Una jornada a lo Accastello

En el primer instante del último día del año, explotó en el cielo de las dos Villas el espectáculo-ritual que inventaron los chinos hace cientos de años para ahuyentar los espíritus malignos y los fantasmas. Los estallidos de los fuegos artificiales fueron seguidos por miles y miles de personas que se ubicaron en las orillas del balneario, cuya ribera villamariense fue objeto de una impactante remodelación.
La fiesta ya había comenzado en horas de la tarde con el simbólico corte de cintas en el sector de la plazoleta "Alba de Pizzorno", donde se encuentran los juegos para niños (es el primer parque infantil en la ciudad con juegos especialmente equipados para niños con capacidades diferentes).

Allí habló un emocionado Omar Bolo, presidente de la Categoría Esperanza de la Asociación Villamariense de Ciclismo, quien embargado por la emoción agradeció por poder contar con una "plaza integradora".

Luego el intendente Eduardo Accastello destacó la personalidad de Alba Raba de Pizzorno, cuyo nombre lleva el espacio. Llamó a imitar los gestos "integradores" de "esa gran mujer" para hacer de Villa María "la ciudad más linda de la tierra".

Unos metros más allá, sobre el también remodelado escenario "Rubén Vanzetti", que ahora se sitúa casi a nivel del agua, en la parte baja de una suerte de anfiteatro natural, hacían sus pasos de hip hop unos pibes de los barrios San Nicolás y Las Playas.

Posteriormente tuvo lugar la actuación del payaso Piñón Fijo, con lo que se multiplicó rápidamente el público presente. Por entonces había allí, sobre el pasto, unas dos mil personas, entre las que se destacaban las familias que concurrieron con sus pequeños.

Piñón llegó en una lancha que partió desde la costa villanovense luego de recorrer todo el espejo de agua. Cantó desde sus nuevas canciones hasta los éxitos de María Elena Walsh y de los payasos españoles Gaby, Fofó y Miliki en el final de su extenso espectáculo, ya ante una multitud.

El sonido era realmente espectacular, ya que con un dispositivo "envolvente", el maestro Luis López consiguió que se escuchara casi con la misma fidelidad a lo largo del paseo remozado -de algo más de un kilómetro- en base a conexiones con equipos situados, por ejemplo, en el escenario "Leyenda Mainardi".

Con animación a cargo de Marisabel Demonte, Miguel Angel Borsato y Alberto Luna, la jornada festiva (de inauguración de obras, despedida del año 2008 y bienvenida de 2009) tuvo ritmo y continuidad, ya que los acordes de Piñón fueron seguidos por la música contemporánea surgida de la viola de Cacho Aiello y su potente banda. La formación capitaneada por el villamariense hizo una docena de temas de su prolífica producción (entre ellos la que obra como inmenso homenaje al legendario "Monky" Tieffemberg).

Mezclado entre la gente, acompañado por su esposa, la diputada nacional Nora Bedano, y rodeado por momentos por algunos de sus colaboradores, se pudo ver al intendente Accastello. Saludó a los vecinos que le tendieron la mano y daba la sensación de estar feliz, disfrutando de "un día accastellista", acaso el que marcará en el inconsciente colectivo (por la obra inaugurada) el primer año de su segundo período al frente del Ejecutivo local.

Un ministro

A media tarde, se hizo presente el ministro de Obras Públicas de la provincia, Hugo Testa, quien lo acompañó en la caminata. El funcionario dijo a un periodista de EL DIARIO que "esta es una obra increíble; que demuestra que con creatividad e ingenio se pueden suplir algunas carencias" y agregó que "la obra significará la definitiva expansión de Villa María como polo de atracción".

Vale recordar que el Gobierno nacional destinó ocho millones para el emprendimiento, aún no finalizado.

Pasadas las 22, cuando ya era muchísima la gente de las Villas y de la región que se había volcado sobre la costa para "ganar ubicación" de cara a los fuegos artificiales, comenzaron a oírse los sones de la Orquesta Metropolitana de Córdoba, dirigida por Mariano Riera.

Había muchos casos de cena bajo las estrellas con música clásica, ya que hubo familias que acudieron con sus canastas y heladeras con comestibles, además de las mesas de cámping y las reposeras. Lo que se vivía era lo más parecido a una fiesta popular. Así se llegó a la hora señalada, a las explosiones y los juegos de colores desde el cielo, este año bajo la forma de una competencia de la que tomaron parte las empresas cordobesas Shangai y Sinaí, junto a la villamariense Colo Show. Algunos eran realmente asombrosos. El final, en tandas de 15 a 20 minutos, estaba previsto para la una de la mañana. Y a la una y media, al cierre de esta edición, el jurado aún no había proclamado al vencedor, para lo que consideraría especialmente la opinión del público.

La obra en sí

Toda esa inmensa movida sirvió, entre otras cosas, para inaugurar la remodelación de ese sector de la ciudad, sobre la que ofrecieron detalles en horas del mediodía Accastello y el arquitecto Jorge Morini, el mismo que tuvo a su cargo las refacciones en el Museo Carafa y el Palacio Ferreyra de la capital provincial.

Morini, al iniciar la recorrida con los hombres de prensa a la altura de las compuertas, comentó que el edificio actual La Madrileña desaparecerá “porque por allí será la subida al puente nuevo hacia Villa Nueva”, cuyas obras se estarían licitando a mediados de enero.

El local de la heladería y otros nuevos se ubicarán metros más adelante, en dirección al Anfi. “Será una zona que fundamentalmente utilizarán los jóvenes”, consideró.

Luego dijo que “en adelante están los lugares con mesas y bancos para las familias, y los espacios deportivos para actividades de playa, todo delimitado y surcado por tres tipos de senadas: una junto a la calle para peatones y bicis, y otras dos para peatones; la de madera que está junto al río y las internas, que son de paseo y de unión de las dos anteriores...”.

En la esquina de costanera y Naciones Unidas, el grupo arquitectónico Reloj de Sol sufrió algunas modificaciones. A las piedras que representan a los villamarienses desaparecidos durante la última dictadura militar se sumaron otras de menor envergadura, sobre las que se hallan placas dedicadas a cada una de las entidades que tenían monumentos en el sector (APDH, Renacer, Verdad y Justicia, Una de Cal...). Ese conjunto es mojado por la bruma que surge de una fuente subterránea, “cada día, cuando caiga el sol y el reloj deje de marcar las horas”.

En cuanto al ya citado paseo “Alba de Pizzorno”, debe destacarse que cuenta también con baños, incluido uno para niños especiales. Allí también aparece una nueva fuente (surgen gruesos chorros de agua desde la base de unas “dunas de piedra, que siguen la onda de todo el paisaje”.

Y detrás del Anfiteatro “Centenario”, sobre la nueva calle empedrada, ya se podía apreciar anoche lo que se viene: mesas y sillas de confiterías a la orilla del lago.

Por todas partes había carteles en los que se leía la leyenda: “Villa María crece, cuidémosla entre todos”.

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