Jesús y sus apóstoles.

Jesús y sus apóstoles.
CENTRAL 1 - RACING 0: Liderados por un gran Méndez, los pibes de Central lo ganaron con un poquito más de fútbol y muchísima garra. Racing no tuvo juego ni actitud combativa.
Hay cinco minutos del segundo tiempo que marcan una pintura del partido. A los 27', Grazzini, el más talentoso de Racing, le pegó de lleno al banderín antes de impactar la pelota. A los 32', Gómez, el más técnico de Central, barrió sobre el punto del penal, a lo Beckenbauer, para neutralizar el tiro de Lucero que tenía pinta de empate para Racing. Traducido: Racing casi no tuvo juego y, para peor, tampoco ese ir e ir incansable que levantaba hasta al más frío y fue marca registrada de los de Caruso. Y los pibes de Central (nueve de 11 titulares surgidos de la cantera), que no fueron la sexta maravilla ni mucho menos, se lo ganaron bien con un poquito de fútbol y muchísima actitud.

La buena noticia para Central, al margen de estos tres porotos que valen muchísimo para el promedio, es que las dudas de la pretemporada, cuando todos se iban y sólo quedaban juveniles como reemplazo, se despejaron. Los de Cuffaro no van a pelear por el título, pero nadie se los va a llevar por delante. Lo que mostró basta y sobra para encarar la pelea de zafar del descenso con esperanzas: un Burdisso firme, el motorcito incansable de Paglialunga, el talento de un Jonathan Gómez, enganche natural que se banca las exigencias que impone el carril derecho y, sobre todo, ese temple, liderazgo y juego que le marca Jesús Méndez en el centro. De yapa, otra aparición más para celebrar: la del movedizo e inquietante Castillejos.

¿Y Racing? Arrancó tan inseguro y acelerado como Central. Incluso, en esa inercia del arranque, hasta mejor que el local. Pero mientras el Canalla superó esa etapa de adaptación típica de una primera fecha. la Academia de Avellaneda se quedó en modo "dureza de pretemporada". Así, fue puro pelotazo. Demasiado... Se vio que podía hacer negocio por las bandas, porque Gómez y Moya, los volantes externos de Central, no sienten tanto la marca, porque Gervasio Núñez regaló algo su espalda... Pero Lluy y Lucero no supieron explotar esas flaquezas. Una, por impericia de sus botines. Y otra, porque estaban obligados a empezar y terminar la jugada ellos, ya que el doble cinco de Yacob-Ledesma (debut para el olvido) nunca se adelantaba para ofrecerse como descarga. Así, la entrega de Pablito Lugüercio volvió a ser lo mejor... Lo preocupante para Caruso es que ese juego vertical no tuvo el empuje que solía verse en tiempos de Zuculini y Sosa, dos que contagiaban de lo lindo.

Al sablazo tremendo de Núñez (¿se paró mal Santillo? ¿Se agachó Mercado?), Central le agregó tres llegadas claras, no mucho más. Pero eso bastó para ser más que el rival, que expuso como jugada de gol apenas un tiro libre indirecto de Cahais... Después, cuando Caruso tiró toda la carne al asador le bastó con el aguante de Jesús y sus apóstoles...

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