Jaime: "Desde 2008 comenzamos a ejercer nuevamente la historia"

El licenciado en Ciencias Políticas disertó en la Sociedad Rural de Pergamino sobre la historia de las relaciones entre el sector agropecuario, el Estado y la política. "Los productores fueron factor de la historia y el progreso desde la época de la emancipación, pero sólo actuaron en forma conjunta en la Generación del ‘80", dijo.
El viernes visitó nuestra ciudad el licenciado Juan Cruz Jaime, invitado por la comisión directiva de la Sociedad Rural Pergamino. En el predio ferial de la entidad ruralista el licenciado en Ciencias Políticas con orientación en Relaciones Internacionales e historiador por vocación abordó las relaciones entre la política, el Estado y el sector agropecuario a lo largo de la historia: "Los hechos vividos por el sector a partir del 11 de marzo de 2008 son, ni más ni menos, que la representación de un hecho que va mucho más allá de las actuales autoridades y que debe preocupar permanentemente al productor agropecuario: su propia ineficacia al momento de debatir sobre política con el equipo gobernante", dijo el profesional, y agregó: "Sin embargo esto no siempre fue así. Desde aquella época hasta hoy hubo muchas cosas que se hicieron bien y otras no tan bien. Cuando el sector agropecuario interaccionó racionalmente con el sector público se lograron, para el interés nacional, avances muy importantes en el país. Los productores fueron factor de la historia y el progreso argentino desde la época de la emancipación, pero sólo actuaron en forma conjunta y adecuada fundamentalmente en la llamada Generación del ‘80, donde el modelo agroexportador se entendió a la política de Estado llevada a cabo por una verdadera ‘clase dirigente’. Fue la única vez que se dio en la Argentina. Exceptuando ese período cada vez más lejano, los problemas se repitieron cíclicamente infinidad de veces.

"A partir de la segunda mitad del siglo XX hay un conjunto de actores con intereses divergentes, cada uno con representatividad relativa, que por origen y formación no pueden conjugarse con los otros actores del proceso social para conformar una élite.

"En ello tuvieron mucho que ver los mismos productores agropecuarios, que delegaron su responsabilidad en la clase dirigente, a partir de la década del ’30, permitiendo el inicio de la intervención estatal en sus asuntos.

"Fue cuando las retenciones, los precios máximos, las vedas y otros ‘inventos’ llegaron al lenguaje de los políticos en cuanto la inflación se acelera un poco, con la certeza del gobernante de turno de que el campo cumple sólo dos funciones: financiar al sector público y mantener bajo el precio de los alimentos.

"Afortunadamente hace más de un año se produjo un despertar ‘agrociudadano’ y el voto periódico comenzó a ser complementado con otras instancias de participación que involucran al productor activamente en los resultados electorales y, lo hará en el mediano plazo, en las decisiones de Gobierno que debiéramos transformar en políticas de Estado. Como ciudadanos tenemos muchos mecanismos para poder participar de la cuestión pública, esta no es una cuestión de Estado chico o grande sino que hay una necesidad de que haya un Estado nacional que armonice los distintos intereses de clase y tenga una proyección más importante para el bien común.

"Desde marzo de 2008 comenzamos a ejercer nuevamente la historia, pero para afianzar este proceso embrionario la participación resulta imprescindible. En tal sentido los gobiernos locales, debido a su cercanía con los problemas tangibles, se convierten en el escenario más propicio para comenzar los mecanismos de participación del sector.

"No me cabe ninguna duda, la clave para la correcta integración entre el sector público y el agropecuario estará dada por la capacidad de este último para volver a convertirse en el factor de la historia. La pregunta es si aceptará el desafío".

-La Generación del ’80 también fue criticada.

-La Generación del ‘80, con sus saltos y sus bajos, fue el ejemplo del momento en el que los productores agropecuarios ocuparon ministerios, bancas en el Congreso, tenían un pensamiento estratégico de un país agroexportador que querían, tal vez demasiado dependiente de Gran Bretaña pero era la potencia que había en ese momento. Ellos llevaron adelante su plan de acción, y hoy fundamentalmente lo que falta en el sector agropecuario es un pensamiento estratégico que nos diga cuáles son los escenarios, cuál es nuestra visión de futuro y cuál va a ser nuestro plan de acción.

-¿Cómo se puede desarrollar esta idea?

-Tenemos ejemplos para aprender como la bancada ruralista de Brasil o el proceso de elaboración de la Farmville, me parece que son dos paradigmas muy interesantes sobre cómo interacciona de manera normal el sector agropecuario con el sector público. De allí se pueden sacar algunos aspectos que nos pueden servir para entender cómo armar esta estrategia del sector a mediano y largo plazo.

-¿Aspectos como cuáles?

-De Brasil se puede tomar la importancia que los productores "pasillean" el Congreso, están permanentemente por sobre sus legisladores y además hay personas del gremialismo agropecuario que pasan a la función pública sin que esto tenga ningún costo dentro del gremialismo.

De Estados Unidos lo principal que tenemos que tomar es que las asociaciones gremiales cada vez que empiezan las sesiones legislativas les preparan un libro a cada senador y a cada diputado donde les explican cuáles son los puntos que quieren que se trate en cada período legislativo. Creo que son dos elementos fáciles y baratos que se pueden llevar adelante.

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