Jaque cerró la campaña a su modo.

Con un llamado público a la ciudadanía en favor de "un voto consciente" y críticas a su antecesor, el gobernador Celso Jaque se despidió ayer de una campaña política de la que nunca se despegó y que lo tuvo en todo momento como uno de sus principales protagonistas a pesar de que -dentro del propio PJ- se intentó acotar su participación al mínimo indispensable.
Haciendo oídos sordos de quienes le aconsejaron un perfil más bajo, el Gobernador se las arregló para estar siempre presente a lo largo de todo el proceso preelectoral y alternó el rol de polemista, con el de crítico de la oposición y defensor de su gestión. Acumuló una tras otra largas presentaciones de obras, ofició de anfitrión en la extensa lista de visitas de funcionarios nacionales a Mendoza y metió la nariz en cuanto hecho político de relieve se produjo.

"Cuando repaso el libro resumen de gestión de obras de la administración 2003-2007 me encuentro con que dice que está construido un polideportivo en Guaymallén y otro en Luján, pero yo recorro esos departamentos y por más que los busco no los encuentro", dijo ayer con ironía tirando -a manera de despedida- el último dardo envenenado de la campaña.

No dejó de apuntar contra su rival eterno, el Vicepresidente Julio Cobos, a quien le reclama "que tenga la valentía que tuvimos nosotros para reconocer errores".

El próximo domingo Jaque votará en Malargüe y "sea cual fuera el resultado" por la noche estará presente en el búnker del PJ. El Gobernador está convencido de que ya finalizó la relación más dura con la ciudadanía mendocina. Los resultados del próximo domingo serán un indicio de hasta dónde su convicción pasó a ser una realidad social o aún se mantiene como una aspiración personal.

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