El jefe del comando de París planeaba otro gran atentado

El jefe del comando de París planeaba otro gran atentado

Francia bajo fuego. Abdelhamid Abaaoud iba a atacar La Defense, el barrio financiero. El terrorista volvió a ver la escena de sus crímenes.

Abdelhamid Abaaoud, el supuesto organizador de los actos terroristas consecutivos en París, proyectaba detonarse entre el 18 y el 19 de noviembre en La Defense, el barrio de negocios en los suburbios elegantes que rodean el noroeste de la capital, para concluir su tour de terror en Francia. Un nuevo atentado terrorista en la sede de bancos y aseguradoras que la policía logró detectar 11 días después.

“Abaaoud volvió sobre la escena del crimen después de los atentados”, reveló el procurador Francois Molins, el martes a la tarde en una conferencia de prensa. Existe la convicción de que Abaaoud se podría haber detonado cuando los políticos llegaban al teatro Bataclan en solidaridad, con la prensa como testigos. Dos cinturones de explosivos fueron encontrados en el departamento de Saint Denis, donde murió.

Su geolocalización telefónica demostró que Abaaoud, un belga marroquí, volvió a la escena del crimen en las cercanías del Bataclan, luego de que las fuerzas especiales entraron al salón donde tres kamizakes se detonaron y dejaron 89 muertos. También recorrió el barrio XII y XII de París, tras haber participado en el comando que llevó adelante en esos lugares los asesinatos de inocentes en las terrazas y los restaurantes de París, en la noche del 13 de noviembre. Su celular muestra que estaba en contacto con Bilal Hadfi, uno de los kamikazes en el estadio de Francia.

El procurador de París, Francois Molins, reveló su itinerario, que no deja de intrigar a los investigadores sobre qué realmente hizo en esa noche atroz para los parisinos. Después de haber participado en los ataques en las terrazas, Abaaoud fue localizado por las cámaras de seguridad a las 22.15 en la estación de Montreuil, un suburbio pegado a París. Allí habría dejado a 250 metros un automóvil SEAT negro, cargado de fusiles Kalashnikov y 11 cargadores vacíos más cinco llenos, que habrían sido usados por el comando de tres hombres en los ataques a las terrazas en el barrio XII. El habría sido uno de ellos. A las 22.14 lo muestran las cámaras de RATP en el metro Croix de Chavaux y a las 22.26 en el metro Nation, en pleno París.

Macabramente, su geolocalizador telefónico revela que Abaaoud regresó a los diferentes lugares de los ataques. Entre las 22.28 y las 0.20 recorrió los lugares de las masacres en los barrios X, XI y XII, incluido el Bataclan, donde las fuerzas especiales ya habían entrado y los tres kamizakes se habían detonado en el lugar. Estuvo allí cuando los comandos especiales de la policía rodeaban el lugar. En los días siguientes , Abaaoud fue localizado en La Courneve (Seine-Saint Denis) y en Gennevilliers, en Altos del Sena. Su prima Hasna Ait Boulahen, que murió junto a él ahogada por la detonación del kamikaze no identificado aún en el departamento de Saint Denis, había sido contactada el 15 de noviembre desde una línea belga para conseguirle un alojamiento al comando. Dos días más tarde, ella lo había recogido escondido en un auto, junto a un cómplice. Los tres llegaron al departamento en Saint Denis a las 22.45, el mismo donde se iban a atrincherar y resistirían a la policía, en un asalto de 7 horas.

Imágenes de las cámaras de televisión lo muestran en el metro Nation, en pleno París, junto a un tercer hombre aún no identificado, la misma noche tras los atentados. Se presume que este tercer desconocido podría ser uno de los que se detonó en el departamento de Saint Denis, donde Abaaoud murió junto a su prima, que le había conseguido el alojamiento. Sus impresiones digitales fueron encontradas en fusiles Kalashnikov y otras armas, que se habían encontrado en un auto Seat negro abandonado en Montreuil.

Según el procurador, Hasnat Ait Boulahen sabía del involucramiento de su primo en los atentados terroristas. Al igual que Jawad Bendaoud, un mafioso condenado por muerte, que alquiló el departamento donde los terroristas murieron. Fue encarcelado.

El procurador Francois Moulin continúa buscando reconstruir la acción y la fuga de Salah Abdeslam, el francés que vivía en Bélgica. Cree que era el octavo kamizake, al que hacía referencia el Estado Islámico en su documento de atribución. Según Moulin, su rol era detonarse en el barrio XVIII, en Montmartre e inexplicablemente no lo hizo. El condujo a los tres kamikazes en un Clío negro al estadio de Francia, antes de estacionarse en la plaza Albert Khan a las 21.58 del 13 de noviembre en el barrio de Montmartre. Su ADN figura en la llave de contacto del automóvil. A las 22.30 , el terrorista compró un chip telefónico y se comunicó en repetidas oportunidades con Mohamed Amri y Hamza Attou, los dos cómplices belgas que vinieron a buscarlo desde Bruselas, para sacarlo de París en la madrugada de los ataques. Su teléfono lo muestra a las 23.17 en Montrouge, a las 23.30 en Bagneau, luego en Chatillion, donde los dos belgas lo encuentran y sube a su auto. El lunes pasado allí descubrieron un cinturón de explosivos igual al de los otros kamikazes arrojado en un tacho de basura.Todo parece indicar que los terroristas no tenían planificado un plan de escape o previsto casas de seguridad.

Un nuevo cómplice de Salah Abdeslam , el prófugo más buscado de Europa, ha aparecido. El 11 de noviembre fue visto a las 19 horas en la estación de servicio de Resson, en Oise.Abrina(30) conducía el Clío negro, que luego iba a ser utilizado en los atentados y el 12 fue visto en Bruselas. Pidieron captura internacional pero nadie sabe exactamente su rol.

Francia está bajo conmoción y miedo, con negocios y bares vacíos después de las siete de la tarde al igual que los cines y salas de concierto. Una falsa alarma de bomba hizo evacuar la Plaza de la República al igual que en Rennes. Un asalto con toma de rehenes en Roubaix, en el norte de Francia, fue considerado inicialmente un ataque terrorista . Luego degradado a un acto de seis delincuentes comunes por la policía pero explica el estado de paranoia colectiva y temor que existe. Hasta las aspirantes a reinas de Francia tienen pánico de desfilar en traje de baño por temor al terrorismo y sus represalias.

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