Júcaro S.A. le sirvió a Romero para "tapar" sus hectáreas de Castellanos

Al ponerlas a nombre de Júcaro S.A., el ahora senador nacional Juan Carlos Romero evitó consignar en su declaración jurada de 2007 las hectáreas de Castellanos donde ayer inauguró su nueva mansión.
Una estrategia similar siguió el ex gobernador con otras propiedades inmobiliarias desde que terminó su mandato.

Tal como había hecho en diciembre de 1995 cuando comenzó su primer período como gobernador, Romero presentó en diciembre de 2007 su declaración jurada de bienes. La primera fue recibida por el primer escribano de gobierno de la gestión romerista, Manuel Brizuela. La segunda, por la entonces escribana de gobierno, Laura Inés Wayar.

En lo que hace estrictamente a inmuebles, Romero parece haber empobrecido durante el transcurso de los doce años de su gestión.

En 1995 declaró que era propietario de dos inmuebles sobre el pasaje Arteaga de la capital salteña, de su casa de avenida Belgrano, de un departamento en la avenida Callao de Buenos Aires, de terrenos rurales -sin especificar cantidad ni medidas- en Rosario de Lerma, y dos lotes ubicados en el Jockey Club.

En diciembre de 2007, sin embargo, declaró que tenía un inmueble en el pasaje Arteaga, al que valuó sólo en 33121 pesos, y un departamento ubicado en un tercer piso del barrio porteño de Retiro, cuyo costo fue estimado en 458 mil pesos.

Así, Romero no consignó en su declaración las tres hectáreas y media de Castellanos que había adquirido en 1999 a un valor declarado de 140 mil dólares y puesto a nombre de Júcaro, aunque sí declaró que esa era una de las once empresas en las que tenía participación societaria. La valuación declarada de su participación en Júcaro: cien mil pesos.

Como informó ayer Nuevo Diario, Júcaro S.A. fue fundada por Roberto Romero en 1972 con objetivos inmobiliarios, comerciales y agropecuarios. En sus últimas asambleas participaron dos socios: el mismo Juan Carlos Romero, propietario del 93 por ciento de sus acciones, y su esposa, poseedora del 7% restante.

Que Júcaro S.A. es un "bien de familia" parece no tener discusión: Juan Esteban Romero y Bettina Inés Romero figuran como sus directores.

Sobre el terreno a nombre de Júcaro y sobre uno colindante puesto a nombre de Loma Balcón S.A. -formada por la misma escribana que dio fe de la compra del terreno a favor de Júcaro-, Romero construyó su nueva mansión, que entendidos en el negocio inmobiliario valúan, "como mínimo", en cinco millones de dólares.

Todo vuelve

Algo similar ocurrió con otras propiedades suyas.

En su declaración jurada de 2007, Romero dijo que había vendido en un millón de pesos su casa de la avenida Belgrano. La propiedad, sin embargo, no parece haber quedado fuera de su manejo. Después de haber pasado por "Finca El Monte", y Brokers Inmobiliaria -uno de cuyos dueños fue el fallecido amigo de Romero, Julio Castillo-, quedó en manos de Estancia El Carmen S.A. No fue precisamente una enajenación: Júcaro S.A. tiene participación societaria en esa estancia, que tiene su domicilio en la avenida Ex Combatientes de Malvinas.

Algo similar ocurrió con uno de los inmuebles del pasaje Arteaga, vendido el año pasado a Avión Sur S.A.. La operación fue hecha ante otro escribano de confianza de la familia, Manuel Brizuela. Y Avión Sur, es otra de las empresas en las que Romero tiene participación.

Éxito empresario

La imagen del "empresario exitoso" había acompañado a Juan Carlos Romero durante la campaña electoral que lo llevó a su primera gestión como gobernador, en 1995. Sus declaración de 2007 parece confirmarlo. Allí consignó participaciones societarias en once empresas, la mayoría dedicada a explotaciones agropecuarias.

Avión Sur y Horizontes S.A. son las únicas que no están en el rubro. Un detalle, sin embargo, hace suponer que esas no son las únicas empresas del ex gobernador: como en una caja china, un balance de Júcaro S.A., da cuenta de su participación en otras dos empresas: Consorcio Forestal Andina y Estancia El Carmen, S.A, no consignadas en la declaración de 2007.

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