Jubilados reciben boletas del gas con subas del 350%.

Jubilados reciben boletas del gas con subas del 350%.
Una mujer que vive con el haber mínimorecibió su última factura por $207. Antes pagaba $46.
Mientras las dirigencias políticas del oficialismo y la oposición disputan el protagonismo en los medios tras el adelantamiento de las elecciones, en infinidad de hogares de Salta familias acorraladas por las subas tarifarias y el encarecimiento de la canasta básica se preguntan en "qué país viven" los funcionarios, legisladores, fiscales y jueces que "no se les mueve un pelo" ante aumentos tan irrazonables como los que trae la boleta del gas desde comienzos de mes.

Ana María, una jubilada salteña que recibió la última factura de Gasnor con un incremento del 350%, se pregunta cómo es posible que tamaño despropósito siga en pie, pese a los recursos de amparo y acciones de inconstitucionalidad que la Defensoría del Pueblo de la Nación y asociaciones de defensa del consumidor interpusieron para evitar que a medio país le corten el suministro.

Anoche, en el Centro Argentino, el Movimiento de Jubilados y Pensionados de Salta analizaba con suma preocupación el escenario que se abrió con los incrementos, penalizaciones y cargos adicionales acumulados en el servicio. El golpe bajo, que se hizo sentir en comercios, fábricas y empresas, incluye subas directas en el gas del 60% y un cargo variable que repercute en las facturas con aumentos que oscilan entre el 100% y el 300%. En los últimos días fueron muchos los jefes y jefas de hogar que salieron a pedir explicaciones ante el aumento confiscatorio experimentado en el gas natural.

Caso testigo

Las boletas que Ana María, jubilada de San Lorenzo, acercó a esta redacción permiten advertir lo que está sucediendo y lo que inexorablemente ocurrirá cuando lleguen los días más fríos. Las boletas que ilustran este informe muestran que la factura de Ana María saltó de $45,74 a $177,96 en el último bimestre como consecuencia de diferentes incrementos.

Por un lado, puede apreciarse que el valor del metro cúbico aumentó entre el último bimestre de 2008 y el primero de 2009 de $0,1287 a $0,2042. La diferencia supone una suba directa del 60%. A la par, en la última factura, Gasnor comenzó a aplicarle el nuevo cargo que el Gobierno nacional impuso por decreto para absorber, con el bolsillo de los consumidores, las fenomenales diferencias que Argentina paga por el combustible que importa desde Bolivia y Venezuela.

Recordemos que el millón de BTU (medida equivalente a 26,7 metros cúbicos) se paga a US$ 1,40 en boca de los pozos de Salta y otras provincias productoras, a US$ 6.90 a Bolivia y a US$ 17 a Venezuela. Este esquema genera cuentas en rojo que vinieron siendo costeadas desde 2003 con fondos del Tesoro nacional y que ahora, con el nuevo cargo, comenzaron a afrontar los usuarios con su bolsillo.

Nótese que el cargo -considerado un nuevo tributo- también incluye IVA. A esto, en presentaciones que aún no atendió la Justicia, reconocidos constitucionalistas se preguntaron: ¿qué IVA puede corresponderse con un tributo? Con todo, la boleta gas de Ana María pasó a 177,96, es decir un 287% más que en el anterior bimestre. Pero la sorpresa no termina ahí: abajo, en letra chica, le añadieron una nota de débito por $29,69. Así, el costo de su factura ascendió a poco más de $207. Esto es, un 350% más que la anterior boleta. Nadie dio la cara por ese débito que, aparentemente, comenzó a imponerse por franjas de usuarios y que respondería al mismo cargo impulsado por decreto, con retroactividad a noviembre de 2008.

Cuánto costará a mitad de año

Ana María, la jubilada cuyas boletas tomamos en este informe como caso testigo del exorbitante encarecimiento del gas natural, pagó el bimestre anterior poco menos de $46 y este mes casi $178, que se hicieron $207 con el supuesto cargo retroactivo imputado -como nota de débito-en la letra chica de la factura.

Ana María -como tantos usuarios residenciales en Salta y el resto del país- se pregunta cuánto llegara a pagar cuando lleguen los días más fríos. La respuesta está en la misma boleta, ya que en la parte superior se indican los consumos de cada bimestre para la aplicación de las onerosas penalizaciones desprendidas del llamado Programa de Uso Racional de la Energía (PURE).

La citada vecina -como es común a otros casos- tiene consumos que van desde los 180 (en meses de verano) a los 945 metros cúbicos (en invierno).

Las proyecciones indican que su factura saltaría de los actuales $178 -sin tomar el cargo retroactivo- a los $299 (en el segundo bimestre), a los $491 (en el tercer bimestre) y a los $780 (en el cuarto bimestre). O sea que en pleno invierno el costo de su boleta de gas será 10 pesos superior al haber jubilatorio mínimo que, con el reciente aumento de poco más del 11%, pasó desde este mes a $770.

Mucho más irrazonable se muestra el escenario planteado con el gas frente a las pensiones, aunque no es menos comprometida la situación de millones de trabajadores que viven en el país con salarios ubicados muy por debajo de la canasta básica de alimentos. De la canasta de servicios, ni hablar.

Pese a todo, ningún fiscal promovió acciones en defensa de derechos lesionados.

Ningún juez tampoco dispuso una medida cautelar. Y lo que es peor: el pasado martes, una sesión especial convocada en la Cámara de Diputados de la Nación para tratar este delicado escenario reunió sólo 30 de los 129 legisladores que necesitaba para sesionar.

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