Jasimaná: crónica desde el olvido

No hay agua corriente, cloacas, luz, señal de televisión o cobertura telefónica y sólo se escuchan dos radios. En verano no puede llegar la ambulancia.
El tiempo pasa lento en Jasimaná, más despacio aún que en los Valles Calchaquíes. Así es la vida en el corazón del silencio. La "puna brava" tiene otro ritmo. Domina el paisaje gente de pasos lentos. Conquistan las distancias con pesadas ushutas de goma. Caminan como distraídos, mientras le dan forma a un piolín de oveja o de llama. A la altura la doblegan con paciencia y divulgan por los vientos un castellano antiguo, entrecortado y musical. Jasimaná se le escapó al tiempo, pero también se le olvidó al Estado.pushcana

La Finca Jasimaná con 1.295.600 hectáreas ocupa más del 8% del territorio salteño y tiene 60 veces el tamaño de la Capital Federal. Se encuentra al Sur del departamento San Carlos. Limita con Molinos, Cafayate y Catamarca. En el censo poblacional de 1869 en San Carlos se registraron 5.650 habitantes. Unos 130 años después, en 2001, la población era sólo de 7.208 personas. En el 2005, según los registros oficiales, en la zona se entregaban 6.000 planes sociales. En Angastaco, el pueblo más cercano a Jasimaná, el Estado incluye al 44,9 % de los hogares dentro del NBI, Necesidades Básicas Insatisfechas. La finca está en venta por Internet y piden por ella 25 millones de dólares.

No hay agua corriente, cloacas, luz, señal de televisión o cobertura telefónica y sólo se escuchan dos radios. El hospital del pueblo más cercano realiza una visita programada a la zona "sólo una vez cada tres meses". En verano no puede llegar la ambulancia.

Según relata el historiador Atilio Cornejo en su libro Propiedad Inmobiliaria de Salta en la Época Virreinal, el primer olvido que sufrió Jasimaná fue en 1802. Por ese entonces, Nicolás Severo Isasmendi, el último gobernador realista de la Provincia, le propuso al Reino de España un canje: la Hacienda Calchaquí, que incluía a Jasimaná entre otras inmensas extensiones, por el título de "Conde de la Trinidad de Nolasco" y una pensión vitalicia de "mil duros anuales". Un enviado del rey español se refería al lugar como a "la Puna Brava" y documentó que en "Tacimaná, como lo llamaban antes, hay buenos pastos donde se crían 774 vacas y 150 yeguas, caballos y mulas". Ése sigue siendo uno de los únicos documentos históricos conocidos donde se hace referencia al lugar.

Jasimaná no es la Puna, pero arrastra el mismo olvido. Ricardo Alonso, geólogo y diputado provincial, también ex secretario de Minería de la Provincia, explicó a El Tribuno que "técnicamente, Jasimaná forma parte del sistema de las cumbres calchaquíes, la continuación sur de la cordillera oriental". La finca limita con la Puna hasta el Valle Calchaquí. "Su naturaleza geológica y geográfica siempre ha sido olvidada, aunque desde ese punto de vista estamos hablando de tierra de una riqueza invalorable, apta para la minería y de una inmensa cantidad de recursos".Info

Por Jasimaná sólo circulan vehículos grandes y de doble tracción. En verano los pasos en los ríos se vuelven impedimentos y en invierno el arenal puede ser una trampa. En el recorrido que hizo El Tribuno, a finales de noviembre, con cuatro camionetas 4x4 del Anses se soportaron más de 10 interrupciones debido a las inclemencias del terreno. Una vez por semana los habitantes de Finca Pucará, Tiopampa, El Arremo, Río Grande, Pampallana y Huasamayo pueden pagar entre 50 y 80 pesos para viajar a Cafayate en un camión. Para Emulatorio Condorí, que vive en El Arremo, eso es mucho, ya que su jubilación es de 379 pesos.

En Pampa Llana casi todos se llaman Condorí, que en quechua significa "El cóndor que camina". Ellos le pusieron nombre al cerro que se escarcha más atrás de Jasimaná: Condorhausi. Las 36 familias que viven ahí, a más de 3.700 metros de altura, recién pudieron mandar a sus chicos a una escuela hace ocho años.

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