Jaqueado por caos humanitario y de seguridad, renunció el presidente de Somalia

El presidente somalí Abdullahi Yusuf Ahmed dimitió por no haber logrado "traer la paz" a Somalia, en medio de una crisis política que paralizó las instituciones del país, hundido en el peor ciclo de violencia desde el inicio de la guerra civil en 1991.
Elegido a la presidencia de Somalia el 10 de octubre de 2004, Yusuf nunca logró imponer su autoridad en todo el país, del que los milicianos islamistas controlan ahora buena parte del centro y el sur.

"Había prometido dejar el poder si no lograba traer la paz, la estabilidad y la democracia a Somalia", declaró Yusuf en un discurso ante los parlamentarios en Baidoa, sede del Parlamento de transición, a 250 km al noroeste de la capital, Mogadiscio.

"He decidido devolverles el poder; he firmado la carta de dimisión y he dado el poder al presidente del Parlamento", Aden Mohamed Nur, que a partir de este lunes ejercerá la función de presidente de Somalia, agregó Yusuf.

Nur confirmó haber recibido y aceptado la carta de dimisión de Yusuf.

El Parlamento tiene ahora 30 días para elegir a un nuevo presidente.

En un informe la semana pasada, el International Crisis Group (ICG) atribuyó a Yusuf la responsabilidad por el caos actual, que los islamistas han aprovechado para ganar terreno, y el empantanamiento de las conversaciones de paz.

Yusuf "ha dejado de lado a la mayoría de la población y exacerbado las divisiones; se ha convertido en un obstáculo (...) para la paz y la supervivencia del país", escribió el ICG.

Ahora, la renuncia llega en medio de una grave crisis política entre el presidente y una parte de su gobierno y del Parlamento de transición.

Yusuf había anunciado el 16 de diciembre haber elegido a un nuevo primer ministro, Mohamud Mohamed Guled, para remplazar a Nur Hasan Husein, que sin embargo había sido confirmado la víspera en el cargo por un voto masivo de confianza de los parlamentarios.

La destitución de Husein fue condenada por la comunidad internacional y juzgada ilegal por el Parlamento.

El 24 de diciembre, Guled anunció a su vez su dimisión.

Las disensiones han paralizado completamente el trabajo de las instituciones desde hace semanas.

Además, desde la caída a comienzos de 2007 de los insurgentes de los tribunales islámicos, que llegaron a controlar Mogadiscio, la violencia ha aumentado en la capital y en un número cada vez mayor de regiones somalíes, donde las fuerzas gubernamentales, apoyadas por los aliados etíopes, combaten a los islamistas.

Etiopía, que intervino a finales de 2006 en Somalia para combatir a los tribunales islámicos, anunció que retirará todo su ejército del territorio somalí a comienzos de 2009, lo que acentúa las dudas sobre la seguridad en el cuerno de África.

Además de la mala situación de la seguridad, la situación de la población es desastrosa. Según la ONU, 3,2 millones de somalíes, es decir cerca de la mitad de los habitantes, necesita ayuda de primera necesidad para sobrevivir.

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