PJ: el juego sucio amenaza la interna

Los disidentes creen que Kirchner podría amañar las reglas del partido.
¿Se imagina a Eduardo Duhalde o a Francisco de Narváez como candidatos a presidente por el Frente para la Victoria y llevando a Guillermo Moreno o Luis D'Elía en su boleta de diputados?

Nada es imposible en la política argentina (y menos en el peronismo, se podría agregar). Pero los disidentes del PJ, que sueñan con borrar todo vestigio K en 2011, se sorprendieron en sus tertulias de verano cuando descubrieron que esas posibilidades están al acecho.

Un grupo de connotados duhaldistas dibujaba sobre una servilleta del balneario CR de Pinamar los escenarios que quedaron abiertos tras la reforma política aprobada a fin de año. El artículo 6° establece que los partidos deben presentar 60 días antes de las primarias sus alianzas, que no se pueden modificar para la elección general. Y el artículo 44° delega en cada partido el criterio para repartir los cargos en la lista definitiva de diputados, después de la primaria. Hasta hoy, según la carta orgánica del PJ, se escalonan dos y uno entre el ganador y la primera minoría, siempre que ésta supere el 25 % de los votos.

"Así, no vamos a tener una primaria del peronismo si no una del Frente para la Victoria, que es la alianza que Kirchner, como presidente del partido, va a armar con sus amigos de siempre. Y aunque le ganemos, si obtiene la minoría nos meterá un ultra K cada dos nuestros en la lista para la general. "¿Cómo explicamos que no tenemos nada que ver con el kirchnerismo si llegamos a la general como Frente para la Victoria y tenemos a D'Elía o Guillermo Moreno en nuestra lista?", se preguntó horrorizado uno de los partícipes de ese encuentro.

Otro observaba que el artículo 21° de la nueva ley deja abierta la posibilidad de que cada partido establezca condiciones adicionales para competir en la primaria. Y recordaba que en la última interna partidaria, Kirchner bloqueó la presentación de cualquier lista opositora al imponer la obligatoriedad de que contara con el aval de cinco jefes de distrito.

Carlos Brown, uno de los hombres de máxima confianza de Duhalde, reconoció ante Clarín que analizan estas y "otras posibles triquiñuelas" K.

"Muchos creemos que hay que tener un plan B para ir por fuera del partido. Pero Eduardo no quiere saber nada. Está convencido de que hay que apuntar al PJ y que a Kirchner le ganamos por abandono, que ni se va a presentar cuando vea lo que armamos en la Provincia", dice Brown.

Gustavo Ferrari, mano derecha de Francisco de Narváez, también se queja de las "ventajas" que la nueva ley le otorga al oficialismo y está atento a las trabas que pueda imponer Kirchner desde la presidencia del PJ que retomará el 11 de marzo.

"Se perdió una oportunidad de hacer una reforma moderna. La ley impuso nuevas trabas para el financiamiento de los partidos y prohibió la publicidad privada, pero no limitó la de los organismos autárquicos del Estado y seguirá siendo el Gobierno el que distribuya los fondos para campaña, los espacios en TV y controle el escrutinio. Es como un partido de fútbol en que el árbitro lo pone uno de los equipos", resume. A pesar de eso, asegura que "vamos a ir a la primaria para derrotar de nuevo a Kirchner", aunque admite que recién "a último momento" su amigo decidirá si va por la gobernación bonaerense o la Presidencia.

Entre los otros precandidatos peronistas, Alberto Rodríguez Saá ya decidió que, por la desconfianza que le inspira Kirchner, a quien llama "usurpador del PJ", no participará de la primaria e irá por fuera.

Mario Das Neves, en cambio, asegura que enfrentará a Kirchner en la interna porque "es un perdedor".

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