La izquierda mendocina, bajo el viento Zonda.

Una recorrida bajo ráfagas calientes junto a Graciela Cousinet y la gente de "Mendoza merece más". El rigor climático, la torta que se reparte, la candidata usurpadora, los arbustos de spaghetti western, el kirchnerismo truncado, las casas que se hunden, la alianza de los progresistas y más y más y más...
Si algún ángel en viaje de estudios golpea a tu puerta y, lleno de inocencia, te pregunta qué es el infierno, habrás de darle una respuesta definitiva como un epitafio, una traición o una caricia: el infierno es un lugar donde siempre corre el viento Zonda.

Es viernes y es la peor siesta del mundo. El Zonda bajó al llano y las corrientes de aire caliente forman remolinos infames y penetran en el cerebro como dedos de abusadores, como fantasmas de cal en los pulmones, como bombones de adobe en la garganta, como peces de tiza en la mirada, como… Bueno, ya saben ustedes, amigos, cómo penetra el maldito Zonda. Vamos a la crónica.

La historia nos muestra que es notable la capacidad de la izquierda argentina para rechazar el poder: parece buscarlo, pero jamás lo atesora, nunca lo acumula ni lo protege, siempre termina resultándole ajeno y viciado y de otro y sus figuras, luego de algunos minutos de gloria, se desvanecen de la escena como un colibrí bajo una tormenta.

Fiel a este sugestivo devenir, elegimos un partido de centro-izquierda, "Mendoza merece más", que es parte de los Libres del Sur, y posee la lista 198, para seguirlo en campaña y puede que no pudiera elegir peores circunstancias para salir a andar los barrios: es viernes, son las tres de la tarde y el Zonda se despliega a placer como pocas veces en los últimos años en la provincia, a tal punto que las clases fueron suspendidas, hay árboles caídos y daños por aquí y por allá.

Nadie en su sano juicio podría estar dispuesto a hablar y a escuchar a nadie bajo estas circunstancias. Sin embargo, ahí vemos que Graciela Cousinet –con académica elegancia– baja de un auto como una aparición, con una torta en una mano y folletos en la otra.

Vamos a seguirla a ella y su gente, en periplo por un par de barrios pobres de Godoy Cruz.

La torta

No sé si quedó claro que corre viento Zonda, que flotan las bolsas de nylon y que una jauría de chocos se pelea de puro aburrida y atontada. Por momentos, las calles parecen pasarelas por donde desfilan las lenguas del viento, calientes y maliciosas.

Sin embargo, ahí tenemos a la Cousinet y su gente, su poca gente, dispuestas a salir a recorrer, para empezar, las casas del barrio Los Peregrinos, que así se llama, aunque en realidad la sabiduría popular le dio otro nombre: "Barrio Jorge Contreras", pues fue el amado cura, el Santo Padre, el que se parecía a Dios, quien luchó duro para que esta gente tuviera una casa decente.

Echemos una vista a los alrededores: un obrero vuelve a casa en bicicleta con un cansancio de siglos; hay una embarazada, un pintor, tres niños, dos adolescentes con gorrita, chocos peleadores, unos arbustos rodando como en un spaghetti western y unos obreros laburando en una casa que, aunque fue entregada hace poco tiempo, ya se está hundiendo porque el terreno fue mal compactado.

Cousinet, socióloga y vicedecana de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNCuyo y candidata a senadora nacional se muestra dispuesta:

- Graciela, ¿a quién se le ocurre hacer campaña en un día como éste?

- Y… a nosotros. Esta es la única hora a la que podíamos venir. Toda esta gente labura…

- Es un mal día para repartir la torta …

- No hay malos días para repartir la torta. Y algún día hay que hacerlo...

