Jaque viajó a Malargüe sin anunciar cambios en el gabinete tras la derrota

Es posible que el gobernador termine este fin de semana de delinear las modificaciones en su staff de ministros. La Casa de Gobierno estuvo vacía como en domingo.
Con el jefe del Poder Ejecutivo a 422 kilómetros de la capital de Mendoza y únicamente dos ministros trabajando, el viernes fue como un domingo para el Gobierno provincial a pesar de que 11 días antes sufrió un duro revés en las urnas.

Sin dar todavía sorpresa poselectoral alguna, el gobernador Celso Jaque se sumó a los más de 1.500 empleados de la Casa de Gobierno que adhirieron al asueto administrativo por la gripe A y durante la mañana viajó al Sur provincial para refugiarse en Malargüe el fin de semana.

En teoría, allí terminaría de definir los cambios en el gabinete y de gestión. Pero hasta sus colaboradores más próximos han obtenido poca información del tema de boca del mandatario, que actúa según una expresión que repitió el jueves tras el breve festejo oficial por el 9 de Julio: "Son muchas las correcciones que se podrían hacer, pero nunca las haría a través de los medios".

De ahí que su ministro político, el de Gobierno, Mario Adaro, ensaye innumerables versiones frente a los periodistas sin que finalmente haya algo en concreto.

Una de las cosas más sobresalientes que ha dicho es que tras las elecciones el Ejecutivo provincial debería tener una mayor y mejor relación con la oposición. Sin embargo, hubo una sola acción en esa dirección, la semana pasada, y fue la convocatoria al resto de las fuerzas políticas para presentar en conjunto una "acción declarativa de certeza" relacionada con la enmienda que se puso a consideración el 28 de junio.

La presidenta Cristina Fernández reaccionó antes que Jaque, porque ya cambió ministros y llamó a la oposición a tener un "amplio" diálogo. Ahora, hay expectativa en Mendoza de que ocurra lo mismo aquí la semana que viene.

El Gobierno provincial decretó para hoy asueto en la administración pública, excepto en Salud y Seguridad. Por eso el movimiento en Casa de Gobierno se limitó al quinto piso, donde funciona el Ministerio de Salud, y alguna oficina que en algunos casos también depende de Sergio Saracco.

A las 13, como todos los días, Saracco y parte de su gabinete cumplieron con el ritual de informar sobre los efectos de la pandemia en la provincia, mientras que más lejos, en Godoy Cruz, el ministro de Seguridad, Carlos Ciurca, repartió la jornada entre su despacho y reuniones con los comisarios.

El ingreso al edificio del Barrio Cívico se permitió sólo por la puerta de guardia que da a Peltier, donde, como ocurre los fines de semana y feriados, un policía registraba en un libro a cada persona que entraba y salía.

Las puertas vaivén que comunican cada hall con los pasillos, así como las oficinas permanecieron cerradas con llave y se abrieron intermitentemente entre las 9 y las 12 para que un grupo de hombres con mochilas pasaran a realizar la desinfección.

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