La jubilada de Jujuy que le dobló el brazo a ANSeS: "me siento viva"

La abogada y ex jueza jujeña Francisca América Abán es una de las jubiladas más famosas de la Argentina. Su nombre apareció en todos los medios no hace mucho, cuando la Corte Suprema de Justicia, en un histórico fallo, sostuvo que no se pueden poner topes a los haberes jubilatorios y ordenó que le pagaran todo lo que le venían reteniendo a título de la llamada ley de "Solidaridad Previsional".
En esta entrevista con El Libertario en un banco de la plazoleta España, la doctora Abán –hija del gran escritor abrapampeño Leopoldo Abán- habló de su kafkiana lucha contra la burocracia y la insensibilidad de ANSeS, que esta vez no se salió con la suya.

-¿Qué fue lo que la decidió a encarar una pelea tan difícil, de tan incierto resultado?

-Así es, con incierto resultado porque uno nunca sabe si va a ganar o no, porque ANSeS es un ente tan grande, que diríamos que está manejado no sé si por seres humanos o máquinas. Entonces, el jubilado va al ANSeS de Jujuy y nos encontramos con una barrera; no te atienden, no te saben dar explicaciones…La tragedia comienza con el banco, uno va a querer cobrar y ahí te dicen: ah, señora, nosotros no sabemos por qué le pagan de menos, nosotros simplemente pagamos. Entonces, uno se va al ANSeS a preguntar y ahí te dicen: nosotros no podemos hacer nada, eso es de Buenos Aires. Entonces, voy a Buenos Aires si tengo dinero y si no tengo dinero, ¿qué hago?. Entonces, uno dice: ¿cómo voy a hacer? y empieza a manejarse por e-mail que no son respondidos nunca, creo que es más fácil ganar un bingo que conseguir una llamada con el número del ANSeS. Cuando lo logramos a eso, la persona que atiende, te dice: no lo sé, vuelva a llamar más tarde o yo le voy a averiguar, llame en siete días. Son seres NN. Llamo a los siete días y te dice: yo no la atendí. Entonces es horrible. Es kafkiano.

-¿Cuál era su planteo?

-Resulta ser que a mí me aplican un tope de solidaridad previsional. Yo no estoy en contra de la solidaridad previsional. Si a mí Dios me ha permitido ocupar un cargo por el cual yo aporté en la misma proporción en que ganaba pero me dicen: sus comprovincianos necesitan, está bien, vamos. Pero resulta que aquí la ley fue despareja. A otros jubilados igual que yo, le sacaban 100 pesos, a otros 200, al otro 300. ¿Quién mide eso?. No lo sé. ¿Quién impone eso? No lo sé. Pero a mí en el mes anterior me sacaban 3850. Esto es ahora, pero cuando me ocurre esto, uno hace sus previsiones de vida de acuerdo a sus ingresos. Yo tenía mis obligaciones como todo ser humano. Entonces, ¿qué tuve que hacer a esta altura de mi vida?: volver a trabajar para vivir decorosamente. El planteo que uno se hace es: dejo y que mi dinero vaya no sé adónde, no se cuál es el destino, a mí no me consta que se le haya dado a gente humilde, pobre, necesitada o enferma. Reitero, no estoy en contra de eso. Yo con mucho gusto, si supiera que allí va, no lo cuestionaría, pero veo que hay gente que no trabaja y tiene 4X4, gente que tampoco veo que no trabaja y tiene magníficas casas…

-Y la mayoría de los jubilados, siguen cobrando una miseria…

-Y esa movilidad que no sé qué parámetros usan. Ellos hablan de dos parámetros que tampoco es una movilidad. Todo eso y un sinnúmero de cosas que yo he vivido personalmente, porque uno es NN y habría que agregarle: 00000000000 a la izquierda. No valemos nada los jubilados. Absolutamente nada. Entonces, dije: yo estoy viva, me siento con vida, voy a pelearla e hice juicio. Ese juicio llevó siete años largos. Yo pedí la inconstitucionalidad de ese artículo en mi caso porque en casos iguales a los mismos, les descontaban menos.

-A lo largo de los siete años, ¿ tuvo altibajos anímicos en la lucha?

-Uno tiene que venir y decidirse a hacer un juicio y como se dice en criollo, tener espaldas para aguantarlo, desde lo que se dice en los respondes de demanda que uno lee y pareciera que está en Marte y que lo asesores de la ANSeS están, no sé, en Urano…

Es todo así, una pesadilla, pero logré tener unos fallos que a mí, en forma personal, me dieron cierta tranquilidad de espíritu. Por ejemplo, el doctor Aguilar, que falló en primera instancia, reconoce que no se merece ese trato desconsiderado la señora ex magistrada. Lo mismo confirman en las cámaras y siguen así hasta que llega a la Corte que con este fallo realmente me ha dado una de las felicidades más grandes de mi vida. Me siento viva, me siento persona, con nombre y apellido.

-¿Este fallo le servirá a otros jubilados?

-Si, claro. Esto le tiene que dar ánimos a los jubilados, no somos NN, somos seres humanos que hemos aportado durante nuestra vida laboral y merecemos tener obviamente nuestra jubilación como corresponde. Llegar a la Corte Suprema ya es algo muy importante, no se llega así nomás. Yo tengo el caso de mis otros ex compañeros de trabajo que llegaron hasta la Cámara Federal de Seguridad Social. Yo llegué más allá. Tengo votos de los ex integrantes de la Corte de Menem. Bueno, me tocó esta Corte que yo le digo a todos que tengan fe, es una corte que si no saca más es porque humanamente no puede. Cuando yo entré a esta Corte, con esta Constitución actual, dije: al juicio lo tengo ganado porque acá no hay Estado, no hay nadie superior a Dios. Acá ellos, su conciencia, el Derecho y nadie más.

-¿Deben devolverle lo que le descontaron en forma incorrecta?

-Me tienen que devolver, pero nada es eso. Toda esta publicidad del caso no la hago yo; de esta publicidad se encarga la misma Corte. Yo desayunando en mi casa, me entero por TN que hablaban de una jubilada jujeña que había demandado a ANSeS. La Corte da un paso más allá, porque había llegado hasta Badaro pero no termina, se queda como a medio camino y parece ser que con mi caso –por eso ellos le dan tanta difusión- dicen que la movilidad tiene que ser el 82 por ciento, no ese menjurje de fórmulas que hacen sino el 82 por ciento de los activos y punto. Es clara. Es lapidaria. Además, no solamente eso: le ordena a su vez a ANSeS que desde el primer haber previsional que se me controle todo y que todo lo que se me adeuda, que me paguen, con los respectivos intereses. La plata dicen que no hace la felicidad, pero estoy muy contenta con los términos de la sentencia.

Yo saqué una fotocopia y me fui al mausoleo donde están mis padres y les dije: acá está.

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