EL JUEGO DE LA BASURA Aprobación a las apuradas, desprolijidades y un llamativo respaldo de última hora

Finalmente, en pocas horas, el Concejo Deliberante de Brown le dio al Intendente el pliego de la licitación de la recolección de residuos, justo para evitar el recambio legislativo que se producirá hoy.
No hubo debate con la sociedad, ni audiencias públicas como en Echeverría, donde el proceso llevó más de un año. En Brown, a las apuradas y con algunos curiosos respaldos opositores, aprobaron un negocio de mas de 250 millones de pesos. Toda una señal política sobre cómo se perfilan los últimos dos años de gestión de Darío Giustozzi.

Una sorpresiva vuelta en el aire de dos concejales opositores fue la conducta más llamativa entre los 24 representantes del pueblo de Almirante Brown que el lunes aprobaron sin demasiado análisis los pliegos de condiciones para los dos contratos más importantes que debe firmar una administración municipal: el de la recolección del residuos y el del mantenimiento del alumbrado público, tareas que desde hace tiempo la comuna encarga a empresas privadas.

Adriana Reja, ex colaboradora de Jorge Villaverde y principal figura de Chiche Duhalde en el distrito, fue una de las que, casi como un Borocotó tardío –mañana termina su mandato -, avaló sin cortapisas la iniciativa oficial como si se tratara de un concejal más del giustozzismo. El otro fue el denarvaísta Ramón Valdez.

El contrato de la basura, se sabe, es esperado por algunos concejales como si se tratara de una oportunidad única en sus cuatro año de mandato para ganarse un importante reconocimiento del oficialismo, que siempre está ansioso por minimizar el ruido que provoca la apertura de un debate sobre una contratación que supera los 250 millones de pesos.

En otras palabras, garantizarle a la administración municipal acompañamiento opositor para semejante licitación, que en este caso se sumó a la del mantenimiento del alumbrado público, es siempre un gesto ampliamente reconocido por el oficialismo.

Justamente para bajar el ruido que podría provocar la confección de un pliego que facilitará la llegada de Covelia al distrito –la mega empresa que ya presta servicios en casi todo el sur del conurbano- el intendente Darío Giustozzi apeló a una maniobra audaz: acelerar el tratamiento de los pliegos –que fueron analizados menos de una semana en comisión- para evitar que el negocio sea observado por los nuevos concejales que asumirán mañana.

"Es legal, no tenemos por qué dejar de hacerlo", justificó un concejal oficialista ante Info Región, aunque admitió que los plazos administrativos no permitirán evitar una nueva prórroga del contrato vigente, con lo que quedará claro que tanto apuro no tenía una justificación legal sino política.

Para coronar esa maniobra, el oficialismo logró convencer a Reja y a Valdez de acompañar una iniciativa que casi no pudo ser revisada en comisión y que ni siquiera, como lo planteó en el recinto la concejal Florencia Retamoso, de la Coalición Cívica, estipulaba claramente el monto de la erogación en juego: "Lo completaron a mano con un fibrón cuando pedí ver la información detallada", denunció la edil desde su banca.

Semejante apuro y desprolijidad contrasta, por ejemplo, con el proceso que lleva adelante el vecino distrito de Esteban Echeverría, donde el municipio se tomó casi dos años para el análisis y la confección de los pliegos -con la participación de la organización Poder Ciudadano, dedicada a certificar procesos de transparencia administrativa- además de someter lo resuelto a audiencias públicas y consultas con organizaciones civiles del distrito, lo que le permitió un fuerte ahorro para las arcas municipales.

En Brown, en cambio, un aumento injustificado del gasto, una polémica privatización del mantenimiento del alumbrado público, el escaso tiempo para el estudio, el apuro para aprobarlo antes del recambio, la redacción del texto amañada para facilitar el ingreso de una empresa determinada, la negativa a dividir el distrito en dos zonas como lo hicieron otros municipios de la región, y la falta de debate no alcanzaron para impedir que una concejal que se va y que pretende hacer política desde el peronismo disidente junto a Chiche Duhalde, le negara el voto a un kirchnerismo que superaba con su propia tropa las dos terceras partes del cuerpo.

Con coherencia con el rol opositor que propusieron al electorado y aceptaron desempeñar, las concejales Retamoso y Miriam Locher (ARI), Miriam Niveyro (Pro), Horacio Jerez y Eva Calderón (peronismo disidente) e Ivana Rezano (Libres del Sur) dejaron sentado se rechazo a la iniciativa.

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