Los jubilados ya piensan en el 5

El índice de movilidad de las jubilaciones está casi listo. Hasta el momento, el cálculo oficial arroja una suba apenas superior al 5 por ciento para septiembre. El aumento se suma al 11,69 de marzo y arroja una mejora cercana al 17,5 en el año.
El índice de movilidad de las jubilaciones está casi listo. Hasta el momento, el cálculo oficial arroja un aumento ligeramente superior al 5 por ciento para los haberes de septiembre. Este incremento se sumará al del 11,69 por ciento otorgado en marzo pasado, con lo cual el ajuste global de los haberes previsionales en 2009 se ubicará en torno del 17,5 por ciento. Para conocer el porcentaje exacto de la suba habrá que esperar algunas semanas, hasta que el Indec entregue el último insumo que falta para elaborar el resultado. Se trata de la evolución de los salarios de los trabajadores activos de junio. Con los números disponibles hasta el momento, la jubilación mínima que cobra el 70 por ciento de los jubilados treparía dentro de dos meses unos 40 pesos, hasta alcanzar los 810. A eso se suman los 45 pesos que entrega el PAMI, redondeando un ingreso de 855 pesos.

Cuando se aprobó la ley de movilidad el año pasado, el entonces jefe de Gabinete, Sergio Massa, arriesgó que la mejora de 2009 llegaría al 18 por ciento. Pese a la grave crisis internacional, destacan en el Gobierno, se estará muy cerca de cumplir esa promesa y muy lejos de 2001, cuando las jubilaciones sufrieron un recorte del 13 por ciento. También resaltan que habrá una mejora en los ingresos reales de los jubilados, ya que los aumentos estarán por arriba de la inflación.

En octubre de 2008, la nueva ley de movilidad jubilatoria estableció que las prestaciones serían ajustadas automáticamente dos veces por año, de acuerdo con la evolución de los salarios nominales y la disponibilidad de recursos de la Anses. La oposición estimaba que, con la polémica fórmula de ajuste, los incrementos no superarían el 10 por ciento en el año. En marzo pasado, el aumento fue del 11,69 por ciento y el haber mínimo pasó de 690 pesos a 770,66 pesos. En septiembre, el incremento –hasta ahora algo por arriba del 5 por ciento– dejará la prestación mínima en alrededor de 810 pesos. La mejora alcanzará a 5,4 millones de jubilados y pensionados, 676 mil beneficiarios de pensiones y a más de 20 mil veteranos de Malvinas. El incremento estará por encima de la mejora salarial recibida por los trabajadores estatales y docentes universitarios, quienes acordaron un aumento del 15 por ciento en dos etapas a partir de junio.

Tanto María Fernanda Reyes, diputada de la Coalición Cívica, como Claudio Lozano, de Proyecto Sur, habían denunciado "en base a la fórmula de Boudou" que los aumentos alcanzarían el 8 por ciento en todo el año. Ambos economistas fallaron en sus estimaciones. El otro argumento central de un sector de la oposición fue que era necesario corregir el agudo retraso de los haberes previsionales y resolver el problema del achatamiento de la pirámide salarial. Ambas cuestiones siguen aún irresueltas.

La ley se limitó a reincorporar la movilidad a los haberes. Este instrumento había sido derogado por Carlos Menem y Domingo Cavallo a principios de los ’90, hundiendo el poder adquisitivo de las jubilaciones. Durante doce años el haber estuvo congelado en 150 pesos. Fernando de la Rúa y Patricia Bullrich, como su ministra de Trabajo, profundizaron el deterioro con un recorte del 13 por ciento. A partir de la posconvertibilidad se pasó a un escenario donde se amplió significativamente la cobertura y los distintos gobiernos comenzaron a dar aumentos por decreto, pero en porcentajes y con alcances de beneficiarios discrecionales. El resultado del proceso fue un fuerte achatamiento en la pirámide salarial. Los cambios introducidos por el Gobierno el año pasado no reestablecieron el 82 por ciento móvil, pero aseguraron el reajuste anual de los haberes nominales. Hoy el haber mínimo representa el 62,1 por ciento del salario mínimo.

El incremento en los haberes de la primera mitad del año, del 11,69 por ciento, superó las pautas de inflación relevadas por el Indec y por consultoras privadas. Para el organismo estadístico, el aumento de precios en el primer semestre fue de 2,7 por ciento. Las mediciones de la desplazada Graciela Bevacqua, ex directora del IPC, señalan una suba de la inflación de 6,3 por ciento entre enero y junio, mientras que Ecolatina, muy cercana a Unión-PRO, estimó un 6,7 por ciento. La diferencia se mantendría con la suba prevista para septiembre, en torno del 5 por ciento.

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