Una jornada caliente

La Cámara de Diputados se transformó nuevamente en un campo de batalla y otra vez en un mal ejemplo. La puja entre radicales y peronistas por la presidencia de la Legislatura estaba al rojo vivo.

Las vallas puestas en el ingreso para dar seguridad, no sirvieron de nada y muchos militantes ingresaron sin dificultad alguna y fueron los que luego se trenzaron en una batalla campal donde las bancas legislativas fueron revoleadas para infringir heridas y contusiones.

Con conocimiento de que el legislador del Mopar Juan José Bergia daría quórum, el radicalismo intentó impedir el desarrollo de la sesión y por una puerta lateral (la principal al recinto estaba cerrada) ingresaron militantes de la juventud radical quienes entre cánticos se apoderaron del recinto y las bancas, lugar en el que se mantuvieron por largo tiempo. Ya habían adelantado su decisión en la sede partidaria.

Esta actitud empezó a caldear el ánimo en el bloque oficialista, cuyos militantes no estaban dispuestos a ceder la posibilidad de sesionar y definir la presidencia del Poder, por ello un grupo de simpatizantes peronistas intentó ingresar al recinto para desalojar a los radicales que tenían tomado el mismo y se produjo un enfrentamiento en la puerta de acceso.

Mientras se registraban estos hechos, por un acceso lateral ingresaron al recinto los legisladores quienes ya ocupando sus bancas estaban en condiciones de sesionar.

Cuando los militantes radicales se dieron cuenta que ya tenían a los diputados a sus espaldas, la violencia encontró su punto más alto y los golpes de puños y con todo tipo de objeto contundente empezó a causar heridas en los manifestantes.

Pasaron varios minutos de enfrentamiento y mientras el recinto era destrozado, y se pedía a gritos la intervención policial, pero los efectivos de seguridad no aparecían. Cada sector empezó a ocupar posiciones estratégicas para seguir con la batalla, mientras se daba constancia de que estaba garantizado el quórum para sesionar, allí repentinamente aparecieron los policías quienes desalojaron a los manifestantes del recinto y se parapetaron custodiando el lugar.

De todas maneras el conflicto siguió en los pasillos y el grupo de radicales seguía enfrentándose a justicialistas, y para buscar suspender la sesión los militantes de la juventud de la UCR empezaron a incendiar elementos en uno de los pasillos lo que provocó que empleados con matafuegos accedieran al lugar para apagar el principio de incendio.

Después de todo esto Juan José Bergia fue electo presidente de la Cámara de Diputados.

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