La usurpadora

El grupo se forma y comienza a golpear puertas de hogares. Rápidamente, un grupo de niños sin mucho que hacer, tal vez en los próximos veinte años, se suma y acompaña. Cousinet y las suyas hablan, básicamente, de redistribución de riquezas y no dejan en cada ocasión de esgrimir un argumento para ellas fundamental: "No pertenecemos a ningún partido político tradicional. Nosotros no venimos de la política; somos de acá, de estos barrios, del Sol y Sierra, el Palmeras, la Gloria, Pablo VI... Pertenecemos a distintas agrupaciones sociales y estamos cansados de que la torta se reparta siempre entre los mismos".

Algunos, se nota, no tienen ganas de escucharlas y hay quienes ni abren la puerta. Otros reciben la torta y asienten con la cabeza cuando escuchan que "son muy pocos los que se llevan mucho".

- ¿Sabía usted que los negocios entre bancos no pagan impuestos?

- No, no sabía…

- En cambio si a usted se le ocurre hacer un negocio, le van a cobrar impuestos.

- Ah, mire usted…

La caminata continúa con ambiente de Zonda. Me acerco a Verónica Olguín, candidata a concejal, en sexto lugar, en Godoy Cruz. Es morocha, tiene apenas 22 años, un bruzo negro y un jogging gris, el pelo atado, una sonrisa que sobrevive y una vieja bicicleta, en la que llegó a la cita.

- ¿Querés que te cuente mi historia?, me dice Verónica, con sus folletos bajo el brazo.

- Bueno…

- Es muy corta. Tengo veintidós años y soy madre soltera de dos niños. El primero lo tuve a los dieciséis…

- ¿Sí?

- Y soy empleada doméstica y vivo, con mis dos niños en una casa que usurpé en el barrio Las Palmeras. No teníamos dónde pasar el invierno y estoy harta de que en este país siempre se enriquezcan los mismos y que no le den pelota al pueblo. No me quedó otra.

- Ahá…

- ¿Qué más querés saber?

- No... nada más.

Los progresistas

Después de haber insistido varios minutos con una mujer que absolutamente desinteresada en escucharla. Cousinet se toma un recreo. Lo tomamos prestado para hacerle un par de preguntas.

- ¿Qué opinás acerca de que referentes con mucha historia en la lucha de los derechos humanos como María Angélica Escayola, Pablo Salinas, Diego Lavado, Alfredo Guevara, Enrique Tarditti, Ernesto Espeche, Juan Carlos Aguiló y Virtudes della Santa hayan acordado, tal como ellos mismos han difundido, con el Partido Justicialista de Mendoza para estas elecciones?

- Y… no lo puedo creer... Creo que ellos deben visualizar al kirchnerismo como una alternativa de izquierda y ya no es así. El kirchnerismo tuvo una primera etapa interesante, pero ya se agotó, está truncado y, después de las elecciones, va a terminar acordando con De Narváez y Macri, que es la derecha peronista, como ya hicieron en la época menemista. Y acá, en Mendoza, de la gestión de Jaque, ni hablar… Incluso ya tuvo alianza con los demócratas y así nos fue con la seguridad.

- ¿Y por qué creés que estos referentes progresistas optaron por esa alianza?

- No sé y menos después de ver lo que es el gobierno provincial y el nacional… Creo que se han vuelto a equivocar. No están construyendo nada.

- ¿Y ustedes con quiénes están?

- Nosotros decimos que en Mendoza ni con Jaque ni con Cobos y tampoco con los Kirchner. Somos muchas organizaciones sociales de centro-izquierda que buscamos otra forma de hacer política, empezando por una revocatoria de mandato para los que no gobiernan bien y por la decisión de que el petróleo, el gas y el agua vuelvan a manos del Estado.

Es hora de irse; el Zonda ya no se banca más. De la torta de chocolate, queda, digamos, un cuarto y al Zonda todavía le quedan varias horas. Los dejamos en el barrio Jorge Contreras con el viento, los chocos, los folletos y sus ansias de redistribución de la riqueza.

Acerca de lo que les deparará el destino a este grupo de políticos no políticos, habrá que esperar hasta el domingo por la tarde, tal como en el resto de los casos. Igualmente, es de esperar que todos tengamos en claro que, al día siguiente, la vida seguirá siendo la misma de siempre.

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