Italia espanta a los japoneses por los precios abusivos.

A una pareja nipona le cobraron una cena 982 dólares en Roma y se desató un escándalo.
Para los japoneses, turistas ingenuos, gentiles y con billeteras llenas, Italia no va más.

No tanto porque el "súper euro" los ha empobrecido y todo está muy caro para su bolsillo, sino sobre todo porque están hartos de ser estafados por taxistas, restaurantes, mozos y demás "vivos" que se aprovechan de que son extranjeros.

Aunque siempre ha sido un clásico el "robo" con los precios inflados a las hordas de turistas que llegan a diario a la bella Italia, los amabilísimos nipones siempre fueron considerados las mejores presas. Pero lo que le sucedió el 19 de junio a una pareja japonesa superó todos los límites. Y ha desencadenado una verdadera fuga de sus compatriotas de la Italia "ladrona".

Aconsejados por una guía japonesa, los enamorados fueron a almorzar a Il Passetto , conocido restaurante del corazón de la ciudad eterna, que queda muy cerca del circuito barroco de Piazza Navona y de Via dei Coronari, famosa por sus negocios de antigüedades.

Atentos a la tradición local, los japoneses comieron "antipasto", primer plato, segundo plato, todo en base a pescado, y postre. Al parecer, fue un camarero que hablaba inglés quién les aconsejó la comida, sin mostrarles el menú.

"Confíen, yo me ocupo", les aseguró el hombre. Todo fantástico, hasta que llegó la cuenta: una pesadilla de 695 euros (982 dólares) que incluía una propina obligada de 115,50 euros.

Al principio los dos turistas pensaron que había sido un error. Después de haber protestado en vano, y cuando entendieron que habían sido vilmente estafados, fueron a la comisaría más cercana para denunciar, con recibo en mano, el abuso cometido por Il Passetto, que días después se vio obligado a cerrar, en medio del escándalo.

La estafa de Il Passetto provocó tal revuelo que al día siguiente el alcalde de Roma, Gianni Alemanno, ordenó a la policía que efectuara controles extraordinarios, con personal vestido de civil, en diversos locales, para desenmascarar a quienes, para las autoridades, están arruinando la reputación de Roma.

El "asalto" a los japoneses dio lugar, por otra parte, a toda clase de notas de periodistas italianos que, disfrazados de turistas, advirtieron que hablar con acento extranjero y llevar una cámara fotográfica en mano significa, en ciertas zonas de la ciudad eterna (Coliseo, Fontana di Trevi, Piazza di Spagna e incluso Vaticano), pagar el doble por una botellita de agua mineral, una medialuna o un café. Y ni qué hablar de los taxis, famosos por cobrar cifras astronómicas al desprevenido turista.

Merma

La clamorosa estafa de Il Passetto también hizo salir a la luz una venenosa nota del Asahi Shimbun , el segundo diario entre los más vendidos del país del sol naciente, que denunció una significativa caída del turismo japonés en Italia.

Una baja debida no sólo a la crisis económica mundial y a la gripe porcina, sino sobre todo "a los servicios de baja calidad" y a los "precios ilegales" italianos, que provocaron la fuga de los japoneses, que prefieren ahora ir de vacaciones a Francia o a Alemania, según el diario, que vende 8 millones de copias diarias.

La tendencia de la fuga japonesa fue confirmada por datos del ente de turismo local, que indicó que en 2007 llegaron a la península 1,47 millones de japoneses, cifra muy inferior a la de 2,17 millones que habían arribado en 1997. "En 2009 habrá una ulterior baja, con sólo un millón de turistas nipones", estimó.

Tras el revuelo que provocó la denuncia de la pareja japonesa salieron a la luz casos muy parecidos, lo cual llevó a la comuna de Roma a debatir la puesta a punto de un "código de ética" para comerciantes. También se prepara la publicación de un "vademécum" para turistas, que estará listo en octubre, en el cual se les advertirá a los extranjeros de la existencia de diversos tours turísticos "truchos", y demás estafas existentes en la encantadora ciudad eterna.

El vergonzoso escándalo de Il Passetto llevó además a la joven y pelliroja ministra de Turismo de Silvio Berlusconi, Michela Brambilla, a invitar a Italia a la pareja víctima del engaño, con un viaje pagado por el gobierno.

La respuesta de Yasayuki Yamada, uno de los dos estafados, llegó anteayer. "No gracias, sería un viaje hecho a expensas del bolsillo del pueblo italiano", fue la categórica respuesta del turista japonés, que volvió así a ser noticia en Italia.

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