"José no ha hecho una mala gestión pero el olavarriense le dio la espalda"

El diputado Mario Cura ya piensa en la estrategia de su grupo para pelear la intendencia en 2011. Ya no habla de alianzas. Las malas experiencias lo llevan a decir que "vamos a ser más rigurosos con nuestras bondades". Criticó a Marcelo Urlézaga y Sergio Milesi por aliarse con la Coalición Cívica y dijo que José Eseverri, aun con una buena gestión, la gente le da la espalda. Pintó un panorama muy duro acerca de las finanzas de la Provincia.
Pasaron media docena de ejercicios financieros -acaso sea ésa la medida del tiempo de un contador- desde aquella candidatura a intendente en la que intentó quebrar la hegemonía de Helios Eseverri. No estuvo lejos de hacerlo. Pero en el último tramo, como suele suceder con los equipos chicos cuando llegan a la definición de un campeonato, cayó. Y perdió una oportunidad histórica. Sin embargo el diputado provincial Mario Cura irá por más. Mira hacia el 2011 con la vista puesta en el Despacho. Y el desafío será aun más complicado que ante Eseverri Helios: habrá al menos tres a quienes ganarles.

Contador General de la Provincia con Felipe Solá y luego diputado en uno de los rumbos de mayor fidelidad que se hayan visto en la política vernácula, Mario Cura y su esposa concejal, Silly, van detrás de su director de orquesta lleve donde los lleve. Felipe los impulsó a la alianza con Unión Pro y la fallida inclusión de Sergio Milesi en la lista: el ex Arba se mudó no bien alcanzó una banca. Las experiencias con Milesi y Gustavo Alvarez -gente que llega gracias al grupo político curista y después hace la suya- los harán cuidarse mucho antes de encarar otra alianza. El diputado es duro en la crítica a Urlézaga y Milesi: "terminaron tejiendo alianzas que ni nos consultaron", dijo.

Hoy Cura dice que José ha hecho buena gestión pero "el olavarriense le dio la espalda", todo lo contrario de lo que sucedió con su padre. A la hora de tratar las tasas el martes que viene, "pensaremos en el olavarriense". Es decir, votarán por frenar el aumento. A pesar de que votaron la fiscal e impositiva, el año pasado, que determinaba que esto sucedería un año después.

-¿Cómo vivió los cambios rotundos en el Concejo Deliberante, desde afuera, pero con una esposa en el medio de la escena?.

-En realidad yo no pensé que iba a tener semejante derivación. La lógica indicaba, como sucedió en otros ámbitos institucionales, en el Congreso y en la Legislatura, que más allá de los resultados electorales, había que respetar la primera minoría. Esa era nuestra posición. la primera minoría tenía que tener la posibilidad de presidir el Concejo. Pero se dieron así las cosas y es el juego de la democracia.

-¿Cómo lo ve parado a José Eseverri, a partir de esta nueva relación de fuerzas bastante incómoda?

-Me parece que hubo un mal manejo concreto por parte de José y la situación quedó como está. Tener al Concejo Deliberante con la presidencia en manos de la oposición va a generar inconvenientes. José tendrá que hacer más esfuerzos. Tendrá que ver también cómo él maneja su relación con el pueblo de Olavarría, más allá de las ordenanzas. José no ha hecho una mala gestión en su tiempo. Sin embargo en el acto eleccionario los olavarrienses, por su posicionamiento con el gobierno nacional, que fue determinante, le dio la espalda en una elección legisaltiva.

-Fue una elección legislativa pero él se puso al frente de una manera inédita...

-Sí, estuvo encuadrado en el marco general de la estrategia que marcó Kirchner no sólo para la Nación sino para la provincia y los municipios.

-¿Qué le hace pagar la gente a José? ¿Sólo el kirchnerismo?

-El kirchnerismo, claro. El efecto de la relación del campo con Kirchner, un conflicto que todavía está sin solucionarse y su posicionamiento, más allá de alguna diferenciación que José intenta generar, no cayeron bien. Este es un pueblo del interior, tiene mucha relación con el campo y la sensación es que acá no se solucionó el problema y a José lo dejan pegado con el gobierno y la candidatura testimonial lo deja más pegado aún. El olavarriense medio tomó distancia y puso una luz amarilla. Priorizó eso más allá de la gestión. Si pensamos en Helios, cuando quería traer la basura, cuando hizo el puente, cosas que uno desde la lógica y la racionalidad creía que el olavarriense iba a reaccionar, pero no lo hacía y a la hora de acompañar lo acompañaba. Ahora se da una situación distinta. Hay mucho más gestión y a la hora del posicionamiento político el olavarriense marca distancia. Hay que ver cómo evoluciona la gestión, si José va a seguir cerca de Kirchner o va a empezar a separarse, a partir de esa construcción política con Sergio Massa.

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-Usted compartió con Felipe Solá la contaduría general de la Provincia y ahora mira desde su banca de diputado la gobernación de Daniel Scioli. ¿Esta es una provincia en derrumbe?

