José Luis Rodríguez Zapatero admitió que España tardará en recuperarse de la crisis

El presidente español dijo que la situación económica sólo volverá a la normalidad cuando la recuperación se asiente y se vuelvan a crear puestos de trabajo de forma estable
El presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, afirmó que su país ha dejado atrás la fase "más aguda" de la grave crisis económica que atraviesa, pero advirtió que la salida de la recesión es "incierta" y que algunos de sus efectos más negativos perdurarán en el tiempo.

En una comparecencia extraordinaria ante el pleno del Congreso de los Diputados sobre las medidas de su gobierno para tratar de atajar la crisis, Zapatero enfatizó, en relación con los 4,1 millones de desempleados que cuenta el país, que la situación sólo volverá a la normalidad cuando la recuperación se asiente y se vuelvan a crear puestos de trabajo de forma estable. Hasta que eso suceda, el desempleo y la pérdida de tejido empresarial perdurarán, reconoció.

Si bien el líder socialista reiteró que lo peor de la recesión ha pasado, también hizo hincapié en que ello "no significa, en absoluto, que la recuperación ya esté aquí o vaya a culminar con rapidez". "Vamos a tardar un tiempo considerable incluso en un escenario de recuperación mejor de lo esperado", admitió.

Por ello, Zapatero insistió en que se deben mantener la protección social comprometida por su gobierno y las medidas decididas por la Unión Europea y el G20 para continuar con los planes de estímulo económico y con las reformas del sistema financiero.

Al mismo tiempo, defendió la subida "moderada" de impuestos planteada por su gobierno y cuyo objetivo es precisamente, en sus palabras, garantizar esa protección social, así como la inversión en infraestructuras.

Zapatero señaló que tanto en los presupuestos generales del Estado de 2010 así como en la Ley de Economía Sostenible que prepara su Ejecutivo habrá "algunos" ajustes fiscales, unos al alza y otros a la baja, aunque admitió que globalmente esos ajustes supondrán una subida moderada de la presión fiscal. El presidente del gobierno enfatizó, no obstante, que esa subida estará por debajo del 1,5 por ciento del producto interior bruto (PIB), por lo que la presión fiscal en España estará "apreciablemente" por debajo de la media europea.

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