El jefe de la SIDE, una pieza clave del armado kirchnerista

El jefe de la SIDE, una pieza clave del armado kirchnerista
Icazuriaga acompaña a Kirchner al conurbano, negocia con dirigentes y contrata encuestas
Un locutor entusiasmado presenta al hombre más secreto del Gobierno. El aparece sonriente a la espera de los aplausos que no llegan en medio de un acto de campaña de Néstor Kirchner. El funcionario que controla las tareas de inteligencia del Estado está allí, de la mano del ex presidente, haciendo proselitismo y convirtiéndose en la sombra de su jefe en el conurbano bonaerense.

Héctor Icazuriaga, el "Chango", el "Señor Cinco" o el "Idóneo", con todos esos apodos, es quien dirige la Secretaría de Inteligencia (SIDE) y el funcionario que se convirtió, además, es una pata fundamental entre los armadores políticos de la campaña kirchnerista.

"¿Qué hace Icazuriaga acá?", se preguntaban dos funcionarios de la intendencia de Lomas de Zamora vestidos prolijamente de traje y con cara de asombro hace apenas un mes. Icazuriaga, hombre de extrema confianza del ex presidente, era presentado en ese mismo momento con todos los rigores del protocolo en un acto más de campaña de Kirchner.

La curiosidad los encontró a ellos desprevenidos. Pero la mayoría de los intendentes del conurbano, los gobernadores oficialistas y los dirigentes ultrakirchneristas conocen muy bien al jefe de la SIDE. Es frecuente, sobre todo en época electoral, que quien tiene a su cargo las tareas de inteligencia del Estado se encargue además de conceder algunos favores.

En sus oficinas frente a la Casa Rosada, Icazuriaga ofrece los servicios de consultor privilegiado de los candidatos. Todos van allí a encargarle encuestas que él manda a hacer en todo el país para cuanto dirigente se lo pida. Eso sí, todos deben ser amigos de Kirchner.

En tiempos de campaña, el edificio de la calle 25 de Mayo 33 se convirtió en un permanente peregrinar. Como con el piquetero Luis D´Elía, con quien el funcionario mantiene una relación de amistad desde que su jefe llegó al poder, Icazuriaga actúa como un resorte más del aceitado y reducido círculo de colaboradores elegidos por Kirchner para resguardar el triunfo en la provincia de Buenos Aires.

Por su despacho pasan asiduamente gobernadores en busca de encuestas propias, las que llaman "las verdaderas", que hace la SIDE en todo el país. Así lo contaron a LA NACION mandatarios, funcionarios y jefes comunales que se han topado con él en los últimos tiempos.

Es jueves, son las 20, el hall de la Municipalidad de Malvinas Argentinas está colmado y el público, en su mayoría empleados municipales, se impacienta ante la demora de los protagonistas. Llega Néstor Kirchner. De fondo suena el hit de campaña. La presentación comienza con el ex presidente; sigue con el gobernador Daniel Scioli; el ministro del Interior, Florencio Randazzo, y el secretario de Obras Públicas, José López. Por último, el locutor anuncia a Icazuriaga y lo presenta, claro, haciendo énfasis en su cargo de secretario de Inteligencia. Los únicos que aplauden son los primeros de la fila, ante el desconocimiento general.

Maquinaria completa

Icazuriaga llega siempre unos minutos antes que Kirchner a cada acto. Lo acompaña incluso en sus caminatas puerta a puerta por el conurbano. Con él, la maquinaria de contención está completa. Randazzo se encarga del alineamiento político y López de garantizar que llegue la plata para las obras públicas. Para darles mayor tranquilidad a los barones del conurbano, Kirchner también les garantiza encuestas de la central de inteligencia nacional. Algunos de los que han pasado por su despacho, siempre con reserva de su nombre, le adjudican también como función extra alguna ayuda monetaria.

El "Chango", apodo que le puso su padre peluquero, es un santacruceño por adopción. Nacido en Chivilcoy, cerca de él argumentan que por su origen bonaerense aparece entonces en cada acto de Kirchner. Entre sus ocupaciones varias, el número uno de la SIDE, que en los hechos es manejada por su segundo, Francisco "Paco" Larcher, es el hombre que muy seguido en la semana le lee por teléfono a su jefe las malas noticias que se publican en los diarios.

En el Gobierno identifican a Icazuriaga más bien como una suerte de fusible que tiene el ex presidente para filtrar los pedidos de audiencia. "Si Kirchner no quiere atender a alguien, se lo manda al Chango", cuentan en Balcarce 50. Nadie le da a Icazuriaga otra calificación que la de ser un soldado kirchnerista.

Cuando LA NACION lo encontró en Malvinas Argentinas, Icazuriaga descartó que estuviera en su mente ser candidato. "De ninguna manera", contestó casi tentado. Estaba allí y en campaña para que la maquinaria de contención hacia los intendentes aliados no falle por ningún lado.

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