Joven agresora del Papa recibirá tratamiento obligatorio

Susanna Maiolo, la joven al parecer desequilibrada que se lanzó contra el papa Benedicto XVI en la misa de gallo el pasado jueves, recibirá un tratamiento obligatorio y estará aislada durante una semana, informó la prensa local.
La italiano-suiza de 25 años fue trasladada el viernes del servicio psiquiátrico del hospital romano Santo Spirito, a donde fue conducida tras la agresión, al del hospital Angelucci de Subiaco, 70 km al este de Roma, precisó la agencia italiana. Los carabineros vigilan la entrada del hospital y el acceso al servicio sólo es autorizado a los familiares de los enfermos.

El padre y la hermana de Susanna Maiolo visitaron ayer el hospital, provenientes de Suiza, de donde llegaron el viernes por la noche. Los familiares expresaron el temor de que la importancia mundial que tuvo la agresión en los medios agrave su situación, por lo que los médicos decidieron aislarla.

El tratamiento médico obligatorio se decide cuando la persona que sufre graves desórdenes psíquicos rechaza el tratamiento requerido. La ley estipula que la decisión de suministrar el tratamiento se revisa cada siete días.

Registraron su habitación

La Policía italiana antiterrorista registró ayer el apartamento que ocupó en Roma la ítalo-suiza Susanna Maiolo. El registro, según informaron fuentes policiales, fue realizado como una "averiguación más" sobre la vida de la mujer de 25 años, que se encuentra ingresada en el departamento de psiquiatría del Hospital Angelucci, de Subiaco, a 70 kilómetros al este de Roma, donde está siendo tratada.

Susanna Maiolo, residente en Suiza, llegó a Roma el 22 de diciembre y se alojó hasta el día 24 por la tarde en un apartamento de la zona este de la capital. Ayer se supo que Maiolo pasó dos años, entre 2006 y 2008, en el centro psiquiátrico "Wohngruppe-Kanzler", de la localidad suiza de Fraunfeld, donde vive la joven. El director de ese hospital, Rolf Kessler, dijo que cuando se enteró de lo ocurrido en la basílica de San Pedro se quedó "desconcertado, sin palabras".

Maiolo -contó Kessler- abandonó el centro psiquiátrico hace algo más de un año y en el tiempo que transcurrió allí "no dio problemas". Sobre sus inclinaciones religiosas -la mujer intentó en dos ocasiones acercarse hasta Benedicto XVI, con el objetivo de saludarle, según ha contado- Kessler señaló que en ese tiempo la religiosidad de Maiolo era normal, "no tan fuerte como para ser considerada una manía religiosa que podría explicar lo ocurrido".

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