Jaque: "No habrá co-gobierno con la oposición; yo decido"

El Gobernador analizó el resultado electoral. Dijo que escuchará más, pero no aceptará imposiciones de nadie. Cobos y la necesidad de sostener la gobernabilidad.
Tras la dolorosa derrota electoral de hace 14 días, el gobernador Celso Jaque habló extensamente con Los Andes en un diálogo en el que intercaló un lenguaje claro y definiciones jugosas, con otro más críptico en los que se mostró más remiso y buscó evitar, en especial, precisar qué cambios hará en su gabinete.

En el primer caso destacó que en Mendoza "no habrá cogobierno" y que asumirá la responsabilidad de manejar el timón de la provincia durante los dos años y cinco meses que le quedan porque "soy el gobernador de Mendoza y no Poncio Pilatos".

Asimismo enfatizó que buscará profundizar el diálogo (que asegura que ya existe en la provincia) y reclamó "una oposición responsable" porque -dijo- "hay de todo en la viña del Señor" y "se me ponen los pelos de punta" cuando el cobismo "lee la victoria del 28 como la autorización a decir o hacer lo que se le da la gana" o "se piensa sólo en una construcción personal".

Confirmó que buscará basar la gobernabilidad hasta 2011 "en el reencuentro entre un gobierno y una sociedad que tienen que caminar juntos durante los próximos dos años y medio".

También dejó en claro que no se considera responsable exclusivo de la derrota del PJ en las urnas; habló de responsabilidades compartidas y de nacionalización de la elección.

También fue claro cuando destacó que "se viene un semestre muy complicado" para Mendoza. Consideró que "la situación aún no ha tocado fondo" y dijo que en el horizonte reaparecen los fantasmas de la desocupación y la pobreza, para lo cual definió como prioritaria "la atención de los sectores vulnerables".

Entre dos viajes a la cocina de su departamento con bandejas que trajo personalmente con café, pastelitos y medialunas, Jaque cuestionó "la devaluación de la política" por la consideración errónea "de creer que la política es autosuficiente" y se permitió fustigar por igual las actitudes "soberbias" tanto del Gobierno nacional, como de la dirigencia del agro y de la oposición.

A la hora de hablar -en clave- de los cambios en su gabinete, descartó modificaciones en la actual estructura ministerial; negó una jefatura de gabinete, prefirió hablar de "cambios de actitudes" sin hacer referencias al alejamiento de personas.

Perfiló un anuncio por goteo y por ministerio al descartar "los grandes anuncios" que generan sobre expectativas y pareció inclinarse por la promoción de "nuevos cuadros" antes que por el regreso de figuras "ilustres" y con experiencia de otros gobiernos justicialistas.

También dejó la impresión de que el cambio de gabinete empezaría por Producción dentro de poco, que no habría modificaciones en la Secretaría General de la Gobernación y que no tocará a nadie en Salud en plena batalla contra la Gripe A, aunque consideró que los funcionarios viajeros (Ricardo Landete, Marcelo Costa y Enrique Quesada) deben dar explicaciones en la Legislatura "con más razón porque tienen motivos razonables y justificados".

Cuando las preguntas arreciaban demandando detalles, nombres y anuncios sobre los cambios en su gabinete, adoptó la postura del más hospitalario anfitrión y -oficiando una vez más de mozo- tomó la bandeja, puso cara de circunstancia y gambeteó: "¿Les preparo otro cafecito?", preguntó.

La gran derrota

-¿Cómo tomó los 20 puntos de diferencia del pasado 28?

-Es de nobleza aceptar los resultados y escuchar el mensaje de las urnas. Reconocer el resultado. Es cierto que podría decir que el del 28 podría haber sido un resultado atípico y no esperado pero, como decía Perón, la única verdad es la realidad y el 28 perdimos todos: perdió el peronismo, perdió Kirchner, perdió el gobernador, perdieron los candidatos y perdieron los intendentes. Pero lo importante no es quién pierde sino quién gana y para mí ganó la gente.

- ¿Acaso no ganó el cobismo?

-La que elige es la gente y éste es el valor de una elección. Es como si yo creyera que en 2007 gané yo. No. Ganó la gente.

- ¿Y por qué la gente eligió como eligió?

-Bueno, esto es multicausal. Yo soy de los que no les gusta perder tiempo en las cosas que no puedo cambiar. Si yo me pusiera a analizar los resultados para conformarme o para cambiar algo hacia atrás, no podría. Prefiero mirar hacia adelante.

