Los Juegos 2016 definen su sede

Río de Janeiro y Chicago parecen ser las sedes más adecuadas para la próxima cita olímpica. De ser elegida la ciudad brasileña, será la primera vez que la celebración deportiva se realice en algún país de Sudamérica
En un juego de imaginación, podrían cerrarse los ojos e imaginarse las posibilidades para los Juegos Olímpicos del 2016. Atletas caminando hacia las instalaciones junto a la orilla del lago en Chicago. Jugadores de vóley zambulléndose en la arena de Copacabana en Río de Janeiro. Ciclistas pasando a toda velocidad por el Palacio Imperial de Tokio. Futbolistas pateando pelotas en el Santiago Bernabéu de Madrid.

Luego de una campaña global de dos años de las cuatro ciudades, una de las más apretadas contiendas de la historia por la sede olímpica será decidida el viernes en una votación del Comité Olímpico Internacional en Copenhague. Aunque las votaciones del COI — por sufragio secreto en varias rondas — pueden ser muy impredecibles, Río y Chicago parecen ser los principales contendientes.

En juego está el prestigio internacional, los miles de millones de dólares en inversiones potenciales, la posible rentabilidad económica y el honor de ser la sede de la mayor fiesta deportiva del mundo.

La decisión pudiera ser determinada por dos asuntos clave: ¿Viajará el presidente norteamericano Barack Obama a Copenhague para promover a Chicago personalmente? ¿Está listo el COI para arriesgarse un poco con Río y realizar por primera vez los Juegos Olímpicos en Sudamérica?

"Yo espero una diferencia de apenas un par de votos", dijo el presidente del COI, Jacques Rogge, en una entrevista reciente. "No hay un favorito. Ningún aspirante está rezagado. Todo es posible".

Asuntos técnicos, emoción, sentimientos, geografía, política, interés propio y otras cuestiones intangibles intervienen en las votaciones. En esta contienda, Río tiene la mayor influencia emocional entre los cuatro candidatos: Los Juegos Olímpicos no se efectuaron jamás en Sudamérica y llegó la hora de hacer algo nuevo.

"Para otros sería simplemente otros Juegos Olímpicos, pero para Brasil sería algo que elevaría la autoestima del pueblo", argumentó el presidente Luiz Inacio Lula da Silva.

Con África como el único otro continente que no ha albergado una Olimpiada, el argumento de Río encontró simpatías entre muchos miembros del COI que propugnan la "universalidad" de los Juegos Olímpicos y quieren hacer una declaración geopolítica al llevar el evento a nuevos territorios.

"Por supuesto que existe simpatía por Río porque los Juegos jamás han estado en Sudamérica", dijo Denis Oswald, miembro de la junta ejecutiva del COI. "En principio, sí, sería bueno para la universalidad de los Juegos que vayamos a un continente que nunca los ha organizado, pero solamente si estamos seguros de que todos los requerimientos técnicos y logísticos son cumplidos".

Río aspiró anteriormente, pero no consiguió estar entre los finalistas para las Olimpiadas del 2004 y del 2012. Buenos Aires quedó igualmente fuera en la votación del 2004.

Pero esta vez, Río ha presentado un argumento convincente para llevar los Juegos Olímpicos a nuevos territorios. "Yo diría que por primera vez es una opción realista", dijo el canadiense Dick Pound, veterano miembro del COI. "Hemos tenido previamente las candidaturas de Ciudad del Cabo, Brasil y Buenos Aires. Esas fueron señales de que algún día sería posible. Ahora existe una posibilidad real. Si están preparados o no, es otro asunto".

"Uno trata de escoger el lugar menos riesgoso, reconociendo que todos tienen un elemento de riesgo", dijo.

Chicago busca llevar las Juegos Olímpicos de verano a los Estados Unidos por primera vez desde Atlanta en 1996. La candidatura, que llevaría los juegos al mercado más lucrativo en materia de patrocinadores y derechos televisivos, se centra en un plan que coloca a la mayoría de los atletas a 15 minutos menos de sus instalaciones sobre la ribera del pintoresco Lago Michigan.

Las esperanzas de Chicago pudieran depender al final de si Obama va a Copenhague para la votación. Lula y el rey Juan Carlos de España van a estar presentes, y Tokio está pidiendo al primer ministro japonés Yukio Hatoyama que asista, aunque éste no ha decidido aún.

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