La judicialización divide al Gobierno

Más sectores del oficialismo cuestionaron el plan de pegar a De Narváez con el narcotráfico; tratan de dar por terminada la polémica
Quizá como pocas veces antes, el ex presidente Néstor Kirchner quedó casi en soledad dentro del propio gobierno de su esposa por su plan de ataque a Francisco de Narváez, al señalarlo por la polémica citación judicial en el caso de la efedrina. La presión interna lo hizo retroceder en esa estrategia, que sólo parece favorecer al candidato de Unión Pro.

"Nosotros no vamos a hablar más del tema en los próximos días", dijo a La Nacion el ministro del Interior, Florencio Randazzo.

De todos modos, negó que el Gobierno hubiera impulsado al juez federal Federico Faggionato Márquez para que citara a De Narváez a declarar como acusado.

Ayer, Kirchner y Randazzo aseguraron que no se referirán más al asunto, aunque todo dependerá de los humores del ex presidente. El ministro insistió, empero, en que "De Narváez debió presentarse" a declarar ayer para aclarar su situación y le otorga credibilidad a la investigación.

La llamada campaña sucia dividió al Gobierno en dos bandos. En la residencia de Olivos se evalúa una corrección del rumbo con miras a las elecciones del domingo 28. El blanco seguirá siendo De Narváez, porque Kirchner, candidato a diputado del PJ, quiere captar el voto de los peronistas descontentos que siguen al empresario.

Pero evaluarán otros métodos. "Nosotros no podemos captar votos indecisos; tenemos que ir por los indecisos peronistas de De Narváez", ironizó un operador kirchnerista a La Nacion. "Pero hay que corregir el rumbo. Porque desde el domingo le estamos haciendo la campaña gratis a De Narváez y está creciendo, igual que ocurrió con Julio Cobos. Hicimos un candidato a presidente donde no lo había", agregó ese consejero de Kirchner.

La evaluación en la Casa Rosada es que desde el domingo, cuando se conoció la citación judicial, el clima cambió y la puja se polarizó aún más entre Kirchner y De Narváez. "Era justo la estrategia que perseguía De Narváez, para dejar de lado al Acuerdo Cívico: se la facilitamos nosotros", se quejaban en la Casa Rosada.

En el Gobierno no admiten que el juez actúe en complicidad con el oficialismo. Pero sí que Kirchner se montó en su citación para atacar a De Narváez y pedirle que no se amparara en sus fueros. Y dicen que era imposible así que la medida no fuera interpretada por la sociedad como una operación electoral.

"No ganamos votos, los perdemos", dijo un allegado a Kirchner.

Discusión

Esta conclusión surgió luego de una dura discusión interna. El mismo domingo a la tarde el ministro de Planificación, Julio De Vido, le planteó esto a Kirchner en Olivos. Se asegura en Planificación que hubo una discusión subida de tono y que Kirchner terminó a los gritos descalificando a su ministro. "No escucha a nadie", decía hace dos días un operador cercano a De Vido. Pero algunas encuestas comenzaron a aparecer en Olivos y Kirchner cambió. Cristina Kirchner, se sabe, resolvió no meterse en estas decisiones.

Hubo otros allegados que desaconsejaban la estrategia. Uno de ellos era el jefe de Gabinete, Sergio Massa; otro, el influyente asesor político y coordinador de la Unidad Presidente, Juan Carlos Mazzón. También el gobernador bonaerense, Daniel Scioli, candidato al igual que Massa en la lista de Kirchner, no estaba de acuerdo con la estrategia. Pero sus allegados decían ayer que "Scioli no se mete en ese tema: no quiere generar contrapuntos; sólo quiere mostrar la gestión y poner de manifiesto que De Narváez no explica su plan". Massa pretendió tomar distancia de la polémica y anoche dijo a La Nacion que él no había opinado sobre el tema.

Muchos en la Casa Rosada señalaban que Randazzo tenía un fuerte tironeo interno: en su intimidad no aprobaba la táctica, pero leal como es al ex presidente asumía el papel de vocero que Kirchner le encargó hace ya algún tiempo y lo defendía.

Quienes defendían internamente la estrategia de Kirchner eran, básicamente, los incondicionales de "la pingüinera". Ellos son el titular de la Secretaría de Inteligencia (SIDE), Héctor Icazuriaga; el secretario legal y técnico, Carlos Zannini, y el operador y empresario mediático santacruceño Rudy Ulloa Igor.

La "pelea", eje de los nuevos spots

* El Gobierno estrenó ayer en medio del partido de la selección argentina el nuevo spot de campaña que defiende el estilo "peleador" de Néstor Kirchner. El eslogan es: "En la vida las cosas se consiguen peleando", escrito sobre un fondo blanco en el que se resalta la última palabra. Son cinco spots con testimonios de personas, una de ellas, el legislador porteño e hijo de desaparecidos Juan Cabandié, que cuentan sus historias de enojos. Según fuentes oficiales, se intenta resaltar que las peleas de Kirchner fueron "contra los poderosos". No aparecen ni imágenes ni audios del matrimonio presidencial.

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