El jefe de las FF.AA. niega todo y defiende al gobierno de facto

Cuando hoy se cumple un mes del golpe de Estado que derrocó a Manuel Zelaya, las fuerzas armadas hondureñas volvieron a recordarle al poder civil que el asunto es aún un hierro candente y que sigue pesando sobre el derrotero de este atribulado país, aunque miembros del gobierno de facto intenten estirar la sobrevivencia del régimen y enterrar cualquier eventual retorno del mandatario constitucional.
El último gesto de los militares se produjo ayer, cuando el propio jefe del Estado Mayor de las FF.AA. de Honduras, Romeo Vásquez, negó que el ejército respalde la propuesta del presidente costarricense, Oscar Arias, que alienta la restitución en el poder del mandatario derrocado el 28 de junio pasado, Manuel Zelaya. Lo hizo pese a un comunicado de su fuerza que sugiere lo contrario.

Vásquez también rechazó una versión periodística en EE.UU. según la cual miembros de su institución viajaron a Washington a representar a las fuerzas armadas en negociaciones secretas.

El general, en declaraciones a la BBC de Londres, reiteró su apoyo al gobierno de facto de Roberto Micheletti y dijo que sus hombres actuaron cumpliendo órdenes sin violar la Constitución.

El militar, quien dirigió el operativo golpista que irrumpió en casa de Zelaya mientras dormía y lo expulsó en pijama a Costa Rica, salió así al cruce de las interpretaciones que generó un comunicado castrense difundido el último domingo pero fechado el viernes pasado. En ese texto, los uniformados dicen apoyar "una salida negociada en el marco del Acuerdo de San José" de Costa Rica, que es la propuesta de la mediación que emprendió en dos rondas el presidente Arias a pedido de la Casa Blanca y con aval de la OEA. Pero como un punto central de esa proposición era la restitución de Zelaya en el poder, varios analistas y medios de prensa interpretaron que los militares apoyaban el regreso del líder derrocado.

Consultado por Clarín, Vásquez sostuvo que "nosotros apoyamos a nuestro gobierno legítimo y cualquier decisión o acción que lleve adelante. Como somos una institución subordinada, reiteramos nuestro respaldo a la autoridad civil". Aunque Vásquez niega la misión de los militares hondureños en Washington, fuentes políticas de esa capital confirmaron ayer el dato (Ver Pág 16).

Pese a que el tema del comunicado castrense es titular de tapa en varios diarios prestigiosos del mundo, los tres principales matutinos de Tegucigalpa le dieron un inusitado y escaso relieve o, directamente, lo ignoraron. Según The New York Times, la nota militar fue elaborada entre militares y funcionarios hondureños de nivel intermedio y asistentes parlamentarios de EE.UU.. El texto respalda la propuesta de Arias, discutida entre delegados de Zelaya y Micheletti, y permitiría el regreso del derrocado con poderes muy acotados. La iniciativa costarricense también incluye una amnistía y el adelantamiento de las elecciones.

Hasta ahora, Micheletti ha rechazado públicamente la reposición de Zelaya. Su canciller, Carlos López Contreras, ha mostrado una posición más cercana a fomentar la negociación. "Zelaya tiene dos caminos: o sigue en la frontera con Nicaragua, alterando la paz social, o regresa al diálogo en Costa Rica", dijo a este enviado. Al parecer, el respaldo militar facilitaría el camino para un tratamiento de la propuesta de Arias que ayer comenzó a analizar el Congreso y que debe también aprobar el Tribunal Electoral. Cualquiera sea el resultado de ese trámite, cobra cada vez más cuerpo la presunción de que el destino de Honduras acaso no se decidirá en Tegucigalpa

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