El jueves juega.

Román hizo 42 minutos de fútbol y se lo vio bien, pero sintió dolor luego del ensayo y está en duda para la ida. Ischia podría reservarlo para la revancha en la Bombonera.
Volvió Román. ¿Vuelve Román?

Pasaron 32 días, siete partidos y tan sólo dos triunfos. Apareció la gripe porcina y desapareció (de la tapa de los diarios) el dengue. River quedó eliminado de la Libertadores y la Selección se cayó seis veces en la altura de La Paz. Kirchner anunció su candidatura y sumó a Nacha Guevara en una de las listas. A Silvio Berlusconi su esposa lo tildó de "mujeriego" días después de que el centro de Italia sufriera uno de los peores terremotos de su historia. Trinidad y Tobago fue anfitrión por primera vez de la Cumbre de las Américas y Obama fue de los más aplaudidos. Se operó Su. Y regresó Tinelli.

Y el 11M quedará marcado entonces como el día que Riquelme reconquistó a su amor más preciado: la pelota. Vayamos por partes. Noticia 1: Román participó de los 42 minutos que duró el ensayo formal de fútbol de ayer y se lo notó en buen nivel. Noticia 2: está en duda para el partido del jueves y hay chances (grandes, según algunos) de que sea reservado para la revancha.

La radiografía de JR muestra sus 44 pases bien y sus tan sólo siete entregas fallidas. Y eso fue, al cabo, lo más importante: se notó que volvió el organizador, la referencia de pase. Lo que tanto le faltó al equipo en este tiempo, él se lo dio en apenas una práctica. Sus compañeros lo buscaron permanentemente y era la primera opción, siempre, para la descarga. Justificó con entregas simples y poco traslado su podio entre los mejores futbolistas argentinos. Apenas esa distribución de la bocha, parado por momentos como cinco adelantado (posición que ocupaba en las Inferiores de Argentinos) le bastó para ser fundamental en el circuito de juego. Un dato oficia como simple botón de muestra, es testimonial: fue el único jugador que le pasó la pelota a todos sus compañeros. ¡Qué fácil es el fútbol! ¿No?

Activo, enchufado y comprometido, Riquelme disputó el ensayo con la mayor intensidad posible. Arengó a sus compañeros, en especial a los pibes Benavídez y Alfonso, habló con Figueroa y se mostró siempre predispuesto a buscar la pelota. Y participó, claro, de los últimos dos goles: una habilitación suya a Mouche terminó a la postre en el centro de Pablito y cabezazo de Figueroa. Y un pase preciso y certero a Krupoviesa le permitió al tucumano apuntarle derechito a la blonda testa de Lucho.

Se reconoció, también, sobre todo en los primeros minutos, su intención de jugar la bocha corta, segura. El esfuerzo lo sintió, sí, por eso dio la sensación de que por momentos se ahogaba. A los 37' puso las manos sobre sus rodillas, señal del 'no doy más'. El juego terminó como había empezado: con la bola debajo de su suela.

Ahora, lo más importante. ¿Estará frente a Defensor? Aún siente dolor en el pie derecho producto de la fascitis plantar que lo aqueja desde el 9/4 (último encuentro que disputó, ante Guaraní) y nadie se anima a pronosticar su titularidad. "Es una lesión traicionera", dice una fuente consultada por Olé. Otra persona, también en off, cuenta: "Hoy (por ayer) respondió bien pero eso no garantiza nada. Puede resentirse en cualquier momento".

El jueves juega: en la ida o en la vuelta...

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