- ¿Fue voto castigo?

-No sé si llamarlo voto castigo. Lo cierto es que perdimos. Perdió Néstor Kirchner; perdió el gobernador de Mendoza, perdieron los candidatos del PJ y perdieron los intendentes justicialistas.

Cuando se pierde, además de reconocer el resultado lo menos que se puede hacer -sobre todo en mi caso que tengo una responsabilidad por dos años y medio más- es trabajar para cumplir con el mandato que me dio la ciudadanía. Tengo que trabajar mucho todos los días para que a Mendoza le vaya mejor.

- ¿Qué lectura hace de las urnas?

-Primero quiero escuchar porque debo tener la cautela de no equivocarme en lo que escucho de las urnas, porque puedo cometer el error de querer cargarme toda la culpa sobre mis espaldas y decir que todo fue mi culpa. Entonces quiero ver qué dicen los otros sectores de su lectura de las urnas.

Porque cuando las urnas hablan la obligación es escucharlas; no pasa sólo por el que pierde. El que gana también debe leerlas y puede cometer tantos errores como el que pierde. Aun una institución que no puso nada en juego en las elecciones, también lee las urnas. Es un momento de escuchar mucho.

- ¿Qué responsabilidad le cabe en el resultado?

-Cuando hablo de leer el correcto mensaje de las urnas no lo hago para deslindar responsabilidades, que las tengo, ni para culpar a otros. Trato de ver cómo de la lectura de las urnas saco las correcciones para que los mendocinos tengan un gobierno que les sirva. No sé cuánto pesó el malestar contra el Gobierno nacional o el malestar de la sociedad contra nuestro gobierno.

Pero a la hora de votar pesó todo el malestar, incluido el pedido de un cambio. ¿En qué cambia el porcentaje del peso de cada uno si perdimos? Y si perdimos es que tenemos que hacer cambios.

-¿Habrá cogobierno con la oposición?

-No hay ninguna posibilidad de que esta etapa que viene pueda llegar a ser de cogobierno. Ni por parte de quienes son de mi propio partido ni por parte de los que hoy se creen ganadores.... bueno, son ganadores de acuerdo a las urnas. Es una etapa de diálogo, de consenso, de construcción de verdades comunes pero nunca una etapa de cogobierno.

El que gobierna soy yo y no lo digo por soberbia, sino porque así lo decidieron los mendocinos. Si no, sería lavarse las manos. Yo soy el gobernador de los mendocinos y no (Poncio) Pilatos. Acá hay un gobernador electo que tiene la responsabilidad de gobernar para todos y con todos sin deslindar responsabilidades.

- ¿Cómo garantizar la gobernabilidad hasta 2011?

-La responsabilidad de la gobernabilidad de la provincia es tanto del oficialismo como de la oposición. Va a haber gobernabilidad, pero no cogobierno, que es cuando alguien quiere decidir por uno. Yo quiero el acompañamiento de todos.

No puedo ocultar mi preocupación porque el primer acto post electoral desde la oposición fue rechazar la emergencia sanitaria o pedir la cabeza del secretario General de la Gobernación. Eso me preocupa, porque esto no garantiza la gobernabilidad.

- ¿Ve una oposición obstructiva?

-Hay de todo en la viña del Señor. Hay gente que es muy responsable y estoy seguro que nos van a acompañar. Y hay otros que, no es que no sean responsables, sino que no han leído bien el mensaje del 28 y en esa lectura mala no interpretan que la sociedad les dio más responsabilidad. Algunos creen que les dio una licencia para hacer y decir lo que quieran. Mi obligación es invitar a los más responsables y a los menos.

- ¿Cómo será su relación con Julio Cobos?

-Creo haber sido claro en los hechos. Ambos tenemos responsabilidades y debemos estar a la altura de las circunstancias. Esas responsabilidades las asumimos el mismo día y en las mismas urnas. Yo actuaré con toda mi responsabilidad. Espero que él haga lo mismo. Yo voy a aceptar todas las ayudas reales de todos quienes me quieran ayudar.

Los que tienen mayores responsabilidades deben ser los más humildes y no dejarse ganar por la soberbia. Yo soy gobernador y él es el vicepresidente y ambos tendremos que trabajar para tener una provincia competitiva.

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