Jose Maria Aznar: "El autoritarismo sigue creciendo en América latina y es preocupante"

Entrevista con el ex jefe de gobierno español. Para Aznar, la región está cada vez más dividida. Y eso puede debilitar y vaciar las instituciones.
Luce la tranquilidad de quien ya no sufre la presión del poder. Cordial y siempre polémico, José María Aznar sigue teniendo a América latina en el centro de su interés político. El ex presidente del gobierno español (1996-2004) no duda en mostrar su temor por el futuro de la región y lo dice sin tapujos ni medias tintas: "El autoritarismo, o el populismo, como quiera llamarlo, sigue creciendo y eso es preocupante".

Cuando se le piden fundamentos para su reflexión, agrega de inmediato en su diálogo con Clarín: "Lo digo porque la división de la región es cada vez más apreciable. Es preocupante porque los efectos contaminantes y amenazantes de este autoritarismo son cada vez más fuertes. Y es preocupante porque esto supone un debilitamiento democrático, un vaciar las instituciones por dentro y, además, unas opciones económicas internacionales –en mi opinión– ajenas a los intereses de los países de la región."

Como él mismo se encarga de mostrarlo en un tramo del diálogo, su meditación también apunta a la Argentina, en la que dice confiar en que pueda superar sus problemas. Sin embargo, advierte: "Deseo que los caminos de la Argentina en el futuro sean de estabilidad y de prosperidad y que no derive hacia políticas populistas".

Tras dominar durante ocho años la política española al frente del gobierno, Aznar dicta ahora conferencias en las principales capitales del mundo. Llegó a Buenos Aires para participar de un seminario organizado en la legislatura porteña por la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES) –entidad que preside– y la Fundación Libertad. De la jornada participaron el jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri y el candidato presidencial de la derecha chilena, Sebastián Piñera.

En este contexto, ¿cómo analiza los ataques a la prensa que se dan en varios países de la región?

Mire, la democracia es algo más que elecciones. No conozco ninguna democracia que se pueda llamar tal sin que contenga la libertad de expresión. Una cosa son las tensiones normales en una sociedad democrática entre gobierno y los medios. Otra cosa distinta es que el Estado tiene que tener una función, que es una función regulatoria pero no intimidatoria, ni muchos menos confiscatoria.

¿Se ha dado esto en España?

No, hay tensiones, claro. Pero son niveles normales de una sociedad democrática. España hace rato que asumió que la libertad de expresión forma parte de modo elemental de la democracia.

La prensa de su país publicó cifras alarmantes sobre la economía española. Se pronostica un récord de 20% de desempleo ¿Cómo analiza usted el asunto?

En cinco años creamos más empleo que Francia, Alemania, Gran Bretaña. Ahora estamos creando más parados que esos tres países juntos. La crisis económica no se ha querido ver. Cuando se la vio, se la trató mal y con medidas equivocadas. Por tanto, creo que España está metida en una muy grave crisis y nos va a costar mucho salir de ella.

¿Alguna recomendación a José Luis Zapatero, su sucesor?

No, porque no me haría caso. El debilitamiento del Estado es muy grave y, como consecuencia de eso, la capacidad para afrontar la crisis se ha reducido.

¿Cómo se entiende que usted hable de debilitamiento estatal cuando proviene de un sector político que propugna menos Estado y más iniciativa privada?

Es que se confunde el tamaño con la función. Lo importante del Estado no es el tamaño sino si cumple bien sus funciones, si es eficaz. Cuando el Estado se desvertebra y pierde el poder de cohesión, se produce lo que algún socialista llama la centrifugación del Estado. Es un debilitamiento objetivo que afecta la posibilidad de encarar las medidas económicas importantes. En España tenemos un serio problema de deshilvanamiento del Estado. Y uno de nuestros grandes desafíos será volver a hilvanar un Estado que se está deshilvanando. Sobre eso se ha montado una crisis económica que es la más grave de los últimos cincuenta años. Esa crisis está ligada a la crisis económica global, pero todo está más agravado en España.

¿Qué causa la crisis global?

La causa en su origen ha sido esencialmente un exceso de liquidez en el mercado. Y se tomaron decisiones equivocadas.

¿No hubo desregulación del Estado?

No, hubo falta de correcta vigilancia por parte del Estado. No es un problema de desregulación, sino de que el sector más vigilado de la economía –que es el financiero– fue mal vigilado. Pero no necesitamos por tanto de más regulaciones. Lo que necesitamos es mejor regulación.

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