-Está muy complicada la situación. Acá hay unos problemas de gestión por un lado, que se notan en estos dos años de trabajo de Scioli, en todas las áreas de gobierno. Pero también una gran falta de recursos. Hay una situación que le impide a la Provincia resolver problemas imprescindibles en los cuatro servicios básicos, seguridad, educación salud y justicia. Y particularmente faltan para seguridad.

-A esta altura, ¿la seguridad es un tema de recursos?

-Es uno de los temas. En la Provincia hay 55 mil efectivos. Si se relaciona con la cantidad de población, 15 millones de habitantes, en comparación con otras provincias son muy pocos. Le faltan entre diez y quince mil efectivos más. En educación, el presupuesto es casi un tercio del total que llega a 65 mil millones de pesos. De esos fondos para educación entre el 95 y el 97 por ciento es costo laboral. Cómo hace entonces para construir edificios, refaccionar el desastre edilicio de la Dirección General de Escuelas; ya no hablemos del fenómeno uruguayo que le compró una notebook a cada uno de los alumnos del país, sino de cosas básicas, de calefacción para los chicos. Pero no hay recursos. Desde que asumió, Scioli ha planteado esta necesidad de reformular la relación con la Nación. Pero el planteo es siempre el mismo: como necesito recursos aumento los impuestos o me endeudo. Estas fueron las soluciones frente a las necesidades presupuestarias. En el 2008 hubo una sobrecarga tributaria en ingresos brutos de dos mil millones de pesos.

-¿Y para qué sirvió?

-Para nada. Fue una cafiaspirina. Después en nombre de la equidad vienen reformas tributarias que son más peso todavía. La Provincia aporta hacia la Nación el 35 por ciento del PBI, el 50 del PBI industrial, tiene el 40 por ciento de la población del país, el cordón del Gran Buenos Aires sigue recibiendo permanentemente gente del inerior, los índices de pobreza son enormes y recibe de coparticipación el 20 por ciento. Esas con ecuaciones que hay que resolver. Una nueva ley requiere del aval de los 24 gobernadores pero la reforma de la Constitución imponía que para 1996 había que sancionar una nueva que todavía se espera. La provincia aporta mucho más de lo que recibe. Pero más allá de los errores de gestión enormes que tiene Scioli, hay una gran falta de recursos. Hablemos de endeudamiento: Solá dejó en 2007 la Provincia con un déficit de 300 millones. Que no es nada. Y una deuda de 37 mil millones. En el 2008 Scioli termina con 3.000 millones de déficit. Diez veces más. Para el 2009 están proyectados 6.000 millones. Y un mayor endeudamiento. Hacia el 2010 se aprobó el presupuesto con un déficit similar pero sin pauta de aumento salarial. Y el 50% es para salarios.

-El peronismo gobierna desde 1987. Usted es peronista y plantea este panorama. ¿No cree que han fracasado estrepitosamente y nadie se hace cargo?

-Obviamente que sí hay críticas pero yo debo rescatar el gobierno de Felipe Solá que toma la provincia incendiada en enero de 2002...

-...cuando huyó Ruckauf.

-Pero la entrega sana, más allá de algunas dificultades como aumentos salariales inconsultos desde la Nación; Solá refinanció la deuda con el exterior, descentralizó tributariamente, y ésas son decisiones políticas estratégicas: les doy a los municipios los recursos. Yo sé que es un problema del peronismo, pero hay excepciones.

-Pero ahora Solá coquetea con Duhalde, que es uno de los grandes responsables del estado de cosas en la Provincia.

-Yo no sé si el término es coquetea (se ríe)... Duhalde es una personalidad de la política que está en el escenario. Creo que no está mal que hablen, como habla con otros. Yo no creo que esté mal dialogar. A Duhalde hay cosas que también le revalorizan, cuando toma la Argentina en 2002.

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-Mucho se cuestionó que el Municipio contratara por concesión directa el servicio de Coopelectric para las cámaras de vigilancia...

-Es un resorte que tiene el municipio, de no llamar a licitación cuando se trata de contratación con cooperativas.

-Bueno, pero detrás está Infracom que es una empresa privada...

-Y detrás de Infracom está la Cooperativa. Y creo que a partir del trabajo que hizo la Cooperativa en los distintos servicios, como el telefónico, Olavarría ha salido beneficiada con una alternativa de comunicación.

-De eso nadie duda. Pero lo que dijo oler la oposición es una suerte de negocio entre su grupo y el Municipio para beneficiar a Coopelectric.

-El tema es opinable. Yo no veo ninguna situación rara. Puede llamar la atención pero no está fuera de lugar.

-¿Buscará ser candidato a Intendente en 2011?

-El grupo político nuestro va a tener una candidatura a intendente.

-Vaya a saber cómo quedará la alianza entre Solá, De Narváez y Macri... Felipe está pegado con jabón en ese grupo...

-Hacés una lectura muy lejana... Ese acuerdo político que hicieron para la elección tuvo su resultado positivo y de no haber sido así hoy estaríamos hablando de otra manera. No te voy a esquivar el tema de la candidatura. Nuestro grupo viene trabajando desde hace años y a la posibilidad de recuperar el municipio no la hemos resignado, puede ser que sea yo el candidato u otro integrante del grupo.

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