"Hay jueces que temen condenar militares”

Lo afirmó el juez de instrucción porteño Juan María Ramos Padilla. Acusó a los camaristas Esteban Righi y Roberto Grispo.
El juez de instrucción porteño Juan María Ramos Padilla reavivó la polémica sobre la lentitud de la Justicia en la resolución de los juicios por delitos de lesa humanidad, al afirmar que el problema no radica en la falta de nombramientos y presupuesto, como advirtieron los miembros de la Corte Suprema, sino en la falta de voluntad de jueces “mal intencionados”.

En declaraciones a Radio América, difundidas por la agencia Télam, el magistrado admitió que sus afirmaciones van a enojar a algunos jueces “como ya le sucedió al camarista federal Eduardo Freiler" cuando denunció que 'hay jueces que no quieren ir a fondo' en las causas por delitos de lesa humanidad, sin dar sus nombres”.

“Yo voy a darlos", desafió Ramos Padilla y propuso "mirar a quienes están en la Cámara de Casación" mencionando "a los camaristas Esteban Righi y Roberto Grispo y al fiscal general Juan Martín Romero Victorica".

El magistrado cuestionó la presencia de algunos jueces subrogantes en la Cámara de Casación y "en tribunales estratégicos" que a su criterio, "no resisten el más mínimo análisis en materia de vocación democrática y respeto por los derechos humanos".

“Yo creo –dijo- que hay dinosaurios en los tribunales, mal intencionados que hacen cola para ver a cuantos milicos llevan en cana sin animarse a condenarlos".

SEGÚN COMO SE MIRE. Las polémicas declaraciones de Ramos Padilla alimentan el cruce entre los poderes Ejecutivo y Judicial. La presidenta Cristina Fernández de Kirchner responsabilizó a los jueces por la lentitud de los juicios por delito de lesa humanidad, en abierta confrontación con la Corte Suprema de Justicia.

Esa misma semana, le respondió la jueza Carmen Argibay . “Nos han recortado el presupuesto. Si quieren que aceleremos los juicios, primero nombren los jueces que no tenemos”, dijo la magistrada.

CFK buscó quedarse con la última palabra y durante un acto en la Quinta de Olivos, le contestó. “Estamos sinceramente ante la necesidad de una justicia más eficaz, que tenga mayor celeridad, que no produzca errores y horrores”, dijo.

No obstante, el jefe de gabinete Sergio Massa se reunió rápidamente con el presidente del máximo tribunal, Ricardo Lorenzetti, y zanjaron la discusión con la reasignación de una partida de 36 millones de pesos para la creación de 750 cargos en diversos juzgados, una medida que apunta a acelerar “todos los tipos de juicios” según se anunció oficialmente.

Ramos Padilla no piensa lo mismo. "Yo era juez federal de Morón en la década del 80 y manejaba sin problemas más de 16.000 expedientes" mientras que ahora, dijo, "veo en mi juzgado de instrucción 110 por día y la verdad es que me aburro".

CONDENAR TONTOS. El juez de instrucción porteño -quien encabeza las investigaciones por el asesinato del oficial Sebastián Itzcovich, abatido por fuego policial-, también opinó sobre el rol de los militares en los juicios y la inseguridad.

“Hay dinosaurios militares y civiles que no fueron juzgados y que intentan impedirlo", dijo el magistrado pero agregó que también “hay militares que quieren tener un ejército para adelante" y que "muchos piden que condenemos a los que hay que condenar o absolvamos a los que les corresponda y empecemos a vivir en paz".

En cuanto a la dura polémica que se desató por la inseguridad, advirtió que "uno mira las cárceles y es mentira que entran y salen: están llenas de gente estúpida". “Por este motivo se fue una gran jueza, Cristina Camiña, harta de condenar tontos porque eso es lo único que hacemos, condenar tontos", enfatizó.

El juez explicó que "hoy el que decide qué delincuentes son llevados ante los juzgados, es un sector policial, gente que habla de justicia pero que no sabe nada", y sugirió a "quienes opinan sobre la seguridad, ofrezcan una mínima alternativa de solución y no sólo el diagnóstico", porque, "hace 30 años que escucho solamente el diagnóstico, que tiene que ver con cierta ideología", dijo completando sus declaraciones.

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