El Jefe de Policía negó que la situación esté "desmadrada"

Osvaldo Toledo reconoció la gravedad de los últimos sucesos registrados en la ciudad, pero negó que las fuerzas estén desbordadas. El ministro Alvaro Gaviola desmintió un recrudecimiento de la violencia.
Enero arrancó caliente y no sólo por las temperaturas. Los hechos graves de inseguridad no dieron tregua, y en sólo siete días, la ciudad sumó dos homicidios más a su estadística. El 6 de enero era asesinado Carlos Toniutti, hijo de un comerciante de Guadalupe, tras un intento de asalto. El 14 de enero se encontraba el cadáver de un jubilado en pleno centro de la ciudad -Francia y Catamarca- tras una fuerte golpiza; hasta la fecha no se registraron detenidos. El último fin de semana, dos hombres resultaron con heridas de bala en Guadalupe Oeste; otros dos fueron heridos de arma blanca en un incidente en Centenario, y un vecino fue apuñalado en Santo Tomé mientras evitaba el robo de su camioneta.

En diálogo con El Litoral, el jefe de la Policía de la provincia, comisario Osvaldo Toledo, admitió la gravedad de los hechos, pero negó que la situación esté fuera de control o que las fuerzas estén desbordadas.

"No es que por la cantidad de sucesos la situación esté desmadrada -aseguró-. Se trata de un fenómeno muy complejo, de antigua data y que nosotros vamos a tratar de corregir no sólo desde el área policial, sino desde el Ministerio de Seguridad", expresó.

Preocupante

El funcionario policial reconoció que los hechos violentos, "sobre todo cuando hay pérdida de vidas, son muy difíciles de explicar y de aceptar en las formas y circunstancias que se producen". Asimismo, advirtió que "más allá de la seguidilla de hechos que se ha producido, se avanza lentamente en las investigaciones porque a veces no contamos con testimonios o los que tenemos no son lo suficientemente amplios como para avanzar en buen sentido y llegar a buenos resultados".

Toledo también reconoció que son "más preocupantes" los homicidios -como el del comerciante, el del jubilado y el de un playero en la ciudad de Rosario- que se producen como consecuencia de otro ilícito, como el intento de robo. "Todos los homicidios son preocupantes, pero más lo son cuando no responden a riñas interpersonales, cuestiones pasionales o ajustes de cuentas, que motivan la mayoría de los homicidios", señaló. El jefe de las fuerzas aseguró que trabajan "permanentemente con el Ministerio para enfrentar la problemática y encontrar soluciones y puntos de concordancia entre la labor policial y la política de seguridad".

Muy violenta

Precisamente ayer y consultado al respecto, el propio gobernador Hermes Binner reconoció que Santa Fe es una de las ciudades más violentas del país.

"Santa Fe es una de las tres urbes del país que tienen atención especial de organismos internacionales por los niveles de violencia y criminalidad", dijo Binner. Las otras dos localidades críticas por esas cifras son Resistencia y Neuquén.

Consultado sobre los reiterados crímenes y hechos de violencia, admitió que "Santa Fe tiene sobre sus espaldas un problema muy serio que es el de los actos criminales y se ubica como una de las ciudades con más problemas del país".

Por su parte, el ministro de Seguridad, Alvaro Gaviola, negó que la ciudad esté frente a un recrudecimiento de la violencia.

"No creo que se haya profundizado la inseguridad -dijo el funcionario ante la consulta de El Litoral-. Esto viene siendo parte de las estadísticas. Lo que pasa es que siempre un homicidio es algo muy doloroso dado que una vida no se recupera. Otras cosas se pueden recuperar pero una vida, no. Estamos trabajando fuertemente y analizando los datos para tomar medidas", expresó. (El Litoral)

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