El juego de hacer concesiones antes de perder la mayoría

Una brújula. Es lo que le pedían desesperadamente al Gobierno los coroneles kirchneristas del Parlamento tras el derrumbe electoral. Acostumbrados a ser meros brazos ejecutores de las órdenes del Ejecutivo en tiempos de apogeo kirchnerista, recién pudieron hallarla cuando un habitante de la Rosada les devolvió el sentido de orientación.
Tan brusco fue el viraje del estilo de imposición hegemónica al del dialoguismo extremo, que el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Fellner, no tuvo tiempo de recapacitar sobre el flaco favor que le hizo a la independencia de los poderes al convocar de urgencia a la reunión de bloques -tras meses de parálisis- desde el despacho del jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, quien lo convocó el martes a la noche junto a Agustín Rossi, jefe de la bancada oficialista.Una vez que el funcionario les dio la hoja de ruta, que consiste en acompasar los meneos legislativos con el ritmo del incipiente diálogo lanzado por el Ejecutivo, uno de los visitantes exclamó: "Si hay que tomar un trago amargo, mejor hacerlo rápido y antes de que perdamos la mayoría".

Con esa consigna, más que con la de un supuesto gesto de amabilidad, avanzó ayer el bloque oficialista en las concesiones que sorprendió a más de un despistado opositor. Hasta diciembre, las huestes de Rossi apuestan a contener a los propios y a los aliados, que ajustadamente mantienen la mayoría con la que lograron aprobar todos los proyectos del Gobierno, hasta los más envenenados. El recambio los dejará con 32 bancas menos de las requeridas para alcanzar el quórum y un indefinido, amén que raleado, número de aliados. Es por eso que prefieren debatir los temas más polémicos cuando aún cuentan con ventajas, para que los cambios que acepten aplicar en proyectos que fueron estandartes del kirchnerismo, como los superpoderes, el Consejo de la Magistratura y las retenciones, no suenen a rendición incondicional.

Otros motivos que explican el giro copernicano son las presiones de los gobernadores del PJ -sobre todo los que salvaron la ropa el 28 de junio- para que se enderece la imagen del Gobierno, empezando por una mejor atención a las finanzas provinciales. Por eso la admisión de una mayor coparticipación del impuesto al cheque, que vence a fin de año. "Con eso no alcanza", le sugirió uno de los diputados que estuvo con el jefe de Gabinete en la Rosada. En lenguaje de quienes dominan los códigos del toma y daca, significa que la lealtad de los legisladores de esas provincias difícilmente se garantice hasta diciembre si el Gobierno no concede a las provincias una vía para refinanciar sus crecientes deficit.Uno de los gobernadores más exigentes, el chubutense Mario Das Neves, pasó anoche por el despacho de Rossi. También el vicegobernador bonaerense Alberto Balestrini. Con matices, los dos dieron el visto bueno a la nueva etapa de concesiones a la oposición a cambio de "paz política".

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