Italia vuelve a hablar de los vínculos de Berlusconi con la mafia siciliana

Salen a la luz datos sobre los orígenes en los 90 de Forza Italia, su partido, apoyado por Cosa Nostra.
"A mí como mafioso todavía no me han detenido". En la sala de las conferencias de prensa de Palazzo Chigi, la sede del gobierno, corrió el viernes un escalofrío porque fue el primer ministro Silvio Berlusconi quien dijo la frase. Berlusconi aclaró que era un chiste. Con el ministro del Interior Roberto Maroni estaban dando buenas cifras de los éxitos en la lucha contra el crimen organizado. Pero en el ambiente pesaban revelaciones dramáticas de la noche anterior en torno a una negociación muy oscura entre la mafia siciliana y el Estado en 1992, en los días dramáticos de los asesinatos del juez Giovanni Falcone, el 23 de mayo, junto con su mujer y cuatro policías, y del fiscal Paolo Borsellino, el 19 de julio, con los cinco policías que lo escoltaban.

Fueron dos masacres espantosas con explosivos, que marcaron el punto más alto de la estrategia terrorista llevada adelante por el "capo de los capos" de Cosa Nostra, Salvatore "Totó" Riina, capturado en enero de 1993.

Más misteriosos son los pormenores del asesinato de Paolo Borsellino. Después de muchos años han aparecido mafiosos "arrepentidos" que revelaron que Borsellino no murió simplemente por un segundo ataque de Cosa Nostra, de Totó Riina. Hubo algo más, mucho más y muy extraño.

El jueves por la noche en el programa Anno Zero, de Michele Santoro, por la segunda red de la televisión pública, la RAI, el ex ministro de Justicia socialista, Claudio Martelli, reveló que a la directora de Asuntos Penales del ministerio, Liliana Ferrero, se presentó ante el capitán Giuseppe De Dono, del Grupo Operativo Especial de los Carabineros, y le dijo que el alcalde de Palermo, Vito Ciancimino, "hombre de honor" de la mafia, proponía una negociación con los jefes de Cosa Nostra para terminar con la estrategia terrorista a cambio de una línea "más flexible" del Estado.

Martelli dijo en el programa, dedicado a las "verdades escondidas la mafia", que Liliana Ferrero le informó lo que ocurría y que, de inmediato, el magistrado Borsellino fue puesto al corriente.

Nuevas investigaciones judiciales, criticadas hace un mes y medio por el primer ministro Silvio Berlusconi, hicieron saltar otras verdades. En el asesinato de Borsellino y los cinco policías de la escolta, intervinieron "manos negras" que durante 17 años han permanecido en las sombras.

Hay indicios de personajes de los servicios secretos que estuvieron en la escena el 19 de julio del 92, cuando voló un coche lleno de explosivos junto al automóvil del magistrado.

El ex jefe de la mafia, Totó Riina, dijo a su abogado que "a Borsellino no lo matamos nosotros sino ellos", agregando más misterios y dudas.

Es probable que Borsellino fue asesinado porque se negó en forma terminante a negociar con Cosa Nostra. El jueves, en el programa de la RAI, el líder de Italia de los Valores y ex fiscal de Manos Limpias en Milán, Antonio Di Pietro, reveló que después de Falcone y Borsellino, el tercer magistrado condenado a muerte por Cosa Nostra "era yo".

Era tan grande el peligro que el magistrado Di Pietro recibió pasaportes con nuevas identidades para él, su mujer y su hija y fue enviado a esconderse por un tiempo prudente en Costa Rica. Di Pietro había puesto en apuros en Milán a muchos personajes poderosos, incluido el magnate Silvio Berlusconi. Pero no estaba investigando a la mafia. ¿Por qué y para proteger a quién Cosa Nostra quería eliminarlo?

En aquellas épocas, el jefe del Grupo Especial de Carabineros era el coronel (hoy general) Mario Mori, después jefe de los servicios secretos civiles.

Mori está siendo procesado junto con un estrecho colaborador, el coronel Mauro Obinu, por las demoras en el arresto del sucesor de Riina, Bernardo Provenzano. También fue investigado por algunas ambigüedades en el arresto de Totó Riina.

Provenzano, explicó un valioso mafioso "arrepentido", Antonino Giufré, siguió una estrategia distinta a la de Riina. No quería más terrorismo. Según Giuffé, "Totó" y Provenzano trataron mutuamente de eliminarse.

Al final Provenzano dijo que, en el futuro, el partido de referencia para Cosa Nostra sería Forza Italia de Silvio Berlusconi. El contacto firme de la mafia con Berlusconi, según varias fuentes, fue Marcello Dell'Utri, senador, uno de sus más estrechos colaboradores y amigos, compañero de estudios en la Universidad de Milán. Fue Dell'Utri el que llevó a vivir a la mansión de Berlusconi a Vittorio Mángano, un mafioso.

Massimo, el hijo del alcalde de Palermo, Vito Ciancimino, sostiene que Cosa Nostra amenazó a Berlusconi con secuestrar a su hijo Pier Luigi y le pidió poner a disposición de la mafia uno de sus canales de televisión. Dell'Utri fue condenado a nueve años de cárcel por complicidad con la mafia y en estos momentos tiene lugar el proceso de apelación.

Las verdades escondidas de la mafia siguen siendo muchas.

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