Jardines: La Pampa, entre las peores provincias del país

La importancia de la educación inicial ganó un amplio consenso en las últimas décadas, tanto por su impacto en las trayectorias educativas futuras de los alumnos como por su rol estratégico en términos de equidad, al promover la escolarización temprana de los niños y niñas pertenecientes a hogares de menor nivel socioeconómico.
En la Argentina, la Ley de Financiamiento Educativo y la Ley de Educación Nacional afirmaron la obligatoriedad de la sala de cinco años del Jardín de Infantes y han definido el objetivo de universalizar la sala de cuatro años.

Pese a ello, alrededor de 260.000 chicos de cuatro y cinco años de distintos puntos del país no acceden al jardín de infantes y pierden la oportunidad de estar en igualdad de condiciones para llegar a la primaria.

Así lo advirtió un Informe sobre el Financiamiento de la Educación Inicial en la Argentina, difundido por el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec).

"Los niños pertenecientes a los hogares más pobres son los que mayormente se ven excluidos de la educación en sus primeros años de vida", alertaron los especialistas Alejandro Vera y Pablo Bezem, autores del informe.

Las desigualdades se dan en un contexto de crecimiento general de la población estudiantil que accede al jardín de infantes.

Sin embargo, los esfuerzos, principalmente en las acciones orientadas a escolarizar a los chicos de cuatro años, parecen aún insuficientes, subrayan.

Según el informe, en el país hay 1,3 millones de chicos menores de cinco años en el sistema educativo.

De ellos, 687.356 concurren al preescolar (sala de cinco), que es obligatorio.

Otros 452.475 van a la sala de cuatro años, cuya universalización es una de las metas fijadas en la Ley de Educación Nacional, mientras que otros 225.078 ya comenzaron a escolarizarse en las salas de tres.

De los 260.000 chicos que aún no van al jardín, 230.000 corresponden a la sala de cuatro, una de las etapas educativas que presentan mayores diferencias en los niveles de cobertura.

Menemato.

Mientras en la ciudad de Buenos Aires la sala de cuatro reúne al 84,1 por ciento de la población de esa edad, en Tucumán apenas el 23,1 por ciento de los chicos de esa edad está escolarizado.

Además de la cuna de la independencia, las provincias más retrasadas en ese sentido son Misiones (18,9 por ciento), Salta (27,8), La Pampa (31,1) y San Juan (32 por ciento). En la sala de cinco años, la provincia de Buenos Aires aún debe incorporar a 22.741 chicos.

La posición de nuestra provincia en ese ránking es una clara consecuencia de la reforma educativa menemista que tuvo a la educación pampeana como una de las más fielmente se sometió a los ajustes propuestos. El pase de la Escuela Normal a la órbita provincial, en tiempos en el que Ministerio de Educación era conducido por Luis Roldán, fue un claro ejemplo: el gobierno de Rubén Marín resolvió el cierre de la sala de cuatro. Fue una muestra de los ajustes que sobrevendrían en el nivel inicial.

Hay consenso entre los especialistas en que la educación temprana favorece la trayectoria escolar de los chicos y sus posteriores logros de aprendizaje. "Atender los problemas de la escolarización de los niños que están fuera de las salas de jardín es la mejor inversión para evitar después problemas de repetición y deserción escolar", remarcaron Vera y Bezem, en un informe reproducido ayer desde Buenos Aires por la agencia Noticias Argentinas.

Desde esa óptica, a juicio de los educadores, la ampliación del acceso a la educación inicial requiere de un mayor esfuerzo presupuestario del Estado.

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