Jaque pidió una semana para decidir cambios.

Acordó con los intendentes peronistas un nuevo encuentro para el lunes próximo en el que les anunciaría la renovación ministerial.
Luego de la derrota electoral del domingo, el gobernador Celso Jaque les pidió una semana a los intendentes justicialistas para decidir los posibles, y reclamados, cambios en su gabinete. De acuerdo a lo pactado, el próximo lunes volvería a reunirlos para anunciar su decisión.

Los jefes comunales del peronismo llegaron hace tres días a Casa de Gobierno con un pedido concreto: echar a algunos ministros y cambiar la forma de aplicar algunas políticas. El Gobernador, que anunció públicamente que está en un período "de reflexión", les solicitó un tiempo para evaluar qué decisiones tomará.

"El Gobernador tiene que hacer los cambios cuando los considere necesario", opinó ayer, ante la consulta de Los Andes, el intendente de San Martín, Jorge Giménez. Su par de Guaymallén, Alejandro Abraham, coincidió con la mirada pero confirmó que la semana próxima Jaque podría volver a reunirlos. "Quedamos en vernos el lunes", admitió.

En tanto, el intendente de Alvear, Juan Carlos De Paolo, confió: "Yo propuse que nos juntemos el lunes. Ahora el Gobernador tiene que convocarnos. A mí me parece bueno que nos juntemos una vez por semana, como en la época de (el ex gobernador peronista) Gabrielli".

Aunque nadie quiere confirmarlo oficialmente, este diario pudo saber que entre los diez intendentes justicialistas hay algunos que ofrecieron a Jaque los nombres de funcionarios propios para que haya un recambio en el gabinete del Ejecutivo provincial.

Otros, directamente, le pidieron que se deshiciera de varios ministros. Algunos funcionarios de Jaque ya ofrecieron su renuncia formal, aunque se trata más de un gesto simbólico, a la espera de una determinación.

Pero a todo este revuelo interno se sumó un pedido de los dirigentes del Frente Cívico Federal, que aprovecharon el triunfo en las urnas para pedir la cabeza del secretario general de la Gobernación, Alejandro Cazabán, por ser el ideólogo de la "campaña sucia" contra ese partido durante el período electoral, de acuerdo a lo que argumentaron.

Ese reclamo exasperó los ánimos de los intendentes. "Es un desubique total", expresó De Paolo. En tanto, Giménez apuntó: "La oposición no tiene que hacer este tipo de pedidos. Hay que actuar con madurez política".

De acuerdo a versiones que circulan en el justicialismo, los jefes comunales tienen dos razones para enojarse por el pedido de los cobistas.

En primer lugar, porque no quieren sentir que los dirigentes del vicepresidente Julio Cobos marquen la cancha por el triunfo electoral, teniendo en cuenta, además, que ya anunciaron que intentarán primerear con la agenda legislativa y que sumaron más concejales de los que los peronistas esperaban en los departamentos que administran.

Pero, principalmente, según sostuvo un jefe comunal, la bronca se debe a que esa solicitud pública retrasará la decisión del Gobernador de sacar a Cazabán o a otro ministro.

Por eso, el martes por la mañana, Jaque rompió el silencio que se autoimpuso el domingo para advertir que no hará cambios sólo porque se lo pidan. "Se pretende instalar la idea de que reflexionar es cambiar de gabinete y esto no puede ser pan y circo. Esto es una gestión de gobierno", expresó el mandatario para contestar a los cobistas y también a los suyos.

A estos dichos, el primer mandatario provincial sumó un mensaje que tenía como destinatarios a la oposición y a su propio partido. Envió a Cazabán a actuar de vocero de una reunión de Gabinete, como manera de respaldarlo políticamente y sorprendió a más de un dirigente (ver aparte).

Por eso, es de esperar que los cambios lleguen muchos días después de lo que los jefes comunales pretenden.

Mientras siguen estas negociaciones, algunos intendentes están preocupados además por el retraso en la llegada de fondos nacionales para la obra pública. Estos dineros podrían ser una prenda de cambio que utilizará el Ejecutivo para calmar los ánimos entre los caciques. Pero, por ahora, todas las miradas están puestas en el cuestionado gabinete.

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