José dice que gobierna y otros piensan en 2011

Dice, aseguran los que están muy cerca, que lo ve a Cobos como vocero de Clarín. Eseverri José está lejos del vicepresidente y re – construye espacios de su padre.
Hoy se reunió con un grupo de mujeres que militaba con su padre. El peronismo se recicla sin K y sin Pro. Scioli es generoso: recibe a duhaldistas y felipistas. Mario Cura se reunió con el Ministro de Gobierno de la Provincia. La alianza Cura – Urlézaga, en terapia. El Acuerdo Cívico y Social tiene cuatro bancadas en Diputados. Y en horas se sabrá si María Isabel Gainza se transforma en senadora con Ricardo Pagola (Unión Pro) en derrota. Se sabe por qué el diputado Burzaco (Pro) está tan encarnizado por la disputa AFA – Clarín: su hermano es gerente de TyC.

Hoy José aprovechó el feriado para reunirse con una treintena de mujeres que supieron militar con su padre en los tiempos del eseverrismo duro. Y que en la última elección se quedaron en sus casas o anduvieron por otras listas. En la casa Helios Eseverri el hijo intenta re-construir las redes del padre. Y esperaba que las militantes, todas de una generación mayor que él, se sinceraran con las razones por las que no lo acompañaron. Que parecen ser varias, sumadas a la identificación José – K. El Intendente, que parece algo retraído en estos tiempos, está decidido a no hablar de política. Lo ve a Cobos como un vocero de Clarín y de los monopolios. Y le asusta el país que se dirime en esos ámbitos. Dice que se ocupará únicamente de gobernar hasta que llegue el momento de hablar de política. Que no es éste. Dice que si hay gente apurada para gobernar en 2001, si hay egos tan fuertes que necesitan ser alimentados, será cosa de ellos. Que él mientras tanto gobierna. Y desmiente cualquier especulación.

Alicia Tabarés, en un silencio similar, mantiene el alineamiento con Daniel Scioli y observa para dónde va. En su intimidad, asegura que sus límites son De Narváez y Macri. Y que no le molestaría el regreso de Solá con su tropa. Por eso no le extraña que Mario Cura y otros diputados se hayan reunido con el ministro de Gobierno de la Provincia, Eduardo Camaño, para hablar de estas cosas. Es decir, de acuerdos y eventuales regresos. De hecho, el felipismo no formará bloque con el Pro en la Legislatura. Y mostrará una de las patas de la oposición atomizada que sigue sin poder ofrecerse como alternativa porque se desgajan y no resultan confiables para nadie.

Mientras Miguel Santellán (concejal electo del PJ en Olavarría e integrante del Congreso Provincial) espera el primer encuentro bonaerense después de las elecciones, el sciolismo abre cada vez más el juego hacia la disidencia peronista aunque sin incluir por ahora a De Narváez y a Macri. Formalmente, el grupo de diputados felipistas que incluye a Mario Cura fue a hablar con Camaño para analizar el abismo financiero que viven numerosos municipios en una provincia devastada. Pero en realidad, los diputados supieron, de boca de Camaño, que Scioli está dispuesto a incorporar más peronistas al gabinete. Y los felipistas tendrían un lugar. En ese escenario, el felipismo está muy lejos del Pro y de De Narváez y su bloque aparte fue la primera señal.

Scioli, como José, está dispuesto a volver a sus fuentes. Su reunión con Eduardo Duhalde –donde entró temeroso y demudado-, sus contactos con la disidencia y el diálogo con Roberto Lavagna lo separan definitivamente del kirchnerismo para construir su propio espacio y re-dibujar una imagen que languidece desde su permeabilidad a todos los caprichos de Néstor.

La diputada Alicia Tabarés no cree en portazos violentos, asegura que del bloque de diputados no se fue nadie y que la oposición se fragmenta día tras día. El Acuerdo Cívico y Social (UCR y Coalición Cívica) bajó a Coalición apenas. Y en la Cámara de Diputados la alternativa no peronista está dividida... en cuatro bloques: la UCR con 6, el GEN de Margarita Stolbizer con 8 y el ARI de Carrió, que amenazó con invadir la provincia de Buenos Aires, con 6. Aparte, pero acechando, la Concertación de los cobistas con 5 diputados. El felipismo y Unión Pro tampoco se juntarán. Y el peronismo, ése que siempre se recicla, volverá a sus movimientos intestinos y a re-parirse una vez más.

Allí estará Alicia Tabarés. Que está covencida de que José Eseverri no soporta el cobismo –el mismo José se lo dice a ella y a quien quiera escucharlo- y que estará con Scioli mientras no entre Macri y que estará con José mientras José no se mude a alguna de las facciones radicales.

