Jóvenes, con estudios y sin empleo: la nueva "Generación 0" de España

No logran insertarse en el mercado laboral; las empresas hoy prefieren gente con experiencia
MADRID.- La desesperanza, la angustia y la añoranza de tiempos pasados y mejores no suelen ser estados asociables a la juventud. Sin embargo, en la España de los últimos meses parecen haberse multiplicado las historias de hombres y mujeres jóvenes resignados ante un mercado laboral que tiende a amargar sus sueños de comenzar o afianzarse en una carrera profesional.

Y las estadísticas lejos están de darle la espalda a esta preocupante sensación: con 1.206.000 españoles de menos de 30 años sin empleo, éste es el país de la Unión Europea con mayor desocupación juvenil. Muchos de ellos forman parte de lo que ya se empieza a conocer como la "Generación 0".

"Me deprime ver las ofertas laborales en Internet, donde se exigen muchos antecedentes para un puesto y se ofrece un sueldo muy bajo a cambio. Tienen tanta gente para elegir que pueden permitirse pedir todo eso. Para un puesto como el mío, por ejemplo, se están anotando más de 500 personas", dice a LA NACION Mercedes López Regidor, madrileña, de 30 años, quien ya ha recibido su carta de aviso de despido de una fábrica de cosméticos francesa.

El caso de esta licenciada en relaciones laborales bien podría perderse entre las decenas de testimonios reflejados por la prensa y que muestran rasgos similares: graduados recién recibidos que cursan estudios de posgrado por no encontrar oportunidades, pasantes o trabajadores pobremente retribuidos que por la escasez de sus ingresos están obligados a continuar viviendo con sus padres y, sobre todo, jóvenes que se quejan porque los puestos pensados para ser cubiertos por veinteañeros inexpertos han sido repentinamente copados por trabajadores de mayor experiencia.

El diario El País , uno de los medios que abordaron con mayor profundidad este fenómeno, definió justamente como "Generación 0" a los cerca de 200.000 jóvenes que obtuvieron su título universitario pero que, por la falta de oportunidades, hoy deben lidiar con grandes dificultades en sus intentos de conseguir una pasantía para comenzar a ejercer su profesión.

"Lo que está sucediendo en el mercado laboral español no es muy diferente de lo que pasaba en la Argentina a fines de la década pasada", afirma Marisa Fernandino, una bonaerense experta en recursos humanos radicada en Europa en 2002 que actualmente trabaja en una consultora en Madrid. "Aquí hay mucha oferta de mano de obra y cada vez menos sectores que pueden absorberla. Pero existe una gran diferencia, y esto es que a los españoles, en especial a los más jóvenes, la crisis los ha tomado por sorpresa. En la Argentina, en cambio, todas las generaciones estuvieron y están preparadas para que resulte normal no encontrar un trabajo directamente vinculado con la carrera que se cursó", comenta.

Ante esta encrucijada se encuentra Daniel Díaz, un andaluz de 28 años que a pesar de haber hecho dos carreras universitarias y una terciaria no puede encontrar trabajo. "Me gradué en derecho, administración y también tengo un título en comunicación. Pero como trabajé como pasante, desde que me quedé sin empleo, hace cuatro meses, ni siquiera he podido acogerme a los beneficios del seguro de desempleo", se queja este joven, que después de haber repartido "alrededor de 200 currículums" a posibles empleadores y agencias de empleo sólo consiguió dos entrevistas. "Ahora estoy intentando conseguir trabajo como empleado público, ya que en ese sector siempre hay mejores posibilidades", dice Díaz.

Según Fernandino, la tendencia a incorporar menos jóvenes con poca o ninguna experiencia "es cada vez más marcada" por los costos que implica la capacitación, más aún en tiempos de crisis, cuando el presupuesto de esa área suele reducirse. "Incluso las empresas que tienen programas para jóvenes profesionales prefieren gente con antecedentes", afirma.

No obstante, para la especialista también existen otras razones para explicar la preferencia de los empleadores por quienes tienen más experiencia que instrucción para ofrecer al momento de ser entrevistados.

Idioma y arraigo

"Uno de los problemas más comunes en el momento de reclutar jóvenes españoles es su falta de conocimiento apropiado de idiomas extranjeros, en particular el inglés. Hay chicos que en su currículum afirman ser bilingües por haber vivido un tiempo en Inglaterra o Estados Unidos y que después, en la entrevista, no pueden mantener una conversación en un nivel básico. Se exagera mucho sobre el dominio de la lengua", afirma.

Otro inconveniente con el que suelen tropezar quienes reclutan personal es cierta falta de flexibilidad para trabajar en un lugar diferente del entorno en el que se criaron o cursaron sus estudios. "Es llamativo el arraigo que tienen muchos españoles, y no sólo los jóvenes. Hay personas muy bien calificadas que se quedan sin trabajo porque no ven con buenos ojos no ya irse del país, sino, por ejemplo, trasladarse de Valencia a Barcelona o de Málaga a Madrid", dice Fernandino.

Violeta Molina bien podría discutir este diagnóstico, pues escapa a esta descripción: a los 18 años dejó su Algeciras natal para instalarse en Madrid, donde estudió periodismo y aprendió inglés, y fue luego becada por una de las grandes agencias de noticias locales. No obstante, después de haber trabajado para su empresa por un año como corresponsal en Londres, hoy, a los 25 años, pasó a engrosar la lista de jóvenes desempleados. "No sé qué voy a hacer, porque ya no hay ni siquiera posibilidades de conseguir trabajo como becaria. Y no pienso hacer un máster, porque me parece indignante pagar 10.000 euros para poder entrar en un compañía", señala.

"En España pasamos de nadar en la abundancia a tener la crisis más seria de todo el continente. Todo ha cambiado abruptamente y es extraño. Pero no se puede ser joven y vivir sin esperanzas. No me queda otra alternativa que creer que vamos a salir de esta pronto, y yo me lo creo", declara, apoyada en el valor agregado de su alegre tonada andaluza.

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