Jefatura inició un sumario a Alanís

El jefe de la Policía rompió el silencio en torno al caso del subcomisario cuya concubina regentearía un cabaret. La investigación interna comenzó el viernes y está a cargo del subjefe Juan Domingo Pérez.
"Le quiero dar toda la importancia que este tema tiene, que la investigación administrativa sea del máximo nivel posible". Así de grandilocuentes fueron las primeras palabras que el jefe de la Policía provincial, Ricardo Baudaux, pronunció respecto al caso Alanis, el subcomisario de Lonquimay, cuya pareja regentearía una whiskería ubicada en la localidad de Colonia Barón. El caso se conoció el viernes, cuando la dirigente Liliana Abratte reveló en el aire de Radio Noticias lo que en la población ubicada sobre la Ruta Nacional 5 era vox pópuli.

Carlos Adrián Alanis, titular de la Subcomisaría del pueblo, convive desde hace tres años con una mujer de nacionalidad paraguaya, cuyo nombre sería Yésica Torales Espinoza, quien, según Abratte y otras fuentes consultadas por este diario, regentearía un cabaret de Barón. A su vez, la historia cuenta que la mujer habría "trabajado" en Good Night, la whiskería que funciona en Lonquimay y que, por estos días, recibió el respaldo del Concejo Deliberante y el Departamento Ejecutivo del pueblo para seguir funcionando.

"El mismo día viernes dispuse que el subjefe diera inicio a unas actuaciones administrativas", afirmó Baudaux en diálogo con LA ARENA.

-¿Qué es lo que tienen que dilucidar?

-Lo que tenemos que investigar es la conducta del personal policial, pero lo vamos a determinar a través del sumario administrativo. Nuestra intención es comprobar si hay alguna irregularidad.

-¿Qué tipo de irregularidad?

-Que no haya tenido el subcomisario ninguna injerencia indebida, por sus funciones, que pueda favorecer ningún tipo de situación (ilegal). En eso queremos ser claros.

-¿Qué pasará con Alanis mientras investigan?

-Mientras se sustancia el sumario, una de las medidas puede ser la separación del servicio, pero Jefatura no lo puede hacer de oficio. Si de la recopilación de información que va a haciendo el instructor, que es Pérez, surge algún motivo, se puede pedir la separación del cargo.

-¿No corresponde separarlo al comenzar el sumario?

-Al principio no, porque la separación no procede de oficio. Yo me tengo que ajustar a la reglamentación de la institución. Esto merece el inicio de la instrucción administrativa.

La denuncia.

El viernes, la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de La Pampa denunció públicamente que la pareja de Alanis regenteaba un cabaret de Barón. Abratte sostuvo que "tienen indicios" de que pudiera existir "una connivencia policial (de algunos efectivos) con las whiskerías de Lonquimay y Barón". Además contó que los detalles de este tema fueron aportados al Ministro de Gobierno, Justicia y Seguridad, César Rodríguez, quien todavía no habría actuado al respecto. Asimismo, el dato también estaba en conocimiento del secretario de Derechos Humanos, Rubén Funes.

Los dichos de Abratte coinciden con los datos que brindó a este diario una fuente de Lonquimay, que confirmó la relación entre el subcomisario Alanis y la mujer de nacionalidad paraguaya.

Supuestamente, Torales Espinoza logró poner en regla su documentación gracias al propio Alanis, quien le habría realizado los trámites correspondientes ante Migraciones. Según Abratte, ese mismo trámite lo habría realizado Alanis en más de una oportunidad con el resto de las mujeres que llegan a trabajar a la whiskería local. Abratte dijo que también le informó al ministro Rodríguez y al secretario Funes que hasta hace algo más de un año, Alanis viajaba seguido a Clorinda, en el límite entre Formosa y Paraguay.

Otro dato que fue brindado a este diario es que la policía no controlaría a Good Night. Es más, el local nocturno recibió el respaldo del Concejo Deliberante local, que le permitirá seguir funcionando a pesar del pedido en contrario que le había realizado a todas las comunas la Secretaría de DD.HH. de la provincia, preocupada por las denuncias que indicarían que las redes de trata operan en esta provincia, como uno de los principales lugares de destino de sus víctimas.

El Ejecutivo local también le otorgó su apoyo, hasta el punto que el intendente Luis Rogers lo definió como un lugar de "contención para transportistas, viajantes y jóvenes".

Good Night había sido denunciado a la prensa de Santiago del Estero -por una joven de esa provincia- como un lugar de destino de una red de trata de personas. Con 24 años de edad, la mujer había asegurado que estuvo privada de su libertad en ese local, donde era obligada a prostituirse. Carlos Fernández, propietario de la whiskería, admitió que la denunciante había estado en Good Night pero dijo que nunca la obligó a nada, ni la privó de su libertad. Fuentes de la justicia federal de esta capital relativizaron las afirmaciones de la supuesta víctima.

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