El Intendente está muy conforme con la concertación con Tabarés que le da al espacio, dice, "una mirada integradora y multipartidaria de la ciudad". No quiere hablar de construcciones de ningún tipo. Ni del café con Posse ni del portazo de Chango. Si otros están apurados para gobernar en 2011 es cosa de ellos, dice sin micrófonos cerca. O también: nosotros nos dedicamos a gobernar mientras otros hacen política, dice. Y dice, además, que a muchos les interesa satisfacer el ego con esta pirotecnia candidateable a una lejanía de dos años. Pero se olvidan de que en el medio hay gente. De Cobos, que ni le hablen, dicen los que conocen sus preocupaciones de estos días. Lo considera un vocero de Clarín y de los grupos de poder.

Pro-blemas

La oferta de concejales de Unión Pro el 28 de junio pudo acomodar dos fichas en el tablero deliberativo: Silly Cura y Sergio Milesi. Los puntales del acuerdo entre Cura y Marcelo Urlézaga. Sin embargo, Milesi encordará el bloque de Urlézaga y no el de Silly Cura, que seguirá reduciéndose.

Esa habría sido una de las puntas para el primer roce importante de la endeble unión preelectoral.

La segunda fue la decisión de Silly Cura de nominar a Ignacio Aramburu como presidente del Concejo Deliberante cuando, en diciembre, asuman los electos y Julio Chango Alem abandone el eseverrismo, el bloque y la presidencia del HCD. Sucedió que Marcelo Urlézaga quería su propia nominación. Convencido de que es él quien debe sentarse en el estrado.

De hecho, ni los Cura ya lo nombran ni él los tiene en cuenta en sus pasos políticos. Así asoman las alianzas opositoras en estos días. Cuando en horas se sabrá si María Isabel Gainza (ARI) se transforma en la senadora olavarriense por el Acuerdo Cívico y Social postergando a Ricardo Pagola (Unión Pro) que aún sueña con que mágicamente aparezcan las centésimas que le faltan. El Acuerdo, se sabe, pende de un hilo. Aquí y en todas partes.

Los Burzaco, TyC y lo escandaloso

El diputado nacional Eugenio Burzaco (Pro) tiene un protagonismo notable en estos días. Donde haya un micrófono cerca habla de lo "escandaloso" de que el Estado meta mano en la transmisión televisiva del fútbol. "Un despropósito", dijo a EL POPULAR Medios. Burzaco es especialista en seguridad, hombre de confianza de Mauricio Macri pero, también, vicepresidente de la Comisión de Deportes de la Cámara. Y en esa calidad salió a hablar. El apellido Burzaco también aparece entre los gerentes de TyC: Alejandro, su hermano, es uno de ellos. Pasa a explicarse, entonces, la tremenda inquietud del diputado que presentó el Mapa de la Inseguridad por el tema futbolero. Hay quienes afirman que ambos son familiares de Walter Burzaco, presidente de la Asociación Argentina de Televisión por Cable (ACTV). Si fuera cierto, sería demasiado.

Es muy difícil hoy por hoy confiar en las opiniones mediáticas sobre el problema del fútbol televisado. Antes de respetar una postura es imprescindible conocer los intereses de quien la emite. Y la propiedad de los medios en que la difunde. Un programa deportivo aseguraba que para el interior nada cambiará sin el acuerdo AFA – grupo Clarín. No es tan así. En Olavarría, por ejemplo, seguiremos pagando 104 pesos por ver televisión. Sin cable –cuya compañía pertenece al Grupo Clarín- no hay más que un par de canales que presentan enormes deficiencias. Es decir, sin cable no hay tele. Pero con 104 pesos tampoco hay fútbol. Para verlo, hay que pagar más. Y lo que se paga, se paga si es verano, si hay torneo, si no hay, si hay paro de futbolistas, si hay suspensión del torneo por disputa de intereses, siempre se paga. Para ver los partidos que juegue Boca y otros dos más o bien los que juegue River y otros dos más, hay que pagar 18 pesos aparte. Para ver los que jueguen Boca, River y otros tres más, hay que pagar 25 adicionales. Si no, a escucharlo por la radio.

Ni el cable ni el fútbol son para los trabajadores. 130 pesos para mirar televisión y el partido de Boca del domingo es demasiado caro. Pero está muy claro que la lucha por no perder ese privilegio es por mucho, mucho dinero. Y hay muchos que, con tal de ubicarse en la vereda anti K, son capaces de avalar sectores y metodologías que históricamente han despreciado.

Según Crítica, "en el Grupo Clarín ya hacen las cuentas sobre cuánto le puede costar perder la televisación del fútbol. Según analistas que siguen a la empresa, perderían no más de 5% de sus ingresos (unos $ 300 millones). Sin embargo, otro informe de la sociedad afirma que el golpe puede afectar también sus negocios de televisión abierta (Canal 13) y la televisión por cable e internet, lo que duplicará entonces el perjuicio en la facturación".

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