La italiana Fiat entró en Chrysler y la salvó así de la bancarrota

Tendrá 20% de las acciones de la firma y podrá aumentar hasta 35%. Será socio de los gobiernos de EE.UU. y Canadá y de los sindicatos. La operación es un gran éxito para los italianos, que regresan de este modo al mercado norteamericano.
Pase lo que pase, el Edificio Chrysler, uno de los primeros y más impresionantes rascacielos "art deco" de Nueva York, seguirá siendo el mejor recuerdo de lo que fue este ícono de la industria automotriz estadounidense durante los años 20 y 30 ¿Cómo olvidar los Plymouths y los Valiants, que en aquella época provocaron una verdadera revolución? Después de meses de agonía, incapaz de aggionarse, especializada en la construcción de autos caros y muy gastadores y obligada a declararse en quiebra por el gobierno de Obama, Chrysler al final levantó sus manos y se rindió.

Ayer Fiat tomó la dirección de sus operaciones y Chrysler comenzó una etapa que podría relanzarla nuevamente al terreno de la innovación y la vanguardia.

Los propietarios de la nueva empresa, que se llamará Chrysler Group, se dividen entre los fondos que manejan los seguros de salud del sindicato de obreros de la industria automotriz de EE.UU. (que tendrá un 55 por ciento de sus acciones); Fiat (que compró un 20 por ciento); los gobiernos de EE.UU. y de Canadá (8 y 2 por ciento ) y el resto de inversionistas que tendrán un 35 por ciento. Fiat aspira a eventualmente aumentar su participación.

La operación fue objetada por los acreedores de Chrysler. Hubo demandas que recorrieron todas las instancias del sistema judicial estadounidense hasta que ayer la Corte Suprema falló a favor del nuevo esquema y dio luz verde a que Chrysler sea participada por Fiat que tendrá la posibilidad de alcanzar el control en un plazo a determinar.

Chrysler confirmó que su nuevo presidente es Sergio Marchionne, que es también el presidente de Fiat.

En una carta a los empleados de Chrysler, Marchionne intentó imponer optimismo. "La nueva compañía avanzará con ventajas estratégicas importantes, incluyendo un balance saludable, una estructura de costos competitiva, una red mucho más pequeña pero más eficiente".

Robert Kidder, el director independiente de Morgan Stanley, será el presidente del nuevo directorio de Chrysler y el actual vice presidente, Jim Press, mantendrá su puesto.

El directorio estará compuesto por tres directores designados por Fiat, cuatro directores nombrados por el Tesoro, uno por el gobierno canadiense y otro por el seguro médico del sindicato de automotores.

Falta saber, sin embargo, qué piensan los consumidores. Ningún analista se atrevía ayer a predecir si los consumidores confiarán o no de ahora en más en los autos producidos por la nueva compañía. Pero hay algunos indicadores que sin duda favorecerán el restablecimiento de la confianza de los consumidores.

La nueva empresa se concentrará en la producción de vehículos compactos y sub compactos, es decir, al contrario del estilo grandilocuente que las gigantes de Detroit vinieron imponiendo en el mercado.

"Se trabaja ya en el desarrollo de nuevos vehículos más beneficiosos para el medio ambiente, más eficientes en el consumo de combustibles y de mejor calidad, que serán el emblema de Chrysler de ahora en adelante", dijo la nueva empresa en una declaración.

Fiat no puso un sólo dólar por la compra de los activos de la vieja empresa, pero dará a Chrysler tecnología para producir vehículos más pequeños por miles de millones de dólares.

"Pensamos utilizar la cultura de innovación de Chrysler y la tecnología y la experiencia de Fiat para ampliar el portafolio de productos de Chrysler, tanto en América del Norte como en ultramar'', dijo Marchionne en la carta que envió a los empleados.

Fusionadas operativamente, Fiat y Chrysler pasan a ser el sexto productor de autos del mundo. Las ventas de ambas compañías combinadas será de 4,5 millones de vehículos.

La operación entre ambas compañías es una victoria para Fiat, que de un tamaño intermedio en la industria global puede lograr un gran crecimiento con este salto. También se trata de un paso adelante para las políticas de Casa Blanca.

"El acuerdo de esta mañana representa un momento de verdadero orgullo en la rica historia de Chrysler'', dijo el Departamento del Tesoro en una declaración escrita. "La alianza Chrysler-Fiat ha salido ahora del proceso de bancarrota y está a punto de reaparecer como una empresa automotriz viable y competitiva".

El gobierno prestará a la nueva empresa 4.700 millones de dólares. El Tesoro ya le dio a Chrysler 3.300 millones de dólares en financiación de deudor fiduciario para respaldar a la empresa durante el proceso de bancarrota.

Fiat vuelve así al mercado norteamericano, el cual abandonó en 1983, aunque su otra marca, Alfa Romeo, se mantuvo hasta 1995.

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