Jaque dice que no echará ministros sólo porque se lo pidan.

"Esto no es pan y circo", se atajó el Gobernador. Parte de su gabinete ya le presentó la renuncia como un gesto simbólico.
"Se pretende instalar la idea de que reflexionar es cambiar de gabinete y esto no puede ser pan y circo. Esto es una gestión de gobierno", enfatizó ayer el gobernador Celso Jaque.

"No es que me cueste decidir (sobre el cambio de ministros) como por ahí se dice. Lo que deba ser comunicado públicamente se comunicará públicamente en su momento. Y lo que haya que analizar internamente lo iremos mostrando con medidas concretas a su tiempo", agregó confirmando que su política de comunicación estará más que nunca vinculada con la propia atención de la gobernabilidad de la provincia, el eje central de sus preocupaciones tras el terremoto electoral del domingo.

"Una cosa es confesarse ante el cura y otra es salir gritando los pecados cometidos", dijo confirmando que el Gobierno hará una silenciosa autocrítica que evitará caer en la autoflagelación y que descarta de plano el escarnio público.

"Reflexión no implica que vaya a dejar de gobernar. Lo que no voy a hacer es reflexionar en voz alta", insistió sobre las modificaciones en el elenco de gobierno durante una charla con periodistas.

Según se puede observar, al menos por el momento, estos cambios apuntan más a "cambios de actitudes y de formas de trabajo" que a nombres, aunque los alejamientos podrían suceder de un momento a otro ya que al menos cinco de sus ministros pusieron sus renuncias en el escritorio del Gobernador para su consideración.

"Fue más un gesto simbólico que una manifestación de deseos de alejarse", intentaron minimizar ayer en el Ejecutivo sobre las dimisiones -el lunes pasado- de la directora general de Escuelas, Iris Lima; del secretario de Ambiente, Guillermo Carmona; del ministro de Gobierno, Mario Adaro; del de Infraestructura, Francisco Pérez y del propio secretario general de la gobernación, Alejandro Cazabán. Hay otros miembros del gabinete en el listado de renunciantes "formales", pero no todos.

Convencido de que el principal requisito para mantener la gobernabilidad es apuntalar la fortaleza del Ejecutivo, Jaque se mostró ayer como un gobernador sobrepuesto al luto electoral, tomando decisiones para atender la coyuntura -un proyecto para declarar la emergencia sanitaria y el adelanto del inicio de las vacaciones de invierno que mostró marchas y contramarchas-; tomando distancia de propuestas "inaceptables" de la oposición -como las de promulgar la validez del plebiscito del domingo y la de echar ministros "a pedido"- y al mismo tiempo convocando a las fuerzas parlamentarias a una tarea conjunta.

Asimismo, sostuvo reuniones por sí o a través de colaboradores que incluyeron desde el pendiente encuentro con el intendente de Maipú, Adolfo Bermejo, para evaluar el nuevo escenario político y otro con el vice Cristian Racconto para acelerar la marcha de los proyectos de reforma judicial, hasta el diálogo vespertino con las autoridades de los partidos políticos.

El lunes se había dado tiempo para hablar individualmente con tres de sus ministros, recibir a la mayoría de los intendentes del PJ y conversar telefónicamente con el gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli, y con los ex gobernadores de Mendoza José Bordón y Rodolfo Gabrielli. Hoy recibirá a los intendentes cobistas y demócratas.

Momento de encuentro

"Un resultado electoral puede ser doloroso pero no puede inmovilizar. El tiempo para el luto es muy breve y hay que seguir andando ante una situación internacional tan compleja que exige de nuevas formas de gobernabilidad. Es un momento de encuentro, lo único que podía dividirnos eran las elecciones. No puede haber construcción de futuro sin políticas de Estado y éstas no se pueden fijar si no hay compromiso de los partidos", enfatizó Jaque en el cuarto piso de la Casa de Gobierno.

En un despacho muy cercano estaba el secretario general de la Gobernación, Alejandro Cazabán -cuya cabeza pide públicamente el cobismo y silenciosamente algunos legisladores e intendentes justicialistas-.

Los gestos indican que va continuar, aunque con áreas vedadas (como la relación con la oposición) y posibles recortes de atribuciones o cambio de funciones. "Nadie va a poder sacarme las facultades que me da la Constitución de designar a mis colaboradores", marcó la cancha Jaque.

Comentá la nota