Un ex juecista será el nexo con los K

Aunque no integra de manera formal el gabinete municipal y probablemente no acceda en lo inmediato a ningún cargo, el ex juecista –de origen peronista– Marcelo Cáceres ya está trabajando para la gestión del intendente de Córdoba Daniel Giacomino, en lo que representa quizá el pase más rutilante de un ex referente con cierto peso propio en el Frente Cívico a las huestes del giacominismo-kirchnerismo.
Cáceres, que fue secretario de Gobierno durante el último tramo de la gestión municipal de Luis Juez, siguió luego como funcionario de Giacomino, que lo puso al mando de la Tamse, pero al poco tiempo renunció.

Ambos retomaron su relación personal y política a principios de este mes –al mismo tiempo que Cáceres se distanciaba progresivamente de Juez– y empezaron a sellar un acuerdo que cristalizó durante esta semana.

Según confirmaron por separado a este diario fuentes muy cercanas a Giacomino y a Cáceres, aprovechando la relación que este último mantiene desde hace más de dos décadas con Juan Carlos Mazzón, uno de los principales operadores políticos de Néstor Kirchner, se constituirá en una suerte de nexo directo –político y de gestión– entre el Palacio 6 de Julio y la Casa Rosada.

En marcha. El pasado martes, Giacomino se reunió en Buenos Aires con el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, a quien pidió urgente auxilio financiero de la Nación para paliar el déficit económico municipal. Tras ese encuentro, el intendente, Mazzón y Cáceres charlaron largo y tendido sobre el rol que tendrá este último; inclusive, se deslizó la posibilidad de un próximo mano a mano entre Giacomino y Kirchner, para terminar de pulir esa alianza.

Aunque no hizo declaraciones públicas sobre la cuestión, Cáceres considera que el alineamiento político de Giacomino con los K hasta ahora tuvo mucho de fotos y compromisos, y poco de concreción efectiva, "por falta de un cierre político" fino de esa relación.

"El apoyo de cúpula está, pero después no se activa la puesta en marcha de cada una de las decisiones, para solucionar efectivamente los problemas. Hay anuncios de obras, pero nadie se ocupa de acelerar los trámites. Hay que tener segunda líneas que se ocupen del tema y llegada directa a la Casa Rosada", insisten allegados al dirigente ex juecista, describiendo la tarea que le espera a Cáceres.

En este punto, las mismas fuentes señalan que el modelo a seguir es el del gobernador de Santiago del Estero, Gerardo Zamora. "Es radical, está aliado con Kirchner y recibe mucha ayuda para obras. En una provincia tradicionalmente peronista, Zamora igual tiene alta imagen pública porque hace cosas. Traduce en obras su alineamiento político", razonan, tratando de trasladar ese mismo esquema a la figura de Giacomino.

Sin cambios. A principios de mes, cuando trascendieron los primeros contactos entre Giacomino y Cáceres, arreciaron las especulaciones respecto a que el intendente estaba reclutando un reemplazante para Guillermo Luque en la estratégica Secretaría de Gobierno.

Abonaban esa teoría el evidente desgaste que acumula Luque como el hombre "duro" de la gestión, que carga la tarea de disputar con el Suoem, y también la presunción de que Giacomino intentaría imprimirle un giro a su tormentosa relación con el gremio municipal, entrando en una etapa más conciliadora. Ni lo uno, ni lo otro.

Luque sigue siendo –al menos por ahora– la mano derecha del intendente y Cáceres no quiere saber nada con enredarse en trajín diario de la gestión municipal.

Comentá la nota