Los jueces suplentes duermen en el banco, pese a que hay 160 vacantes

El oficialismo demora desde hace siete meses el envío al Senado de la lista de magistrados para cubrir los cargos. La oposición denuncia que es una estrategia del kirchnerismo para usar la “discrecionalidad”.
Ni un fallo de la Corte Suprema, ni el reproche de la oposición, ni una ley aprobada por el oficialismo siete meses atrás. Nada de eso hizo que el Gobierno cumpliera su parte en el conflicto por las suplencias en los casi 160 juzgados vacantes en todo el país. Siete meses después de aprobada la ley 26.376, que dispuso un nuevo régimen para la designación de los jueces subrogantes, el Poder Ejecutivo nunca mandó al Senado el listado de candidatos –que preveía la nueva ley– con los requisitos que manda la Constitución para convertirse en magistrados temporarios.

La situación de las vacantes en el Poder Judicial se volvió tan irregular que en mayo de 2007 la Corte Suprema firmó un fallo en el que declaraba inconstitucional el método utilizado por el Consejo de la Magistratura para reemplazar los lugares libres que dejan los jueces que renuncian, se jubilan, se mueren o son destituidos. Las vacantes representan más del 20 por ciento del total de los juzgados y las demoras en los trámites de los concursos para elegir a los definitivos extendieron durante años la situación de los subrogantes. Hasta el fallo de la Corte, el Consejo nombraba a secretarios y abogados para que ejerzan la función de jueces sin haber pasado por un proceso de selección ni de concurso. Esa situación no era válida, dijo el tribunal, porque la Constitución garantiza a los ciudadanos que serán juzgados por magistrados designados con un proceso en el que deben intervenir el Consejo, el Poder Ejecutivo y el Senado.

Al declararlo inconstitucional, el tribunal resolvió dar por válidas las decisiones adoptadas hasta ese momento por los interinos, pero habilitó su continuidad en los cargos sólo por un año más, para dar tiempo a que el Congreso dicte una nueva ley. En ese lapso, “el Congreso y el Poder Ejecutivo deben establecer un proceso definitivo sobre la materia”, escribió entonces la Corte. Sin embargo, en la práctica, los interinos siguen en su lugar porque el Gobierno nunca envió al Congreso el listado que pondría en vigencia el nuevo sistema aprobado el 21 de mayo del año pasado, cuando el plazo impuesto por el máximo tribunal estaba casi vencido.

“Se han burlado del fallo de la Corte”, dijo a Crítica de la Argentina la diputada de la Coalición Cívica Marcela Rodríguez. “Y aprovechan para seguir nombrando de manera discrecional a jueces afines. En la misma línea opinó el diputado radical y miembro del Consejo Oscar Aguad: “El problema de este sistema es que los subrogantes no tienen estabilidad laboral y se vuelven jueces más débiles frente al poder político”.

La ley 26.376 se aprobó a los apurones en el medio del conflicto con el campo y sólo con la intención de no violar la disposición del máximo tribunal. La oposición criticó el proyecto por el poder que le concedía al Gobierno a la hora de cubrir interinamente los juzgados vacantes. El artículo 3º dice que “el Poder Ejecutivo confeccionará cada tres años una lista de conjueces, que contará con el acuerdo del Senado. Sus integrantes serán abogados de la matrícula federal que reúnan los requisitos exigidos por la normativa vigente para los cargos que deberán desempeñar”. En su artículo 6º prorrogaba las designaciones actuales hasta que se confeccione la lista. Ése es el trabajo que nunca realizó el Ejecutivo y que mantiene hasta hoy la situación por la que la Corte falló veinte meses atrás.

No se fue y ya le buscan reemplazo

A pesar de su salida del Gobierno, Alberto Fernández todavía mantenía firme su influencia en el Poder Judicial, solía ser el puente del Gobierno con los jueces y había elegido a soldados propios para puestos clave. Ése es el caso del procurador general de la Nación, Esteban Righi, y de Marcela Losardo, miembro del Consejo de la Magistratura. La funcionaria está cerca de Alberto F. desde que estudiaban Derecho en la UBA y lo siguió en todos sus emprendimientos. Podría seguirlo también en su ocaso en el kirchnerismo. Varios hombres de Derecho recibieron llamados durante los últimos días del año para convertirse en el reemplazo de Losardo.

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