Se jubila Galera y desata movidas feroces por la sucesión

Como para que no queden más dudas sobre su estado de revista, el ministro de Educación, Eduardo Galera, decidió iniciar los tramites jubilatorios. En la fila para heredar el cargo, hace rato, hay dos anotadas, Adriana Sosa y Silvia Arreguez. Como es costumbre en Catamarca, para ingresar al Gabinete prima la amistad y los contactos, la idoneidad deberá seguir esperando.
El ingeniero agrimensor Eduardo Galera decidió sincerar su distanciamiento total de las pasiones coyunturales de un ministerio, el de Educación, al cual prácticamente nunca se adaptó. Por eso, tal vez, o porque cumplimentó algún requisito exigible, decidió iniciar los tramites jubilatorios.

La decisión es agridulce si se quiere, porque es a la vez tranquilizadora para quienes se preocupan con razón por el estado actual de la Educación en la provincia, pero también preocupante, porque desata un conflicto por la sucesión.

A pesar de las permanentes referencias sobre los antecedentes universitarios de los integrantes de este Gabinete Provincial, o por ellos justamente, nada hay de "académico" en esta gestión. Esto, más los largos periodos que acostumbra tomarse el gobernador Eduardo Brizuela del Moral para decidir algo, hace temer en lo que puede desembocar la disputa.

Quienes conocen el ámbito educativo saben que para suceder a Galera, hace rato, hay dos anotadas, la Directora de Planeamiento Educativo, Adriana Sosa, y la Subsecretaria de Educación, Silvia Arreguez.

Ellas, tal vez se estén enterando ahora del dato, como muchos de nosotros, y seguramente será una buena noticia, para ellas, pero para los ciudadanos comunes no conviene ilusionarse con que el final del pleito, porque como es costumbre en Catamarca siempre prima la amistad y los contactos, la idoneidad, ahora y siempre debe seguir esperando.

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