"Los jueces solamente deben obedecer a la ley"

En los 90 investigó a Menem y a Bussi por sus cuentas bancarias secretas y hoy visita Tucumán como embajadora de Suiza en la Argentina. La ex fiscal del Tribunal Penal Internacional afirma que es fundamental que haya una ley que estabilice la labor del magistrado.
"La independencia de la Justicia respecto del poder político es el primer elemento para el buen funcionamiento democrático. Los jueces sólo deben obedecer a la ley, nunca a los sectores políticos". La contundente aseveración, con voz pausada y firme, corresponde a Carla del Ponte.

La actual embajadora de Suiza en la Argentina fue fiscal general en su país y luego condujo la investigación internacional por el genocidio cometido en la ex Yugoslavia durante la denominada Guerra de Bosnia. A partir de su experiencia, la jurisconsulta admite que el proceso de designación de los magistrados puede tener origen político, pero que el ejercicio del cargo debe ser absolutamente separado de esos intereses.

"Es fundamental la existencia de una ley que estabilice la labor del magistrado para que pueda trabajar con libertad y asegurar el respeto a las normas. La ética es una cuestión íntima de cada uno pero su independencia debe tener sustento legal", puntualiza.

Dos en la mira

A fines de los 90, el nombre de Carla del Ponte se hizo conocido en el país cuando investigó, por separado, al ex gobernador Antonio Bussi y al ex presidente Carlos Menem por la existencia de sendas cuentas secretas a nombre de cada uno en instituciones bancarias helvéticas (Ver...). "Los bancos suizos ofrecen perfectos servicios financieros y no quieren recibir dinero sucio porque es una publicidad negativa y no les conviene. Hubo un gran avance legal en la lucha contra este tema", sostiene.

Como anticipo, anuncia que en diciembre se firmará un tratado de asistencia judicial internacional entre Suiza y la Argentina, que permitirá avanzar en cuestiones comunes. A la vez, resalta el excelente momento que atraviesa la relación entre ambos Estados.

En la entrevista realizada ayer con LA GACETA, intercala palabras en italiano, en inglés y en francés; se disculpa por no manejar perfectamente el castellano, y confía en lograrlo en el resto de su misión. Aún deslumbrada por la belleza de los Valles Calchaquíes (llegó en auto desde Salta), admite estar sorprendida porque logra comunicarse con facilidad: "parece que todos los argentinos entienden el italiano".

Justicia internacional

Del Ponte presentó el miércoles en Tucumán, en el Festival de Cine y Derechos Humanos, el documental "La lista de Carla", en el cual se relata su experiencia como fiscal en el Tribunal Penal Internacional de La Haya, la que calificó de muy interesante, fascinante, exitosa y un desafío inmenso.

La diplomática destaca la trascendencia de que en la Justicia de cada país se realicen los procesos por crímenes de lesa humanidad. "Es muy importante que la justicia se concrete. Los tribunales internacionales surgen como un complemento y sólo cuando no es posible que se juzguen los hechos internamente, pero la Argentina tiene la capacidad para hacerlo con su propio sistema. Es relevante para el país, para la democracia y, sobre todo, para las víctimas", puntualiza.

La abogada reconoce que, desde el punto de vista jurídico, su labor en La Haya la obligó a conocer la legislación de todos los países, con el aporte de colaboradores de distintos lugares del mundo, en una tarea completamente distinta de la de un fiscal nacional.

"En la ex Yugoslavia, había que determinar desde cómo conducir la pesquisa en el lugar, ya que no teníamos policías a cargo y necesitábamos de la colaboración de la gente del lugar; hasta cómo aportar las pruebas al proceso, incluida la traducción de los documentos y de qué modo arrestar a los acusados. En total, fueron procesados 171 altos responsables políticos y militares", remarca.

Vida privada

Tras presentar la película "La lista de Carla", la embajadora de Suiza, Carla del Ponte, respondió a preguntas del público. La que más le sorprendió fue una referida a su vida privada, sobre la que no le gusta hablar. "La gente quería saber sobre los crímenes en la ex Yugoslavia, pero también me consultaron sobre las consecuencias familiares de mi trabajo en el tribunal internacional. Cuando la mujer sale antes que el marido de la casa y vuelve siempre más tarde que él, hay problemas. Tengo dos divorcios en mi cuenta", reconoció, entre risas.

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