El jefe de la CGT atiende su juego

Ya ha quedado demostrado que Hugo Moyano juega para Néstor Kirchner. Inventó un acto por el Día del Trabajador sólo para llamar a votar por el ex presidente en las últimas elecciones legislativas, fue el primero en reclamar públicamente que se rechazara la renuncia de Kirchner a la jefatura del PJ y estuvo a un paso de movilizar a su tropa contra los supuestos intentos para desestabilizar al Gobierno.
Tres demostraciones de fe kirchnerista del jefe de la CGT que, pese al terror que siente cada vez que se sube a un avión, tiene previsto acompañar a Cristina Kirchner en el viaje que emprenderá mañana a Roma. Lógico: Moyano juega para Kirchner, y también para Cristina. Pero, antes que nada, juega para Moyano.

Cada vez que siente amenazado algo del inconmensurable poder que supo construir en los últimos años, el camionero reacciona como ayer, con amenazas y extorsiones. Lo saben quienes intentaron ponerle un límite a su control de los fondos de las obras sociales, los que se animaron a discutirle el encuadramiento gremial de los trabajadores o los que no tuvieron mejor idea que levantar las banderas de la libertad sindical. Entre todos ellos, también lo saben los Kirchner, que sufrieron en carne propia los enojos del jefe de la CGT. Pero la alianza sigue firme porque se necesitan mutuamente y porque ambos han sabido sacar provecho de la relación.

Por eso, no debería llamar demasiado la atención que hasta hayan elegido a los mismos enemigos, aún por motivos distintos. En plena pelea del Gobierno con los medios, Moyano entró en escena para tratar de sacar provecho. Y ahora, en medio de un reclamo de los judiciales y de un debate mucho más amplio por el modelo sindical, el camionero y el Gobierno parecen volver a actuar en sintonía. Sobre todo por la inquietud con la que empiezan a mirar a la Corte desde la Casa Rosada.

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