El juez que citó a De Narváez

La Cámara Federal de San Martín ratificó la competencia del juez federal de Zárate-Campana, Federico Faggionato Márquez, en la causa que investiga el tráfico de efedrina.
La medida implica el rechazo a la recusación del magistrado presentada por el abogado Mariano Cúneo Libarona en representación del detenido Mario Segovia, acusado de narcotráfico. El mediático letrado había fundado su recurso contra el juez en que éste le había ofrecido a Segovia mejorar sus condiciones procesales a cambio de que implicara al diputado-candidato de Unión-PRO, Francisco de Narváez. Los camaristas desestimaron esos argumentos. Cúneo Libarona es, a la sazón, uno de los abogados del Grupo América, propiedad de De Narváez, Daniel Vila y José Luis Manzano.

Hace tres semanas Cúneo Libarona irrumpió como defensor de Segovia para recusar a Faggionato Márquez por "irregularidades" en la instrucción de la causa en la que se investiga el tráfico de efedrina y por "actitudes delictivas" hacia su defendido. Su aparición sucedió a la difusión pública de los llamados que partieron de un teléfono Nextel, a nombre de De Narváez, a Segovia.

Para decidir el rechazo a la recusación, la Cámara presidida por Narciso Juan Lugones tuvo en cuenta el informe elevado por Faggionato Márquez en respuesta a las acusaciones de la defensa de Segovia. Como adelantó Página/12, el juez sostuvo que:

- "Tales hechos son inexistentes y no traslucen más que un invento amañado de apartar al juez natural (...) Se observa la misma homologación de conducta que la defensa de otros narcotraficantes a lo largo de esta causa y anteriores por las que soy constantemente asediado".

- "Nunca existió en este juez ninguna intención ilícita. Menos para que Segovia impute a Francisco de Narváez. Nuevamente la defensa cae en el terreno de lo execrable. Existen contactos probados en autos entre un teléfono celular a nombre de Héctor Germán Benítez (hoy Mario Roberto Segovia) y un teléfono de la flota del diputado nacional Francisco de Narváez atribuido a un empleado de éste. ¿Cuál sería el marco extraprocesal de otra pregunta que no tuviera relación con ello? Se le exhibieron en indagatoria (a Segovia) todos los cruces telefónicos, entre ellos el aludido, el indagado se negó a contestar. ¿Qué clase de urdimbre puede perfeccionarse haciendo reconocer a Segovia llamados que no hizo porque en realidad fueron hechos desde el teléfono a cargo de la flota de De Narváez hacia los teléfonos de Benítez (o Segovia)? Si fuera cierto que este juez tuviera la posibilidad de utilizar amenazas coactivas u ofrecer favores ¿en qué puedo favorecerlo si ya está en condiciones de ir a juicio por los hechos que fue procesado y confirmado?, ¿en qué puedo favorecerlo si no soy el juez de juicio?"

En noviembre del año pasado, Segovia fue detenido y procesado a los diez días de su indagatoria. Otro de los presos por narcotráfico, el mexicano Jesús Martínez Espinoza, también había recusado a Faggionato Márquez y la Cámara se tomó un día y medio para desestimar el pedido. En este caso, los camaristas se tomaron más tiempo pero coincidieron en la resolución.

En el juzgado federal de Zárate-Campana estiman que en base a nuevas pruebas se citará a Segovia para ampliar su declaración. "La recusación era un disparate total", estimaron los colaboradores del juez. Faggionato tiene pendientes varios pedidos de juicio político ante al Consejo de la Magistratura. Su citación ante la Comisión de Acusación, la encargada de dar curso o no al jury, todavía no se concretó.

Llamados y testigos

El domingo 19 de abril, Horacio Verbitsky publicó en este diario que la Justicia había recibido el registro de la telefónica Nextel en la causa que investiga a Segovia por un millonario contrabando de DVD y CD, en el que aparecen llamados al detenido desde un teléfono a nombre de De Narváez. Ante esa difusión, el diputado-candidato del peronismo disidente en alianza con PRO se autodenunció y dijo que no recurriría a sus fueros para que lo investiguen. Sin embargo, cuando Faggionato lo citó teniendo en cuenta que también lo investiga a Segovia, De Narváez presentó un escrito y puso en marcha una curiosa estrategia defensiva.

El mismo domingo mandó a su jefe de custodia Carlos Cabanes y al administrador de su campo en Luján Juan Carlos Etchebarne a contactarse con Camilo Coronel, el parrillero que usaba el Nextel del que salieron los llamados a Segovia. La misión era precisa: grabar al empleado para aportar prueba a la justicia. Esa cinta casera, sin ningún valor legal, fue adjuntada al escrito que presentó De Narváez. Faggionato citó entonces como testigo a Cabanes quien aparecía pidiéndole a Coronel el Nextel. Cabanes declaró que filmaron con cámara oculta al parrillero en la madrugada del lunes 21 de abril en una calle de General Rodríguez, el partido bonaerense lindero con Luján donde De Narváez también tiene campos. El ex oficial de la Policía Federal dijo que él le entregó el teléfono a otro colaborador del diputado, Fernando Rosas, quien retuvo el aparato hasta que Cabanes lo llevó la semana pasada al juzgado de Zárate-Campana. Rosas también fue citado como testigo.

"Es una persecución política", dijo De Narváez porque la Justicia lo citó como testigo para que aclare por qué desde un Nextel de su flota corporativa salieron cuatro llamadas a Segovia. De inmediato se integró a la defensa de Segovia, Mariano Cúneo Libarona, quien recusó al juez y abonó la teoría de la conspiración judicial para perjudicar a De Narváez, quien aspira a renovar su banca como diputado nacional bonaerense. Cúneo Libarona concilió ese nuevo conchabo con su labor como uno de los abogados del Grupo América, el multimedio de De Narváez.

El viernes pasado también se presentó en el juzgado de Campana un testigo de identidad reservada que dijo tener pruebas de vínculos directos entre Segovia y De Narváez, a partir de una exportación de azúcar a México en la que se encontró efedrina. En el juzgado explicaron que se están chequeando todos los datos aportados por el testigo para analizar cuál puede ser la verosimilitud de la denuncia.

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