Ay, Jesús

Román no juega por lesión y encima Boca extraña a Dátolo: como Gaitán no le encuentra la vuelta al puesto, Ischia reforzaría el fondo.
La lista de concentrados, entregada cerca de las 12, terminó de explicar las caras raras de la mañana. Sobre todo, el porqué de la ausencia de Juan Román Riquelme en una práctica en la que los delanteros y volantes ofensivos fueron las primeras figuras. Pero él estuvo en el gimnasio y en el consultorio, lejos de la pelota, como estará también este fin de semana, sin importar que en la semana no haya partido de Copa. El 10 no está para jugar. Pero el enganche, como dijo Carlos Ischia en la conferencia de prensa, tiene reemplazante natural dentro del plantel, más allá de las diferencias entre uno y otro. Sin embargo, la ausencia de Román no tiene una resolución tan sencilla como el cambio de figuritas. Hay algo más profundo que el entrenador aún no logró resolver y por lo que el equipo aún no pudo encontrar su mejor juego en este 2009, más allá del buen verano de los pibes y del título estival. Justamente, en los amistosos de enero, en los que tampoco estuvo Riquelme, el hombre que más sobresalió es el que ahora, parece, más extrañan. Y al que el DT no le encuentra un suplente. Al final, a pesar de los cuestionamientos y la desconfianza del hincha, Jesús Dátolo era más importante de lo que parecía...

La decisión de descartar al 10 para ir a Lanús, más que nada para cuidar al jugador de las dos molestias físicas que padece (pág. 14), hizo dudar al DT, que ayer no quiso confirmar a los 11 que estarán en cancha el domingo a las 17.10, el horario del que Román se había quejado la semana pasada luego de la derrota 0-2 con Newell's. Para Ischia, la ausencia del enganche genera un problema extra: tiene que seguir intentando encontrar al equipo sin su jugador clave. No es el único que le falta (además de Morel Rodríguez, también descartado). Para el entrenador, el dueño del puesto que dejó vacante Dátolo cuando se fue a Napoli es Cristian Chávez: por juego, entrega, sacrificio y características ofensivas. Pero Pochi tiene para 45 días más luego de su cirugía en el rostro (recién empezó a trotar) y las variantes en el medio son mínimas. Por eso, ayer decidió concentrar a siete defensores y cinco volantes. "Mirá a los concentrados", fue la recomendación de un allegado al cuerpo técnico para ir armando el 11 inicial para mañana. Nadie descarta, entonces, la posibilidad de que el Pelado elija salir a la cancha con tres centrales (Forlin, Roncaglia y Cáceres), los dos laterales (Ibarra y Krupoviesa) y sólo tres mediocampistas. ¿Quiénes? Vargas, Battaglia y... Gracián (más Palacio-Viatri arriba).

¿Y Gaitán? El pibe había arrancado bien el año. Más allá de haber sufrido (y padecer aún) problemas en los cartílagos de crecimiento y terminar cada partido con bolsas de hielo en cada rodilla, fue figura en el último súper en Mendoza y también en Jujuy. Sin embargo, ante Newell's no lo hizo bien y con Cuenca perdió el puesto a manos de Pablo Mouche. No sólo por las cuestiones físicas no convence a Ischia: el volante zurdo no siente la posición, se mueve con más comodidad como enganche o media punta (tiende siempre a cerrarse y no a abrir la cancha como hacía Dátolo) y le cuesta demasiado volver, algo que le trae problemas a todo el sector izquierdo de la defensa. Y, justo ante Lanús, con sus pibes atrevidos y peligrosos (muy similares a los de Newell's que le faltaron el respeto en la Bombonera) no es cuestión de andar arriesgando o insistiendo con una fórmula que todavía no dio los resultados. Ni el físico de Román (ni el de Palermo, que va al banco) ni el fútbol de este Boca que aún extraña a Jesús. ¿A quién le rezarán ahora?

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