San Juan es la provincia con mejor superávit

De acuerdo a un estudio de Delphos Invesment, sólo 4 provincias, San Juan, La Pampa, Chubut y Santiago del Estero, han terminado el año con superávit. Buenos Aires y Santa Cruz son los que más problemas tienen a nivel de déficit.

Según un estudio de Delphos Invesment solamente 4 provincias –San Juan, La Pampa, Chubut y Santiago del Estero- han terminado el año con superávit. Esto ubica a San Juan como la mejor administración. Buenos Aires y Santa Cruz son los que más problemas tienen a nivel de déficit.

El año pasado la cuestión fiscal se instaló definitivamente en la agenda de las provincias y de hecho el cumplir con la Ley de Responsabilidad fiscal fue todo un reto para las administraciones provinciales que sólo 10, en 2008, terminaron en positivo.

Este año, el deterioro de las cuentas fiscales provoca que la gravedad de la situación se vuelva crítica, de este modo se encuentra que sólo Santiago del Estero, Chubut, La Pampa y San Juan terminaron con sus números en positivo. Dentro de este marco favorable, el estudio indica que San Juan tiene el mejor comportamiento en cuanto a su superávit, lo que la posiciona como la primera. De hecho, de acuerdo al estudio de Delphos, ni San Luis que se jactaba de lo positivo de sus números consiguió batir al menos en sus números en un complicado periodo donde se sufrió crisis financiera internacional y los embates del humor político preelectoral del momento.

De acuerdo a este estudio privado mientras que el empeoramiento es consecuencia de factores coyunturales, como la caída en el nivel de actividad de la economía, es correcto destacar que se trata de la profundización de una tendencia observable desde hace varios años. Los años de la recuperación (desde 2003) mostraron un resultado provincial consolidado positivo. Luego del pico de 2004, la tendencia se mantiene hasta que comienza su reversión en 2007. En dicho año, se presenta un resultado financiero deficitario. El año siguiente, aún en el contexto de una economía en crecimiento, el consolidado de las provincias registra déficit primario.

Este año, de acuerdo con nuestras estimaciones, el déficit primario ascendería a $ 11.000 millones y el financiero a $14.000 millones, lo que representa un número por demás importante para las cifras del país.

A diferencia del año pasado, en el 2009 se observa un deterioro generalizado de las cuentas fiscales de todas las provincias. Solamente una pequeña minoría, compuesta por las que sobresalen por su equilibrio fiscal, se salvaría de cerrar el año con un resultado financiero deficitario. El caso de la Provincia de Buenos Aires es el que mejor ilustra la grave situación actual. A pesar del buen desempeño (crecimiento de los ingresos de 22% 2008-2009 en el acumulado a octubre) de la Agencia de Recaudación de Buenos Aires (ARBA), su elevada participación de los gastos corrientes y el bajo crecimiento de los fondos de origen nacional (al igual que las otras provincias), provocan un aumento de 2009 déficit. Mientras que el resultado financiero deficitario de 2008 fue de $3.100 M, el de 2009 rondaría los $6.000 M.

No sólo las provincias que nos tienen acostumbrados a presentar balances negativos mostrarán resultados negativos. La mayoría de las provincias que solían ser superavitarias no podrán escaparle al déficit este año. Tal sería el caso, por ejemplo de Córdoba, Chaco y Entre Ríos.

Así, el número de provincias con déficit primario ascendería a 18, mientras que en 2008 era de 10, y las provincias que presentan superávit financiero descenderá de 11 el año pasado a sólo 4 -San Juan, Santiago del Estero, La Pampa y Chubut- en 2009.

La transferencia

La conflictiva relación fiscal Nación-Provincias tiene larga data. Existen dos grandes ejes de disputa: el monto total a transferir a las provincias por el Gobierno Nacional (distribución primaria) y los porcentajes que corresponden a cada jurisdicción (distribución secundaria).

En el año 1988 se sancionó la Ley 23.548 de Coparticipación Federal de Impuestos con el objetivo de establecer las reglas de distribución de recursos entre la Nación y las Provincias. La norma había sido introducida transitoriamente por el lapso de dos años, pero fue prorrogándose automáticamente por no encontrarse posteriormente una alternativa acordada por las partes. Lo cierto es que este tipo de prórrogas a lo largo del tiempo beneficio a la provincia que tiene una asignación superior al 3% con sólo un poquito más del 1% del Producto Bruto Interno.

Pero en la ley de coparticipación federal se definen los porcentajes a transferir a cada jurisdicción, números que surgieron de las negociaciones de la época en función de las necesidades de cada región y se establece para el agregado que "el monto a distribuir a las provincias, no podrá ser inferior al 34% de la recaudación de los recursos tributarios nacionales de la Administración Central". A lo largo de estas dos décadas fueron incorporándose modificaciones a la ley original con el objetivo de ir supliendo los desequilibrios propios del sistema e ir enfrentando los diferentes escenarios macroeconómicos, pero los errores de diseño del régimen no pudieron solucionarse. Y las provincias tuvieron algunos recortes pero sí aumentaron los giros discrecionales de fondos.

En 2009, los fondos coparticipados a las jurisdicciones alcanzarían el 24% de la Recaudación total del Gobierno Nacional, diez puntos por debajo de lo establecido por ley. Incorporando las transferencias discrecionales y la coparticipación del 30% de las retenciones a la soja, el porcentaje sería levemente superior al 29%. RT

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