En el juego de las diferencias, gana el oficialismo

Por Walter Brown

La oposición se enfrenta en la Cámara baja a un desafío que difícilmente pueda cumplir. Mostrarse unida, cuando los pensamientos son tan variados, no es una tarea sencilla. Los antecedentes inmediatos indican que para cumplir esa misión es imprescindible establecer un objetivo común. A la hora de repartir los cargos, aunaron fuerzas para asegurarse sus propios espacios de poder.

Allí, las principales bancadas de oposición contaron con el voto de diputados de centroizquierda, otrora más proclives a acompañar las posiciones del Gobierno, que vieron la oportunidad para obtener lugares clave en las comisiones. Pero hoy, el eje de la discusión no es el mismo para los diputados opositores. Mientras la Coalición Cívica, el peronismo disidente y el PRO tienen como objetivo la derogación de los dos decretos que la presidenta Cristina Kirchner firmó para pagar deudas con las reservas del Banco Central y despedir al titular de la entidad, Martín Redrado, respectivamente; para el radicalismo, el funcionario es un fusible descartable, siempre que se cambie la letra del DNU que conforma el Fondo del Bicentenario. Y para Proyecto Sur, la discusión, directamente, debe ser la legitimidad de la deuda. El consenso es algo que escasea por estas horas en la oposición y ante ese escenario, la simple unión del kirchnerismo hace diferencia.

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