La izquierda se reagrupa y prepara una marcha para enfrentar a la CGT

La impulsan el MST y el PO, que harán asambleas en los próximos días con los delegados disidentes.
Como nunca antes en los últimos años, distintos partidos de izquierda se sienten renacer gracias a diferentes conflictos sindicales que volvieron a tenerlos como protagonistas. La disputa gremial en Kraft, y ahora la lucha intersindical en el subte, donde estos sectores habitualmente reacios a las alianzas tuvieron una representación política crucial, hicieron converger sus intereses y podrían generar un hecho inédito en los seis años de era K: el MST y el PO, entre otros partidos, impulsan ahora una marcha callejera para repudiar y protestar contra la alianza entre el Gobierno y la CGT, según confirmaron sus dirigentes más importantes.

La idea es simple y efectista: organizar cuanto antes una manifestación que funcione como una especie de "contramarcha" de la que Hugo Moyano le está preparando a los Kirchner para el 20 de noviembre. Ayer, el secretario general adjunto de la CGT, Juan Belén, reconoció públicamente que las agrupaciones de izquierda se transformaron en el nuevo enemigo de los jefes ortodoxos de la central obrera: "Nosotros consideramos que es la izquierda la que está produciendo estos hechos de desestabilización al Gobierno", dijo (Ver nota página 3).

Vilma Ripoll, del MST, adelantó a Clarín que el fin de semana aprovechará un encuentro de su partido para llamar "a todos los que coincidan en darle la espalda a lo viejo a debatir la necesidad de hacer un gran acto unitario de apoyo a todo lo nuevo que está creciendo, al nuevo sindicalismo democrático y de lucha como el del subte".

Aunque sin contacto por ahora con Ripoll, Néstor Pitrola, líder del PO, coincidió con la ex legisladora porteña y admitió que la izquierda analiza concretar en el corto plazo una manifestación contra la "burocracia sindical": "Esa movilización sería convocada con la autoridad que representa en estos momentos el cuerpo de delegados del subte", definió, admitiendo que esa disputa gremial "tiene la capacidad para unir a todas las expresiones de izquierda". Esa huelga logró la solidaridad de otros partidos de izquierda, como la Izquierda Socialista y el PTS, que ganó hace pocos días las elecciones internas en Kraft, que ahora será liderada por el dirigente Javier Hermosilla

Pitrola, igual que Ripoll, criticó con una ironía la movilización pro K que hará la CGT: "El movimiento obrero en curso es destituyente, sí, pero de toda la burocracia sindical. Tanto Kirchner como Moyano le temen más a la autonomía política de la clase obrera que a la derecha".

Justamente son esos nuevos conflictos sindicales, y muchos otros que empiezan a surgir en el interior del país, los que alimentan el reciente impulso político de las agrupaciones de izquierda. El PO, por ejemplo, realizará este sábado, en la Facultad de Ciencias Sociales de Ramos Mejía, un encuentro de más de 950 dirigentes sindicales y delegados de base de unos 80 gremios alternativos (a la CGT y también la CTA). El MTS también convocó a sus delegados de base a un encuentro este sábado, en el club Racing de Villa del Parque. Allí resaltará, entre muchos otros, Néstor Segovia, el líder mediático de la huelga del subte.

Gracias a su alianza con la CGT, y su proyecto de reforma política que podría eliminar a los partidos, sin peso electoral, los Kirchner tal vez logren lo impensado: la unión, aunque coyuntural, de los siempre dispersos partidos de izquierda.

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