Jóvenes socialistas repudian la presencia de Rubén Giutiniani

La Juventud Socialista de la ciudad de Mar del Plata, hizo público su repudio ante la presencia del Presidente del PS a nivel nacional, Rubén Giustiniani, a través de un comunicado de prensa que lleva la firma de María José Sánchez, Secretaria General.
En la nota, los jóvenes socialistas, afirman textualmente:

Nos resulta repudiable el arribo de Giustiniani a nuestra ciudad en el marco de una charla sobre Democracia y nuevas bases, es como si Miguel Etchecolatz pasara por Mar del Plata hablando de Derechos Humanos. Resulta, cuando menos, una falta de respeto que este señor diserte sobre lo que no sabe, sobre lo que no aplica: la democracia. Hemos vivido no hace más de cuatro meses un Congreso Nacional en la ciudad de Santa Rosa, La Pampa, donde con artimañas desleales y arbitrarias se intervino la Provincia de Buenos Aires, que estaba en pleno proceso electoral para renovar sus autoridades.

Todavía nos indigna recordar como nos prohibieron la entrada a la inmensa mayoría de los cientos de congresales bonaerenses; como personas contratadas, ajenas al PS, insultaron y golpearon a los pocos que pudieron atravesar las fuerzas de seguridad dispuestas por Giustiniani, porque cometieron el terrible pecado de querer hacer uso de la palabra, porque creyeron que, la democracia más básica, aquella que permite expresarnos, defendernos y hacer uso de nuestros derechos, era aplicable también a las instancias de dicho congreso: grave error.

Nosotros, como jóvenes militantes de izquierda, formados al calor de los grandes Socialistas de nuestra historia, como Alfredo Bravo, Jorge Rivas, Teodoro Bronzini y Jorge Raúl Lombardo, sentimos la responsabilidad de diferenciarnos de quien circunstancialmente y con practicas derechistas, ocupa la presidencia del PS, ya que no puede considerarse progresista alguien que intenta vender al mejor postor, ya sea Carrió, Bullrich o López Murphi, el trabajo y la construcción de miles de compañeros durante más de cien años.

A nosotros Alfredo Bravo nos enseñó que no hay igualdad si se reprime a quien piensa diferente, que no hay solidaridad si se mantiene pasividad ante la injusticia más evidente y, por sobre todas las cosas, que no hay crecimiento equitativo posible sin esforzarse en tener más y mejor democracia.

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