El jefe de campaña entra de nuevo en escena

Barack Obama llamó nuevamente al arquitecto de su campaña presidencial para que se encargue de que los demócratas no sufran una nueva derrota en las próximas elecciones de medio término.
Molesto por la pérdida de la banca de Massachusetts en el Senado, la movida de la Casa Blanca es parte de una estrategia más amplia para recuperar la agenda política y reconstruir la coalición reformista que permitió la llegada de Obama al poder.

El presidente confió en que usaría su primer discurso sobre el Estado de la Unión, a concretarse esta semana, para anunciar un paquete de reforma de salud exitoso. Pero después de la derrota electoral, su discurso se enfocará en la economía, en el déficit y en las demandas por un cambio en Wall Street, mientras que aún promete pelear por un paquete de salud global en el Congreso.

El nombramiento de David Plouffe, jefe de la campaña presidencial de Obama, podría tener un efecto concreto en el futuro del partido. Plouffe fue llamado a la Casa Blanca el martes pasado, mientras se hacía evidente que el republicano Scott Brown ganaba en Massachusetts.

Aunque Plouffe continuó siendo un asesor informal para la Casa Blanca, ha gastado la mayor parte de su tiempo escribiendo y promocionando un libro sobre la campaña presidencial, llamado La audacia de ganar. Su nuevo rol supervisando todas las campañas electorales para el Senado, la Cámara baja o a la gobernación este año da a la Casa Blanca un poderoso defensor dentro de la maquina electoral, mientras que toma velocidad para lo que podría ser un serio desafío de sostener mayorías en ambas Cámaras del Congreso.

La Casa Blanca le restó importancia a la idea de que la gran influencia de Plouffe representa una respuesta de shock a la sorpresiva perdida de los votos independientes en Massachusetts. David Axelrod, el jefe de estrategia del presidente, dijo: "Queremos a todos nuestros mejores jugadores en la cancha para 2010 y él es el mejor en estrategia y táctica".

Los demócratas se pasearon este fin de semana en los medios para afirmar que la victoria del republicano Scott Brown en Massachusetts no representó un levantamiento popular contra la agenda de Obama, pero en cambio un ejemplo del sentimiento anti-Washington con que el presidente ganó en 2008. La campaña de Brown capitalizó el descontento público y la percepción de que los proyectos de ley de reforma de salud en el Congreso eran demasiado grandes y no tan centrales frente a la tarea de reparar la economía.

El discurso sobre el estado de la Unión, este miércoles, dará una posibilidad al presidente Obama de esgrimir su agenda para el año que comienza. Obama retomó la retórica contra Wall Street y la promesa de pelear por las familias de clase media con medidas económicas que las favorezcan.

La primera declaración de Plouffe como supremo de las campañas tuvo un importante consejo para los demócratas: "A no mojar las camas".

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